martes, 21 de abril de 2020

Roma no paga a traidores

Lo del "delito de odio" es un disparate. A alguien se le puede perseguir y someter a juicio si sus actos revisten algún tipo de conducta presuntamente reprobable y/o condenable. Pero el odio es un sentimiento. Que el ordenamiento jurídico considere perseguibles a los sentimientos forma parte más del universo distópico de "1984" y de su Ministerio de la Verdad, que de un presunto "Estado Social de Derecho". y decimos "presunto" porque el gulag y la checa están más cerca cada día a tenor de lo que se está comprobando.

Hemos vivido los Años de Plomo, del terrorismo marxista casi a diario. Hemos visto los secuestros, hemos visto caer cada policía, cada guardia civil, cada soldado, cada víctima, y hemos sentido el dolor por la pérdida como propio. Hemos observado el mayor de los respetos por las FCSE y hemos aplaudido todas y cada una de sus acciones sin reservas y con orgullo porque hemos considerado que contribuían con su trabajo a la Permanencia de la Patria y a la seguridad y tranquilidad de los españoles, por encima de las corruptelas y de los tejemanejes de los políticos.

No obstante, y sin saber muy bien porqué, hemos comprobado con profundo pesar cómo las FCSE (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) se han ido convirtiendo en las FCSFP (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Frente Popular). Puede que ello se deba a los criterios de selección de sus Recursos Humanos y/o a la creciente politización de sus Mandos. Y por supuesto, a una exaltación de las órdenes recibidas, que nunca deben ponerse por encima del Honor.

Para ilustrar nuestra argumentación y como gráfico precedente de lo que abordaremos en el siguiente párrafo, recordaremos la infame actuación de los agentes de la Guardia Civil que posibilitaron el dispositivo en el Valle de los Caídos, y su impresentable actuación, siempre cumpliendo sus adoradas órdenes, incautando banderas nacionales.

Y todo ello sería nefasto sin más. Lo peor es que un alto mando de la Benemérita lo ha reconocido abiertamente (ya se sabe que "confesión de parte, relevo de prueba"), recordando los oscuros tiempos en que un capitán de la Guardia Civil, Fernando Condés, dirigió el grupo que secuestró y asesinó a Calvo Sotelo en 1936. Si este escándalo fuera poco, que en un país normal obligaría a dimitir al ministro de Interior y al gobierno en pleno, hoy nos hemos levantado con una "circular" en forma de correo electrónico a sus Comandancias, en el que se solicita a los responsables de la Guardia Civil la “identificación, estudio y seguimiento de […] campañas de desinformación», así como «bulos y fake news susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del Gobierno”. Se comenta por sí sólo. Ahora se comprenden muchas cuestiones, entre ellas las desproporcionadas maneras de "instar" a los ciudadanos (europeos, por supuesto, los otros deben de estar eximidos a tenor de lo visto) a que respeten lo que a todas luces es un Estado de Excepción, lo endulcen como lo endulcen los medios de manipulación; mientras que el gobierno del Frente Popular 2.0 se dedica a lo suyo.

Y lamentamos de veras que se haya mancillado el Honor de estos Cuerpos por los criterios y simpatías políticas de unos cuantos. Claro que si no se oyen protestas y acciones para responder a estas fechorías, debemos entender y entendemos que todos los demás miembros no lo ven mal. De ahí que mostremos, insistimos en que con todo el dolor, más allá de lo que cabe expresar, nuestra desafección a estas FCSFP, porque no sirven y protegen a los ciudadanos que les pagan el sueldo por su, muy a menudo, abnegada labor; sino porque protegen deliberadamente a un gobierno. A su gobierno...

Más vale que recuerden que Roma no paga a traidores.