miércoles, 26 de febrero de 2020

Las plagas y los virus

Esto de los virus es algo serio. Los hay de muchas clases: Oncovirus, retrovirus, coronavirus, etc. Andan por ahí siempre, en ese estado en el que los científicos no se ponen de acuerdo, si están vivos pero latentes, si están latentes pero no-vivos, si están no-vivos pero conscientes, si van a la compra pero no-vivos... En este último caso, como muchos de los individuos que vagan por la calle con la mirada perdida en el Infinito o en lo infinito de un pequeño smartphone de nuestros pecados, porque vivir, lo que se dice vivir, se está poniendo muy caro, y lo que se lleva es vegetar. Acaso como los virus.

Los que manejan los hilos del Poder, y sus lacayos, tienen especial afición a acojonar y a acongojar al personal. Saben que es entonces cuando menos van a protestar, y eso les pone. Saben que es cuando el común se halla más receptivo a renunciar a sus libertades en aras de un mayor control, porque claro, ellos son muy buenos y se preocupan por nosotros. Buena prueba de esto es que no hacen otra cosa que legislar para que no vengan niños blancos a este mundo, fomentando el aborto a destajo; y darnos la brasa con el cuento de la muerte digna, que en poco no será otra cosa que mandar por la posta a los que les molestemos. Y ahora sale de la nada un coronavirus, presuntamente patentado en 2015, que aburrido de mutar sin ton ni son, ha decidido darnos un susto, eso sí, patrocinado por los divertidos chicos del NOM, que no se cansan de amenizarnos la vida con sus cosas de psicópatas.

Algunos ya tenemos unos cuantos años. Esto de los cuentos está muy bien para los nenes y para indocumentados que se los crean. Llevan mucho tiempo amagando y distrayendo a las distintas opiniones públicas, mientras hacen y deshacen. Les gusta ponernos a prueba. Creemos que cuando venga en serio, ya tendrán muy claro como reaccionará el borreguerío, más que nada porque sabrán su respuesta a sus pruebas. Y esta vez no va a ser así porque es otra de sus pruebecitas, alimentadas y retroalimentadas hasta la náusea por sus medios de manipulación, que cuando dan una noticia veraz es porque se han equivocado o tienen fiebre. Acaso la del coronavirus este.

No obstante, entre virus y viruses, hay otros elementos infectando e infestando a las viejas naciones de Occidente. Algunos son tan impresentables que se complacen en salir en fotografías y medios, dicen que nos gobiernan (risas), y nos amenazan, un día sí y otro también, con perseguirnos judicialmente con sus leyes de mierda si no nos callamos, o si lo que decimos no es lo que a ellos les agrada. Y luego están los otros, que son los que manejan el cotarro. A los otros también les gusta amargarles sus vidas, pero trasteando entre bambalinas, discretamente, por medio de sus fraternidades o de sus filántropos, empozoñando los países que les han escupido en la cara en diversas ocasiones y en diversos lugares porque no son buena gente. De estos no escucharán nada pero, créannos, son la peor plaga que el resultado de todas las plagas juntas, microscópicas y macroscópicas, que se han sucedido por este sufrido y antiguo mundo.

Pero, sí, que qué malotes son estos virus, oigan...