martes, 4 de febrero de 2020

Las Espadas de Cristo

Posiblemente una de las más contundentes razones para creer que la Religión Católica es la única verdadera es el continuo aquelarre contra ella que estamos viviendo desde hace dos milenios. Del mismo modo que nuestros simpáticos chicos de los millones habrían terminado por encontrar los restos de Cristo si Este no hubiera resucitado verdaderamente. Sin embargo Resucitó, para despecho de estos chicos y de los suyos, que tanto gustan de andar enredando en los entresijos de la Humanidad desde entonces.

La persecución y el exterminio al que se ven sometidos los cristianos, muy particularmente los católicos, a lo largo y a lo ancho de todo el mundo, ante la pasividad (por denominarlo suavemente) de los Príncipes de la Iglesia y especialmente del que se dice Sucesor de san Pedro, son un ultraje. Que unos mamarrachos asalten templos para profanar Sagrarios e Imágenes, son una afrenta. Que las políticas generalizadas a favor del aborto, para convertir el Santuario de la Vida Humana en el escenario de un crimen, son un escándalo y una herramienta de los chicos del Plan Kalergi para eliminarnos físicamente, en colaboración con la Eutanasia que llegará, y todo ello es un hecho patente. El espectáculo de la última Superbowl, con continuas referencias humillantes hacia los cristianos, es intolerable. Y que todo esto forma parte de la misma estrategia, no es conspiranoia, es una certeza.

Sabemos que los neganoicos, tan mansos, tan acomodaticios ellos, prefieren creerse las trolas del enemigo y poner la otra mejilla; a que les orinen y se pitorren de ellos diciéndoles que llueve. Pero va a ser que no. Ser Católico hoy es ser un soldado. Que Cristo también agarró el látigo cuando hubo de hacerlo, porque no vino a traer paz, sino Espada.

Y muchos estaremos muy orgullosos de servirle siendo su Espada para dar Testimonio de Él.