martes, 26 de mayo de 2020

Nada más, pero tampoco nada menos

Celebramos que nuestra Sección (que funciona como Canal en Telegram), "La memoria del capitán", esté suscitando bastante repercusión, dentro de la relativa modestia que rodea a Metaparte. Incluso tenemos un spin-off, denominado "La música del capitán", que recoge todas las sugerencias musicales del Veterano en su Canal. Nos alegra y nos da pie para abordar nuestro Editorial de hoy: El capitán hablaba ayer acerca de que los símbolos no son inocentes, y de que las banderas nacionales deben unir, pero en España eso es imposible.

Es fundamental, para que una bandera logre unir, que todos sus nacionales sientan algún tipo de afecto, por mínimo que sea, por su patria. A los alemanes no les detuvo la Enseña del III Reich, cuando su Patria les emplazó a defenderla. Eso demuestra el amor que los germanos sentían por su país. Todos, incluso ancianos y niños al final, defendieron Berlín con gallardía frente a las hordas rojas. Las violaciones masivas, saqueos y crímenes de guerra que perpetraron los efectivos del Ejército Rojo quedaron impunes y gozan de simpatía entre ignorantes y tontos útiles, pero esta es otra cuestión. Una bandera siempre une, pero precisa que sus hijos tengan algo de amor por su país para que se haga ondear orgullosamente,

Y ese es el nudo gordiano del problema: Que no hay dos Españas, como se dice tópicamente. Hay una España que no se avergüenza de su Gloriosa Historia, aun con sus sombras, como en toda vieja nación que se precie; que no denigra y hace escarnio de nuestros Símbolos Nacionales, y sobre todo y lo más importante, que no considera a sus compatriotas como ciudadanos de segunda frente a los chicos que nos meten los entusiastas del Plan Kalergi, cuyos efectos son palpables, por decirlo suavemente. Luego está otra cosa, que los ingenuos denominan la otra España, pero que ni siquiera merece ese nombre porque les resulta repulsivo: Verán cualquier bandera extranjera, o la roja soviética, que tanto dolor y muerte ha sembrado, o cualquiera de las muchas mamarrachadas paletas que el Régimen del 78 ha diseminado por España para que tengamos otro motivo de disensión, no sea que nos unamos y, como dijo, palabra arriba o abajo, el insigne judío Kissinger, "una España fuerte no es recomendable para nuestros intereses". Insistimos en que ese es el gran y grave problema de nuestra Patria: Que existen muchos españoles, da igual que sea por convicción o porque les han engañao a conciencia, que reniegan de ser lo que son, y en esa traición permanente está su pecado y su interminable Purgatorio, porque nunca serán otra cosa más que españoles.

Parafraseando a José Antonio, "nada más, pero tampoco nada menos"...


martes, 19 de mayo de 2020

Dele Dios mal galardón

Si de algo nos preciamos en Metaparte es de hablar claro. Sabemos, y es natural, que se pueden compartir nuestras opiniones según las ocasiones y los asuntos, pero nosotros manifestamos nuestras certezas y opiniones sin restricciones ni limitaciones. Si nos van a censurar los marxistas, y es muy probable que lo terminen haciendo, no será por haber andado con tapujos autoimpuestos para evitar consecuencias no deseadas. Como en la fábula del río, el lobo y el corderito, por muchas buenas razones que se esgriman, cuando vienen contra ti solamente cabe echarse al monte con una espada y un Rosario.

A nosotros nos parece estupendo que la gente se harte. Ya era hora de aplicar el jarabe democrático en otro sentido distinto al que acostumbran los que han tomado España como su cortijo, predio y botín. A cuento de una epidemia, han aplicado las políticas eugenésicas de los chicos de los millones, que seguramente tanta reunión con los Soros ha debido de tener alguna influencia. No nos cabe duda de que este gobierno (risas) es NOM en estado puro, como un buen número de los que padecen los países de lo que fue la Cristiandad. Sin embargo, y esto lo afirmamos con enorme pesar, los recambios que presenta el menú electoral, y que sean capaces de desplazar a la pareja de moda, ya anticipada por los Picapiedra, no van a mejorar la situación, como han demostrado en el pasado. El Marxismo es hijo natural del Liberalismo y el aparente enfrentamiento entre ellos es una calculada escenografía: Se complementan, y a la hora de la verdad, se unirán contra un adversario que les desafie, como bien nos muestran los hechos de la Historia. Y si no lo creen, examinen quiénes componían el bando aliado en la II guerra mundial, y quiénes regalaron media Europa a Stalin a su término.

Sí, lo de las caceroladas está muy bien, es muy festivo y a los participantes les crea la falsa ilusión de que hacen algo contra un gobierno (más risas) que se mueve entre la descarada traición, lo presuntamente delictivo, y lo presuntamente criminal ("jamón" es "presunto" en portugués, no haremos más mención hacia lo "porcino"). Que haya demoniócratas que pretendan excluir a patriotas de esas algarabías, resulta llamativo sin sorprender por la complementariedad explicada anteriormente entre marxistas y liberalitos (que incluso entre estos tienen familias que no se pueden ni ver). Con todo, no es más que una molestia, muy fastidiosa, sí, para alguien ensoberbecido hasta lo patológico; pero que no altera en lo sustancial a un Régimen antiespañol, corrompido, caduco, y con su cabeza visible clamorosa y vergonzosamente ausente, máxime si las FCSE se erigen en su brazo armado, más pendientes de cumplir órdenes tan discutibles como deplorables, tan lamentables como inmorales, que de ser fieles al Honor que les caracterizó en otras épocas de feliz memoria. Así que, siempre en nuestra humilde opinión, acaso sea momento de plantearse mejor pasar del ruido a las nueces, para que el miedo cambie de bando, como bien nos amenazaron los marxistas en su día.

Los patrones han cogido a la presa por el cuello y huelen sangre, por lo que se deduce que no nos van a soltar. O por la Ruina, usando sus fondos buitre para hacerse con el país a precio de saldo (algo de lo que ya saben, recordamos el episodio de la Bolsa londinense en los día de la batalla de Waterloo, bien descrita en esta película que no durará mucho en Youtube); o con otra cuestión: Ya se inventarán algo para meter en el redil a los díscolos. Por temor, diciendo que el virus ha mutado y es más letal, u otra enfermedad que ataque a los niños; o por pobreza, que viene a ser más o menos lo mismo, condenando al hambre y la miseria a millones de españoles, como ya hemos referido con la Ruina unas líneas más arriba. No lo sabemos. Aunque lo más triste sea, como en cualesquiera otros episodios de la Historia, que siempre habrá un don Nadie, algún Judas de balcón, para traicionar a los que estamos dispuestos a rescatar a nuestra Patria de las pezuñas del enemigo y para dar Testimonio de Cristo.

Como en el Romance del Prisionero, "dele Dios mal galardón".




martes, 12 de mayo de 2020

La pregunta

No nos cabe ninguna duda de que esto va a acabar muy mal. No sólo a escala nacional, sino incluso planetaria. Comprendemos que a los neganoicos les agrade más la táctica de la avestruz que, por cierto, no hacen eso que les achacan; pero los hechos son los que son, y son porque apuntan en la misma dirección. Y eso, queridos e ingenuos neganoicos, no es casual.

Tarde o temprano, usted, amigo lector, tendrá que elegir entre dos alternativas: O bien se pliega a todos los dictados y obedece las órdenes que impartan, desde la posibilidad de que le arrebaten a sus hijos para vacunarlos por el artículo 33 (no es casual el numerito) contra cualquier mal, habido o por haber, hasta que le inserten un chip bajo la piel como si fuera una mascota y sin rechistar porque los Amos le habrán convertido en un esclavo; o por el contrario, grita "no" como bien se explicó días atrás en nuestra sección de Telegram "La memoria del capitán", y pasa a la clandestinidad para convertirse en un combatiente, por aquello de que vale más una muerte de héroe que mil vidas de esclavo.

Los neganoicos no quieren verlo, bien por susto o porque la Ponzoña ha anidado en su alma. Ellos, sumisos y dóciles peones del NOM, prefieren los aplausitos, las cancioncitas que hace tiempo que nos resultan estomagantes, señalar a los futuros proscritos que osan desafiar el estado de Excepción (llamemos a las cosas por su nombre) y, por supuesto, negar, negar y negar lo que está pasando hasta una décima de segundo antes del sacrificio, como se acostumbra hacer con los borreguitos que se resignan y acatan silenciosamente el Destino que les han impuesto sus devoradores.

Así que, una vez más, reiteramos la reflexión. Las circunstancias, el porvenir, o como quieran llamarlo, les va a hacer esta pregunta: ¿Va a defenderse, va a proteger su vida y la de los suyos como personas que formaron parte de la última generación libre; o prefieren elegir la esclavitud del silencio de los borregos?

Piensen bien la respuesta porque cada vez nos queda menos tiempo...

martes, 5 de mayo de 2020

La peste y los cojones

Que la jugada del Covid19 ha servido para que nos estén colando lo que les da la gana, es algo que hemos venido denunciando por activa y por pasiva, tanto desde este Editorial como desde nuestra nueva sección en Telegram, "La memoria del capitán". Entre las medidas propias de los marxistas, ya está servida otra cuestión que siempre les acompaña: Una Ruina que dejará España como un solar, o como ya profetizó uno de los suyos, "que no la va a reconocer ni la madre que la parió". Más o menos lo que se decía hace ochenta años: "Con rojos, hambre y piojos"...

Realmente, estamos ante una nueva Peste. Porque todo lo que rodea al Covid19 apesta. Apesta su "aparición" estelar, apesta que no se tenga ni idea de ello, apesta lo que ha ido comunicando la magnánima y bienintencionada dictadura comunista china, apesta lo que ese gobierno ha hecho para aprovechar y sofocar las revueltas que venía sufriendo desde Hong Kong, apesta que los disidentes chinos hayan sido "desaparecidos", apesta que en Italia y España la enfermedad sea más virulenta; y apesta hasta la arcada, hasta la náusea más profunda, que en España se hayan ido por la posta decenas de miles de afectados, apesta que muchos lo hayan sido en residencias de ancianos, apesta que no se hayan realizado autopsias, apesta que se hayan incinerado los cadáveres a toda prisa sin la menor información a las familias, apestan las opacas compras de material (risas) que hace este gobierno marxista, amigo de asesinos y de renegados; apesta que se cercenen derechos constitucionales con un estado de Alarma que no es otra cosa que un estado de Excepción encubierto, apesta el silencio cómplice y acrítico de los medios de manipulación con sus palmitas, bailecitos, cancioncitas y demás gilipolleces; apesta que pretendan recluir a los asintomáticos en recintos vigilados, y sin ninguna garantía de que vayan a salir de ahí de otra manera que en una urna cineraria; apesta el entusiasmo vacunador cuando existen serias dudas sobre su eficacia; apesta que ya estén lanzando las campanas al vuelo con la obtención de la dichosa vacuna (esa rapidez se suma a los recelos que causa el origen de "diseño" de este coronavirus) cuando no se ha logrado vacuna alguna contra el SIDA, por poner un ejemplo. Sin embargo, dentro de todo este insufrible hedor, que no ocultan ni millones de mascarillas, lo que nos preparan entre el tratamiento de la enfermedad y la Ruina promete empeorarlo para emponzoñarlo todo.

No creemos en tests que fallan más que una escopeta de feria y cuyos resultados no sabemos para qué pretexto pueden servir. No creemos en la mamarrachada de un carné por puntos que dé pie a que los españoles tengan distintos derechos fundamentales. No creemos que esto vaya a acabar aquí por mucho que el españolito pastoreado quiera tragarse las mentiras de los que mandan y de sus patrones. No creemos en que el gobierno marxista de la Agenda 2030, totalmente NOM, vaya a impedir que los fondos buitres, con los que tan bien se lleva el señor presidente, se hagan con España como predio y botín...


Una imagen vale más que mil palabras. El español se enfrenta a la Ruina en solitario, abandonado por esa Unión Europea judeomasona que no fue otra cosa que un pretexto para dejarnos sin agricultura, sin ganadería y sin industria, débiles y endeudados hasta las cejas, para que estos mendas vengan cuando les parezca bien a quitarnos hasta el aire que respiramos. Los españoles de otras épocas, y la Historia lo ilustra a la perfección, hubieran acabado con esto de manera radical y a la brava. 

Simplemente por esa fruslería de que, teniendo que elegir entre Honor o Hambre, no dudaban, aunque se jugasen la vida en la empresa. Lo que normalmente, toda la vida del Señor, se ha denominado tener "cojones"...