martes, 18 de febrero de 2020

Viva Cristo Rey

Nosotros nunca hemos ocultado la Defensa que venimos haciendo de Cristo desde nuestro Catolicismo. Lo hacemos ondear incluso en la Cruz de nuestro logotipo como el modesto medio digital que nos preciamos de ser. No sólo no nos escondemos sino que, además, podemos afirmar que nuestra posición es de clara beligerancia. Es lo que pasa cuando se acaban las mejillas, episodio al que tanto aluden nuestros enemigos para que los católicos mostremos mansedumbre en lugar de acudir al ejemplo del propio Cristo echando a los mercaderes del Templo a golpe de látigo. Ya lo comentamos en nuestro Editorial de hace apenas dos semanas; sin embargo, el hostigamiento que sufren los católicos y todo lo relacionado con la Verdadera Fe es tan brutal que, una vez más, tenemos que regresar sobre lo evidente.

Realmente nos hace mucha gracia la valentía, que no es más que cobardía, de arremeter contra los símbolos de nuestra Religión porque saben que les sale gratis (en esta vida, claro está); mientras que no hay cojones de hacer exactamente lo mismo contra otras, una porque te puede matar civilmente y la otra porque tienen afición a degollar infieles. Lo denominan "libertad de expresión" en ese cinismo permanente que caracteriza al Marxismo, heredado sin duda de su fundador, que no en vano pertenecía a los chicos de los millones, tan amigos de hacer lecturas sesgadas en función de sus conveniencias. No obstante, siendo todo ello nefasto, lo peor es la manifiesta y vergonzante docilidad de gran parte de los católicos, que se ponen de perfil ante gravísimas acusaciones. Recordemos al enemigo que la pederastia, por ejemplo, es muy habitual entre las ONG's progres, que progres muy señeros tenían un entramado espantoso alrededor de esta lacra, y que son esos mismos marxistas, simpáticos chicos del NOM, los que pretenden aleccionar a sus hijos sobre la conducta sexual que les gusta a ellos, que seguro que no es la que a usted le complacería. Contestémosles de una buena vez y dejemos la falsa santurronería de callarnos, que Cristo nunca dejó de dar Testimonio y de cantar las Verdades del barquero. 

Sabemos que no están lejos los Tiempos de la Tribulación. Con la Dirección de la Iglesia en manos de un heresiarca, que llama "hermanos mayores" a los Deicidas y no dice una sola palabra a favor de los cristianos que son asesinados en África y/o perseguidos en China, por poner dos sucintos ejemplos; ser católico hoy debe ser un ejercicio de militancia agresiva y no de silencio cobardica.

Tenemos que empezar a dar dentelladas, ya que ese es el único lenguaje que comprende el enemigo. 

Y que Viva Cristo Rey...