martes, 24 de marzo de 2020

Aún aprendemos

Dicen, y nosotros lo decimos mucho, que se sigue siendo joven mientras se mantenga la capacidad de asombro. De asombro o de espanto, estos aciagos días dan para todo eso. El gran maestro que fue Goya tuvo la humildad de escribir, en una de sus obras, "aún aprendo". Nosotros no somos menos, y este humilde escribidor, menos que nadie, da fe de que, como el pintor que terminó aterrado por la infame Ilustración, aún aprende.

Aún se aprende de que haya personas que distingan entre "estado de alarma", "de excepción", o "de sursumcorda". Miren, para un gobierno (risas) cuya mayor y más notoria afición es saltarse lo que se le antoje a la torera, esas distinciones son juegos florales porque, de facto, se están comportando como los tiranos comunistas que admiran, haciendo lo que les da la gana. Y ni siquiera lo ocultan. Como buenos marxistas, practican la hipocresía permanente de defender lo "público" cuando acuden con maneras de nuevos ricos a lo "privado". Cacarean los cuentos de las libertades de este corrompido Régimen, para acto seguido entrar a saco en las comunicaciones censurando y cerrando los medios que no sean afectos a lo suyo (veremos cuánto duramos nosotros en este estado de libertades). Nosotros al menos no tenemos a un señor Carmona diciendo que cortemos. Todavía. Ahora nos dicen que nos metamos en casa cuando hace un par de semanas estaban detrás de la pancarta en abierto ejercicio de irresponsabilidad culpable que, suponemos, debería de tener alguna consecuencia penal. O no, ya que esto es España y aquí el español se traga todo y traga con todo, según se puede inferir de nuestra (lamentable) historia más reciente.

Aún se aprende de la maldad que llevan dentro algunos seres a los que denominarlos como "personas" sería un baldón para el resto. Resulta que llevan diciendo desde hace mucho tiempo que va a venir una pandemia descomunal (ojo, y esta que estamos viviendo es un aperitivo para los que nos preparan). Resulta que llevan décadas con el mantra de que la población humana tiene que verse reducida a unos cuantos centenares de millones, ergo, muchísimos sobramos, pero ellos no. Resulta que aparece por ciencia infusa un virus, y nadie sabe nada de nada acerca de su procedencia. Se echan la culpa unos a otros, a los murciélagos, a los pangolines, a la madre que los parió a todos, para tenernos entretenidos y distraídos del asunto principal, que no es otro que averiguar "quiénes" lo han parido y, no contentos con eso, han sacado el "juguetito" de paseo. Desde luego, nosotros no lo sabemos, aunque podemos hacernos unos cuantos millones de ideas. Sin embargo, no verán a ningún comunicador, ni siquiera alguno al que respetamos y guardamos cariño, hablar de esta cuestión. Pues nada, no hay más que un totum revolutum, con muchísimo ruido de fondo para desinformar, intoxicar y manipular. Los que se vienen llamando a sí mismos "medios de comunicación"; y otros, que aún estamos aprendiendo y somos más brutos por ello, denominamos "mass mierda" o más fino, "medios de manipulación"...

Lo que sí que sabemos, y en esto no precisamos de aprender mucho más porque somos perros viejos y es harto conocido que el Diablo sabe más por viejo que por malvado; es que todo esto tenía un guión muy claro y que nos han puesto donde querían. Una tiranía impuesta por la fuerza tiene más posibilidades de ser respondida con motines y revueltas que otra venida silenciosamente acompañada por el pánico a algo tan atávico como una nueva peste. Lo malo es que estos aprendices de brujo ignoran la Historia, la buena, la de verdad, y desconocen que las más sangrientas "Jacqueries" francesas tuvieron lugar en el transcurso de una guerra y del apogeo de la "muerte negra". La agresión contra su libertad no ha hecho más que comenzar, y por miedo quieren vacunarle (porque no duden de que esa "vacuna" ya la tienen preparada, al margen de la escenografía que pretendan colarnos) con la sustancia que sea, como ya andan fumigando los cielos desde largo. Y tratarán de convencerle de las bondades del dinero electrónico, porque el "físico" es muy sucio, cuando el Hombre ha convivido con ello por los siglos de los siglos. incluso con las falsas monedas, y no nos referimos al "fiat", por favor, líbrenos la Providencia de ser tan desconfiados...

Y aún aprendemos. Decía Chaplin, que no es santo de nuestra devoción, algo así como que "somos aficionados porque la Vida no nos da tiempo a ser expertos." Aprendemos, efectivamente, y tampoco olvidamos que "la letra, con sangre entra".