martes, 10 de noviembre de 2020

Síntomas del fin de las democracias liberales

Es como una maldición. Igual que las trompetas del Apocalipsis, hay unos indicios que anuncian inequívocamente que una democracia liberal se halla en fase terminal. E ineludiblemente, se van certificando con mayor o menor número de matices, pero cumpliendo las siguientes premisas.

Todas las democracias liberales parecen estar condenadas a acabar entre pucherazos, fraudes y resultados electorales cocinados a conciencia, otra cosa es que los partidos "perjudicados" lo quieran denunciar o consideren que deban denunciarlo sin perjudicar a sus propios intereses que, obviamente, no son los de la nación. Lo de "la verdad antes que la paz" sólo lo decimos unos cuantos, máxime si la "paz" va con cargo al erario por ser un partido con representación parlamentaria y presencia institucional. 

Luego está el tema de las constituciones y las leyes. Es otro síntoma. Cuando los propios politicos "demócratas", los que presuntamente deberían dar edificante ejemplo, se dedican a vulnerar y a conculcar sus "normas" mostrando su enorme desprecio por ellas e incurriendo en el delito de prevaricación (cuando no directamente en la alta traición), es que la degradación del Sistema es muy profunda. Es posible que les suene este indicio en particular si el uso de mascarillas, cumplimiento de confinamientos y toques de queda no les ha terminado por enturbiar la razón. Constitucional.

Si además le añadimos la existencia de una enmarañada y creciente red de cloacas promovidas y sostenidas por el Estado (con dinero de los contribuyentes, que no es de nadie) para asegurarse su permanencia, y así sostener un vacilante Régimen que únicamente debería de necesitar el apoyo popular, estaremos hablando de un Estado cuasi mafioso al que no parará ley fundamental alguna para perpetuarse en el ejercicio del Poder. Los sicarios de ese Estado se saltarán las normas legales para pasarse la inviolabilidad del domicilio (sólo posible bajo orden judicial o con sospecha de flagrante delito) por el forro de sus caprichos. Evidentemente, para un Estado con este síntoma, todo es flagrante delito porque todo está prohibido.

Y, como último síntoma pero no menos importante, un colaborador necesario para difundir los mensajes que corrompen una sociedad: Los medios de comunicación o, como se refiere a ellos nuestro capitán, los "medios de manipulación". Estos actúan como somnífero de la sociedad dejándola a los pies de los caballos de los que ejercen el Poder, completamente inerme y a su merced, imposibilitando la reacción natural contra un Régimen corrompido y que corrompe todo lo que toca, que contagia la miseria, la ruina y el hambre salvo que se pertenezca al distinguido club de los elegidos que cortan el bacalao o de sus brazos armados, que además acostumbran a erigirse en portavoces del pueblo. Los medios de manipulación son cómplices porque cubren con un manto de silencio lo que no interesa que se publique, incluso algunos de sus profesionales (o mercenarios) pueden llegar a tener la osadía de instaurar agencias que le digan al ciudadano qué noticia es veraz y cuál no lo es. Alguno hasta se extraña de que vaya cuajando la citada denominación de "medios de manipulación", cuando, efectivamente, esa es su función, manipular a conciencia la opinión pública para "orientarla" en el sentido deseado por los que dan las directrices.

Y ya sabemos "quiénes" dan las directrices...