martes, 19 de mayo de 2020

Dele Dios mal galardón

Si de algo nos preciamos en Metaparte es de hablar claro. Sabemos, y es natural, que se pueden compartir nuestras opiniones según las ocasiones y los asuntos, pero nosotros manifestamos nuestras certezas y opiniones sin restricciones ni limitaciones. Si nos van a censurar los marxistas, y es muy probable que lo terminen haciendo, no será por haber andado con tapujos autoimpuestos para evitar consecuencias no deseadas. Como en la fábula del río, el lobo y el corderito, por muchas buenas razones que se esgriman, cuando vienen contra ti solamente cabe echarse al monte con una espada y un Rosario.

A nosotros nos parece estupendo que la gente se harte. Ya era hora de aplicar el jarabe democrático en otro sentido distinto al que acostumbran los que han tomado España como su cortijo, predio y botín. A cuento de una epidemia, han aplicado las políticas eugenésicas de los chicos de los millones, que seguramente tanta reunión con los Soros ha debido de tener alguna influencia. No nos cabe duda de que este gobierno (risas) es NOM en estado puro, como un buen número de los que padecen los países de lo que fue la Cristiandad. Sin embargo, y esto lo afirmamos con enorme pesar, los recambios que presenta el menú electoral, y que sean capaces de desplazar a la pareja de moda, ya anticipada por los Picapiedra, no van a mejorar la situación, como han demostrado en el pasado. El Marxismo es hijo natural del Liberalismo y el aparente enfrentamiento entre ellos es una calculada escenografía: Se complementan, y a la hora de la verdad, se unirán contra un adversario que les desafie, como bien nos muestran los hechos de la Historia. Y si no lo creen, examinen quiénes componían el bando aliado en la II guerra mundial, y quiénes regalaron media Europa a Stalin a su término.

Sí, lo de las caceroladas está muy bien, es muy festivo y a los participantes les crea la falsa ilusión de que hacen algo contra un gobierno (más risas) que se mueve entre la descarada traición, lo presuntamente delictivo, y lo presuntamente criminal ("jamón" es "presunto" en portugués, no haremos más mención hacia lo "porcino"). Que haya demoniócratas que pretendan excluir a patriotas de esas algarabías, resulta llamativo sin sorprender por la complementariedad explicada anteriormente entre marxistas y liberalitos (que incluso entre estos tienen familias que no se pueden ni ver). Con todo, no es más que una molestia, muy fastidiosa, sí, para alguien ensoberbecido hasta lo patológico; pero que no altera en lo sustancial a un Régimen antiespañol, corrompido, caduco, y con su cabeza visible clamorosa y vergonzosamente ausente, máxime si las FCSE se erigen en su brazo armado, más pendientes de cumplir órdenes tan discutibles como deplorables, tan lamentables como inmorales, que de ser fieles al Honor que les caracterizó en otras épocas de feliz memoria. Así que, siempre en nuestra humilde opinión, acaso sea momento de plantearse mejor pasar del ruido a las nueces, para que el miedo cambie de bando, como bien nos amenazaron los marxistas en su día.

Los patrones han cogido a la presa por el cuello y huelen sangre, por lo que se deduce que no nos van a soltar. O por la Ruina, usando sus fondos buitre para hacerse con el país a precio de saldo (algo de lo que ya saben, recordamos el episodio de la Bolsa londinense en los día de la batalla de Waterloo, bien descrita en esta película que no durará mucho en Youtube); o con otra cuestión: Ya se inventarán algo para meter en el redil a los díscolos. Por temor, diciendo que el virus ha mutado y es más letal, u otra enfermedad que ataque a los niños; o por pobreza, que viene a ser más o menos lo mismo, condenando al hambre y la miseria a millones de españoles, como ya hemos referido con la Ruina unas líneas más arriba. No lo sabemos. Aunque lo más triste sea, como en cualesquiera otros episodios de la Historia, que siempre habrá un don Nadie, algún Judas de balcón, para traicionar a los que estamos dispuestos a rescatar a nuestra Patria de las pezuñas del enemigo y para dar Testimonio de Cristo.

Como en el Romance del Prisionero, "dele Dios mal galardón".