martes, 27 de octubre de 2020

La aspiración de ser personas

Si este siglo XXI merece un adjetivo, entre los muchos que se nos ocurren, es el de kafkiano. Otro, ex aequo, podría ser el de esperpento. El siglo que prometía ser el que nos llevaría a las estrellas y en el que estamos estrellados. Un desastre.

Entre gobiernos que no gobiernan para sus ciudadanos porque prefieren servir a extraños y poderosos clubes antes que su servicio público; asesinos que se mueven impunemente (y en España incluso pueden terminar cobrando del erario); trabajadores que no trabajarán porque un virus es pretexto para acabar con la Economía Nacional, y Derechos Fundamentales que son conculcados porque una suerte (mala) de histeria colectiva patrocinada por los medios de manipulación se ha extendido por doquier, es posible decir sin duda alguna que nos hallamos ante el escenario distópico más terrible, y que sólo la suma de novelas y películas distópicas alcanza a describir.

Sin embargo y aun a pesar de que todo ese panorama sea apocalíptico, hay algo peor. Tal parece que la demencia se ha asentado en amplias capas de las poblaciones que están llamadas a ser reemplazadas por el Plan Kalergi, y en lugar de poner pie en pared y revolverse contra este estado de cosas con todo el vigor posible, nos topamos con que son los primeros que reclaman medidas que no sirven para nada más que atentar contra sus libertades y, suponemos que en poco tiempo a tenor de tratamientos eugenésicos y vacunas obligatorias, contra sus propias vidas. 

Creemos que la situación es irreversible. El punto en el que estamos no permite abrigar esperanzas, y nosotros ya no hablamos de si va a acaecer la Ruina y el Desastre, sino de cuándo sobrevendrán estos. Con las Policías pendientes de lo que hacen los contribuyentes en sus domicilios, de cómo, cuándo y cuántos salen a la calle, en lugar de impedir delitos como que "okupen" viviendas (por la kara, como bien decía ayer nuestro capitán); y vigilar fronteras y deportar a los invasores (porque lo son, lo que están trayendo son hombres en edad militar, nada de familias o "refugees" que procedan de países en conflicto); que la situación va a terminar en sangre ya no es una opinión sino una certeza.

Y la única esperanza es que tras esa monumental catarsis, una purificación en toda la sociedad, los que queden sean capaces de sacudirse el yugo judeomasón que nos impide respirar libremente (literal), que nos esclaviza, (y que nos esclavizará más todavía); y construyan una sociedad donde los niños puedan nacer y crecer sin miedo, donde los adultos trabajen y formen familias, y en la que los ancianos rindan sus vidas en paz y sin que les "empujen".

Resulta que exigir lo imposible es aspirar a ser, simplemente, personas.

martes, 20 de octubre de 2020

Las Puertas del Infierno

Los actuales ataques contra la Fe Católica no son actuales. Viene siendo así desde que Cristo inició su actividad pública. Lo que sucede es que muchos católicos lo son por "inercia", "tibios" en el mejor de los casos y no por la convicción de que ser católico es ser militante, una suerte de soldado permanente contra el Mal y contra Lucifer, asuntos estos incluso de los que demasiados católicos, al menos nominalmente, dudan en la práctica y a los que no conceden más crédito que las consejas de pueblo o los cuentos para niños.

Sin embargo, el simple y trágico hecho de que los cristianos en general, y muy particularmente los católicos, estén sufriendo una sistemática persecución y aniquilación en este siglo XXI que tanto llena la boca de los progres, es la mejor prueba de que la Fe Católica es la auténtica, ya que se denigra, escarnece y asesina a los nuestros mientras que a los demás ni se les toca o aun se les enaltece. El príncipe de la Tinieblas y su gentuza son así de selectivos y sus hechos les delatan, no en vano se dijo que "por sus obras les conoceréis".

Si es lamentable todo esto, y augurio de que se van a abrir los Últimos Días ante nosotros, resulta más insoportable si la propia Dirección de la Iglesia coopera abiertamente en su destrucción con sus cómplices silencios ante los asesinatos que padecemos los católicos, la destrucción de edificios religiosos (algo a lo que España no es ajena, veánse las intenciones del gobierno marxista de demoler la Cruz de los Caídos) y la ofensiva generalizada contra el Derecho a la Vida en forma de leyes tan demoníacas como las del aborto y eutanasia, sin olvidar todas las medidas legales que arremeten contra las familias blancas y la preservación de nuestra Historia.

No es asombroso, ni tan siquiera sorprende que el Mal haga el mal. Tampoco que las Puertas del Infierno se hayan abierto de par en par y que todos los demonios anden correteando por doquier, (si no lo cree, puede comprobarlo dándose una vueltecita por una gran ciudad de Occidente). Lo que nos deja atónitos es que los primeros que deberían estar presentes en este combate tan singular y tan antiguo se pongan de perfil como si la cuestión no fuera con ellos y no se aprestasen a seguir salvando almas. Pues no. Siguen las directrices del golpe de Estado multinacional que el Nuevo Orden Mundial nos sigue asestando, por poner dos sucintos ejemplos, aconsejan que usemos mascarillas "no sea que nos muramos" (la vida terrenal no debería de importar a los príncipes y ministros de la Iglesia, sino la Vida Eterna), y toleran que el aforo de los lugares de culto sea limitado mientras que el agravio comparativo con respecto a otros recintos públicos (laicos) está servido.

Claro está que viendo quién ocupa la Sede, todas las incógnitas y extrañezas se disipan. Si la propia Masonería se felicita de una Encíclica tan "fraternal" como la "Totum Fratelli", es que algo se está haciendo mal, y nosotros creemos que deliberadamente además. Nunca cabe esperar elogios del enemigo, sobre todo si ese elogio nos sitúa en la línea de su Discurso. Afirmamos que el Pontificado de Francisco es heraldo de desgracias e infortunios para todos, y la antesala de ese sincretismo satánico que el Nuevo Orden Mundial anhela instaurar para acabar con el Mensaje de Cristo, convirtiéndonos en esclavos y arrebatándonos nuestra alma.

Se dijo que el Mal no prevalecería, y no lo hará; pero el Tiempo de la Siega se acerca, se separará la Cizaña del Trigo y aquellos a los que nos hizo libres la Verdad tendremos que dar Testimonio. Y los de la Cizaña y los tibios no van a acabar bien...


martes, 13 de octubre de 2020

Es por España

Cuando es España lo que está en juego, no podemos aceptar medias tintas, ni paños calientes. El Régimen viene dando claras de estar agotado desde que un gobierno tuvo que pactar con renegados (nos da igual que se trate de "moderados" o "radicales", porque de una manera u otra ambos desean la destrucción de nuestra Patria), y el modelo, además de ruinoso, ya no se sostiene por inoperancia y pervesidad manifiesta.

Lo de salir a la calle con cochecitos sólo sirve para que los marxistas se rían de los patriotas bien intencionados, pero engañados, que se han juntado con la derechita cobarde para seguir con lo mismo, es decir, desmovilizarnos y que no salgamos del redil. Hay partidos que simplemente se fundan para eso: Contener el descontento y la contestación, e impedir que ello se constituya en una amenaza para la supervivencia del Régimen, actuando como un dique que lo contenga y lo canalice de forma que no moleste. El gobierno del "Frente Popular 2.0" (como bien lo ha bautizado nuestro veterano en su Sección) pensará aquello de "que sigan protestando así", porque, a la postre, esa movilización no tiene efectividad ninguna. Salvo gastar combustible y que los servicios de Inteligencia del gobierno anoten matrículas para su uso en el futuro.

Tampoco nos parece de recibo que se vitoree a un señor que, teniendo más poder del que la gente cree (para empezar, es capitán general de los Ejércitos), se viene poniendo de perfil y no dándose por aludido con nada de nada, aunque le humillen, seguramente en la creencia de que así no le tocarán la Corona, lo cual aparte de falso es muy ingenuo, porque este Frente Popular 2.0 le removerá (opinamos que ya lo está haciendo) en cuanto pueda dedicarse a ello. Ser rey de España es algo muy serio e implica bastante más que hacer el Don Tancredo un día sí y el siguiente también. Ignoramos qué hay que tener en la venas para mantenerse impérterrito e impasible mientras se destroza el país, pero presumimos que, amor por España, más bien poco. Así que son poco comprensibles los "viva el rey" cuando su pasividad le sitúa entre los problemas que sufrimos.

Les diríamos a los señores que tienen en sus manos este "tráfico" de disgusto ciudadano que lo materialicen de un modo más militante y permanente. Los brazos armados de los marxistas, que son varios y subvencionados a conciencia con cargo al erario que manejan a su antojo, se mueven mucho mejor cuando se trata de intimidar y de "tomar la calle", aun siendo cuatro gatos. No entienden otro lenguaje. Sabemos de sobra que, a personas de orden y acostumbradas a convivir desde el respeto, les cuesta un enorme trabajo ser más activos, vociferantes incluso; pero España bien merece ese esfuerzo. Porque todo lo que se haga como ayer causará una sonora carcajada entre los lacayos del Nuevo Orden Mundial que, por cierto, no creemos que sean distintos los que convocaron la "movilización" de ayer, a tenor de lo melifluo que fueron los paseos en coche. Y encima facilitando los datos asociados a la matrícula de un vehículo. Tienes la ventaja de lograr el anonimato para tus manifestantes gracias a la mascarilla (algo bueno debía tener esa inutilidad) y la echas por tierra, poniéndole más fácil al enemigo la identificación (que lo harán, no les quepa duda) de los "participantes"... Es complicado hacerlo peor. Complicado o que formas parte del problema.

No pretendemos ganar una ovación con este Editorial de hoy porque sabemos que no va a ser grato para muchos de nuestros lectores. No tenemos ninguna vinculación con siglas, ni con plataformas, ni con movimiento alguno. El límite de nuestra independencia intelectual es el modesto servicio a España que prestamos desde este Digital desde hace siete años. Y creemos, honestamente, que lo de ayer no sirve para gran cosa. Ni siquiera para que se sientan molestos u ofendidos los enemigos de la Patria.

Seamos más imaginativos. Es por España...

martes, 6 de octubre de 2020

El cuento de los verdugos y otros cuentos

Les salió muy bien la primera vez y ahora están en repetirlo. Saben de sobra que las decenas de miles de muertos encallarán en juzgados y tribunales y que no tendrán consecuencias porque resulta muy pueril e ingenuo pensar que el Régimen se va a autocastigar. Acabarán en el olvido, como los asesinados por el terrorismo marxista, por el engaño de la Colza, como tantas y tantas otras cosas que han sucedido en esta adulterada "demoniocracia", (ciertamente, el peor veneno para España). No hubo apenas protestas durante el estado de Alarma padecido en primavera, y no las habrá ahora con una reclusión que ni siquiera está amparada por ese estado. Es como los delincuentes: La primera vez que hacen una fechoría se preocupan de buscarse un subterfugio, un pretexto; las siguientes lo perpetran con el descaro y la osadía de quien se sabe impune.

Contaba el capitán en su Sección, resumidamente, el relato de los verdugos y el reo, muy castellano, muy antiguo y muy poco conocido, en el que se narra la discusión de aquellos por ver cómo ajusticiaban al condenado, y para más pitorreo además, le solicitaban su opinión al respecto para dirimir su disputa. Pues esto es España hoy: Dos gobiernos, uno regional y el otro central, viendo la manera de acabar con nuestra Patria a cuento de un cuento, y buscándose la aprobación de una opinión pública a la que le va a hacer mucha gracia recordar este suceso cuando el hambre se instale aquí por bastante tiempo, porque la inmensa mayoría aún no se ha enterado, vamos que ni siquiera lo sospecha, de que esto no va de un virus que parece haberle cogido gusto exclusivamente a nuestro país, no. De lo que realmente va es de conculcar y destruir los Derechos Fundamentales de los españoles, recogidos parcialmente en una Constitución de inspiración masona (por lo que "ellos" deberían de ser los primeros en protegerla y es justo al contrario). 

No descubrimos nada si afirmamos que esa misma Constitución ni ha llegado a entrar en vigor en amplias partes de la geografía española. Sin embargo, lo que la ha derogado de facto y la ha convertido en papel mojado es el papel de unas "Autoridades" que se han unido entre sí para traernos la enfermedad, la muerte y la ruina, porque a los difuntos por mala praxis médica y simple abandono, hay que sumar los fallecidos, perjudicados por la desatención de un Sistema Sanitario para el que todo es Covid y que no se preocupa por otras afecciones muy graves y que no han recibido tratamiento alguno; así como los futuros empresarios quebrados y los futuros millones de parados. Todo un luminoso panorama traído por esa sobrevalorada y tarada demoniocracia "que nos hemos dao".

Sin duda les salió muy bien y buscan repetirlo porque ha quedado demostrado que el español traga con todo, con que le metan gente en su país para empobrecerlo y hacerlo inseguro; con que les metan en sus casas aprovechando un virus que no es "natural"; con que les quiten su domicilio delante de sus narices con la total y absoluta inoperancia de las FCSE que se conoce que están más para sancionar a los ciudadanos que no llevan mascarillas al aire libre; con que les dejen sin su medio de vida; con que les atraquen un día sí y otro también, ya por vía fiscal o a través de los seres de luz que nos pagan las pensiones...

Seguro que ustedes pueden continuar esta bochornosa relación...