martes, 5 de mayo de 2020

La peste y los cojones

Que la jugada del Covid19 ha servido para que nos estén colando lo que les da la gana, es algo que hemos venido denunciando por activa y por pasiva, tanto desde este Editorial como desde nuestra nueva sección en Telegram, "La memoria del capitán". Entre las medidas propias de los marxistas, ya está servida otra cuestión que siempre les acompaña: Una Ruina que dejará España como un solar, o como ya profetizó uno de los suyos, "que no la va a reconocer ni la madre que la parió". Más o menos lo que se decía hace ochenta años: "Con rojos, hambre y piojos"...

Realmente, estamos ante una nueva Peste. Porque todo lo que rodea al Covid19 apesta. Apesta su "aparición" estelar, apesta que no se tenga ni idea de ello, apesta lo que ha ido comunicando la magnánima y bienintencionada dictadura comunista china, apesta lo que ese gobierno ha hecho para aprovechar y sofocar las revueltas que venía sufriendo desde Hong Kong, apesta que los disidentes chinos hayan sido "desaparecidos", apesta que en Italia y España la enfermedad sea más virulenta; y apesta hasta la arcada, hasta la náusea más profunda, que en España se hayan ido por la posta decenas de miles de afectados, apesta que muchos lo hayan sido en residencias de ancianos, apesta que no se hayan realizado autopsias, apesta que se hayan incinerado los cadáveres a toda prisa sin la menor información a las familias, apestan las opacas compras de material (risas) que hace este gobierno marxista, amigo de asesinos y de renegados; apesta que se cercenen derechos constitucionales con un estado de Alarma que no es otra cosa que un estado de Excepción encubierto, apesta el silencio cómplice y acrítico de los medios de manipulación con sus palmitas, bailecitos, cancioncitas y demás gilipolleces; apesta que pretendan recluir a los asintomáticos en recintos vigilados, y sin ninguna garantía de que vayan a salir de ahí de otra manera que en una urna cineraria; apesta el entusiasmo vacunador cuando existen serias dudas sobre su eficacia; apesta que ya estén lanzando las campanas al vuelo con la obtención de la dichosa vacuna (esa rapidez se suma a los recelos que causa el origen de "diseño" de este coronavirus) cuando no se ha logrado vacuna alguna contra el SIDA, por poner un ejemplo. Sin embargo, dentro de todo este insufrible hedor, que no ocultan ni millones de mascarillas, lo que nos preparan entre el tratamiento de la enfermedad y la Ruina promete empeorarlo para emponzoñarlo todo.

No creemos en tests que fallan más que una escopeta de feria y cuyos resultados no sabemos para qué pretexto pueden servir. No creemos en la mamarrachada de un carné por puntos que dé pie a que los españoles tengan distintos derechos fundamentales. No creemos que esto vaya a acabar aquí por mucho que el españolito pastoreado quiera tragarse las mentiras de los que mandan y de sus patrones. No creemos en que el gobierno marxista de la Agenda 2030, totalmente NOM, vaya a impedir que los fondos buitres, con los que tan bien se lleva el señor presidente, se hagan con España como predio y botín...


Una imagen vale más que mil palabras. El español se enfrenta a la Ruina en solitario, abandonado por esa Unión Europea judeomasona que no fue otra cosa que un pretexto para dejarnos sin agricultura, sin ganadería y sin industria, débiles y endeudados hasta las cejas, para que estos mendas vengan cuando les parezca bien a quitarnos hasta el aire que respiramos. Los españoles de otras épocas, y la Historia lo ilustra a la perfección, hubieran acabado con esto de manera radical y a la brava. 

Simplemente por esa fruslería de que, teniendo que elegir entre Honor o Hambre, no dudaban, aunque se jugasen la vida en la empresa. Lo que normalmente, toda la vida del Señor, se ha denominado tener "cojones"...