martes, 10 de marzo de 2020

Los que mandan son los que obedecen

Lo peor de una democracia, (ese invento tan sobrevalorado que poco tiene que ver con lo de la Grecia Clásica, que es su referente), es que los que sabemos, hemos sido condenados al peor de los ostracismos (otra referencia griega); mientras que los que mandan, son los que mejor obedecen. "A la voluntad popular", añadirá el común indocumentado, pero no, no es así, aunque reconocemos que queda muy bonito si se le pone de fondo música de violines y pajaritos. No, señores, los gobiernos de las superdemocracias obedecen a otros elementos que no son la "voluntad popular", entre otras cosas porque los resultados electorales suelen ser un monumental fraude, cuya ficción todos aceptan para coger su trozo del pastel. A cargo del erario, of course.

Tenemos claro que este tipo de desasosegantes certezas no son del gusto del común, que prefiere que le mientan para seguir en su entorno de seguridad, que es otra ficción que se volatiliza en cuanto los chicos de los millones, o sus mandados, o sus engañados, se ponen a jugar a ser dioses y van y le fastidian a usted su vida, con una simple mala tirada de los dados que manejan. Hoy es una epidemia como ayer fue una recesión como mañana será lo que se les ocurra, porque se saben al margen de cualquier medida punitiva que los comunes puedan ejercer. Sobre todo porque les tienen engañados con tanta películita de mierda, con tanta telebasura y/o con tanto ladrido de intelectualillos que no servivirían ni para llevarle los cafés al bueno de Cervantes. Recordamos que fue "Manco de Lepanto", de ilustre memoria, ahora que los turcos hacen de las suyas. Para variar, que nos dirían los armenios...

No, no vengan ahora a indignarse porque los nenes no tienen cole y no tienen idea de con quién dejarles. Monten en cólera con quienes han sacado este invento de una probeta y lo pusieron en circulación. Enfurézcanse con los que no han hecho nada de nada hasta que no han visto terminarse los aquelarres femirrojos, (otro invento más de los chicos de los millones para cargarse las sociedades blancas), que se dicen antisistemas cuando no son más que los perros rabiosos de este sistema demoliberal que merece acabar en el estercolero de la Historia. Ya verán la eficacia y prontitud con la que actuarán prohibiendo las procesiones y los Pasos de Semana Santa. Déjense llevar por la ira con todos aquellos que consideran que ustedes sobran, aquellos que desean enterrar a nuestros ancianos como ya vienen haciendo con los nonatos en el vientre de sus madres, aquellos que les dejan en la calle con un sencillo gesto... Porque la pezuña que mueve todo es la misma. Por mucho que ustedes no quieran verlo.

Y ahora, ¿qué? Dice un viejo dicho español que hay que "acordarse de santa Bárbara cuando truena". Esto no ha hecho más que empezar. Si desean nuestra opinión, les diremos que todo esto es un aperitivo de lo que preparan. Una manera de "chequear" nuestra respuesta. Juren en arameo si lo desean, sin embargo, ellos se regocijan en perpetrar todo tipo de fechorías desde hace décadas porque se les permite. Porque ustedes lo permiten, lo que les convierte en involuntarios colaboradores de su propio infortunio, para mayor regodeo de esta gentecita. Es cierto que están podridos del dinero que fabrican a su antojo, pero no son más que un maldito puñado de psicópatas que creen que el mundo entero es suyo porque ellos lo valen. La fijación que tienen contra la Europa blanca y las sociedades que formaron la Cristiandad entra de lleno en la Patología psiquiátrica. Si nos uniésemos contra ellos, no tendrían más que un montón de papelitos de colores para defenderse. El Camino fue señalado: Nadie nos dijo que sería fácil.

Sigan con sus ficciones. Sigan creyéndoles todo. Sigan pensando que los que gobiernan están "muy preparaos". Sigan con la aburrida y falsa cantinela de la "voluntad popular" y lo de "la democracia que nos hemos dao"... 

Porque, claro, el bichito este es tan poca cosa que si se cae de una mesa se mata...