martes, 28 de enero de 2020

Ellos y la ley

Aquellos que "asesoraron" a los que dicen gobernar Venezuela, están gobernando hoy en España. No duden de que pronto irán apareciendo "paseados" al amanecer. Esas ejecuciones, realizadas por pistoleros, son muy del gusto marxista: No se pregunten si van a acontecer, pregúntense cuándo van a aparecer, porque es cuestión de plazo y no de certeza. Hay precedentes, tanto aquí como allí, y esos "asesores" saben mucho de eso con la complicidad de unos medios de manipulación que lo ocultarán, como ya vienen haciendo con otras cuestiones. Por cierto que el alineamiento del mundo de la Publicidad con el NOM y sus mensajes, para que confluya el adoctrinamiento en sus aberraciones con el marketing corporativo de las grandes multinacionales, es simplemente escandaloso. Y obsceno...

Sin embargo, no hablaremos de esto último hoy. No. Nos referimos particularmente al hecho contrastado e incontestable de que, si usted, ciudadano anónimo, es considerado por el actual Estado, ese de la superdemocracia española, como que ha quebrantado alguna ley, se le caerá el pelo porque irán contra usted y lo suyo a degüello. Ahora bien, ellos, los "asesores", los asesinos, los renegados y los amigos de todos ellos, se saltan la ley tantas veces como les convenga. No cumplen sentencias, no cumplen nada de nada que les parezca "fascista". Y no les pasa nada de nada. Mientras que a usted, pobre ciudadano, si hace lo mismo, le ocurrirá todo de todo hasta reducirle al estado de muerte civil. Es lo que tiene ser español, que ninguna Administración y, por supuesto, ninguna ONG del amigo Soros, acudirá a socorrerle en ese naufragio personal y deliberado contra todo lo suyo. Es lo que tiene el Plan Kalergi, que si usted es blanco y europeo, es un elemento a exterminar: No digamos ya si, además es hombre, católico y heterosexual. Entonces procurarán que sienta el Infierno en su vida.

Que dictan que un fulano no puede ser diputado, pero es de los suyos: No pasa ná, porque hay que ser dialogantes. Que hay una orden europea para que una fulana no pise siquiera suelo europeo: No pasa ná, mandamos a un ministro que no tiene muchas luces para que dé muchas versiones de lo acaecido, entre ellas que esa fulanita hizo un "Leia" entre aeronave y aeronave; y con otras "cositas" el tema se irá olvidando. Que hay que sacar a sediciosos de la cárcel, porque es de los renegados, ergo, de los suyos: No pasa ná, cambiamos la legislación a su dictado y antojo para que puedan repetir la fechoría. Que hay que regalarles alcaldías a asesinos, que les sostienen en el gobierno: No pasa ná, se ponen de perfil en esos municipios para que la mafia bildutarra logre colocar a su alcalditxu. Que el Cine español es un bodrio infumable que sólo convoca a cuatro gatos que no pueden pagarse un hotel para meterse mano: No pasa ná, se le inyecta dinero público que, como Maleni dixit, "no es de nadie", para que hagan más panfletos insufribles de los suyos mientras que hay multitud de españoles pasando hambre, con el cielo como techo y el suelo como como colchón. Y podríamos estar ilustrando con ejemplos así hasta el desfallecimiento...

Pero como estamos en una superdemocracia que nos hemos dado, todo está bien. Sigan permitiendo que los pagapensiones violen a sus hijas en manada; sigan consintiendo que los españoles sean ciudadanos de segunda sólo tenidos en cuenta a la hora de sangrarles a impuestos; sigan tolerando que sus hijos sean moneda de cambio en un sistema de enseñanza que enseña aberraciones; sigan admitiendo que unos hipócritas fariseos les insulten porque contaminan mucho y les digan cómo tienen que vivir o trasladarse de un sitio a otro mientras ellos lo hacen a todo lujo y sin privarse de nada...

Ellos creen que lo valen. ¿Y ustedes?

miércoles, 22 de enero de 2020

No hay Dos Españas

Hay momentos en la Historia que se hacen muy largos. Como cuando se contiene la respiración, o como cuando se está inmerso en una pesadilla: El Tiempo parece dilatarse hasta detenerse. Acaso eso sea la Eternidad del Infierno: Un reloj parado en un instante de infinito dolor...

Los chicos que dicen gobernar España, pero que en realidad son los correveidiles de Otros, secularmente instalados en su odio a Nuestra Patria, han dado muestras, en estos pocos días, de que verdaderamente lo que les une a sus Patrones es la ilimitada antipatía, fobia, o como lo quieran llamar, contra lo que es España, contra lo que significa España y, por supuesto, contra el Catolicismo con el que España evangelizó medio mundo: Ningún otro país puede decir lo mismo, de ahí que no sea en vano que España sea el objetivo de toda esa gentecita.

Hablan los ignorantes, que ni siquiera han tenido la sensibilidad de leerse a don Antonio Machado (de su hermano don Manuel, ni hablamos), de la resurrección de las Dos Españas. No, no, y no: No hay dos Españas como afirman. Existe una España que es amada por los españoles de bien y luego hay una amalgama informe de grupos, grupúsculos y gentucilla varia que detesta España, lo español y a los españoles desde lo más profundo de su tenebrosa alma; y a ese peculiar colectivo no se le puede, ni se le debe, denominar como "España": Primero porque esto es la verdad; segundo, porque les ofende en lo más íntimo, y tercero, porque a los traidores reiterados y multirreincidentes habría que retirarles el honor de llamarse "españoles". No hay Dos Españas porque sólo existe Una, y luego otra cosa que sólo desea ver muerta a la primera.

Quizás ese sea nuestro particular infierno nacional, que mientras otros países siempre contemplarán extramuros a sus enemigos; en España siempre andamos durmiendo con nuestro enemigo.  

Simplemente porque hay gentecita que ha nacido aquí, que prefiere servir a otros oscuros señores antes que a Cristo Rey y a su Patria.

miércoles, 15 de enero de 2020

De disparates y maldades

Lo peor de los disparates no es que existan. La Humanidad ha convivido con ellos desde la Noche de los Tiempos, así que no resultan algo exótico a la propia Naturaleza humana. Están ahí, como una tentación, dándose de codazos con las pesadillas y los pecados para caer sobre los Hombres como una sombra de la que nunca podrán desprenderse.

No, lo peor de los disparates no es que existan. Lo peor es que el común se acostumbre a que haya elementos dispuestos a perpetrarlos sin resistirse en absoluto. Riéndoles las gracias incluso y/o secundando y apoyando a los dementes, a los perturbados, para lograr que el disparate se materialice. Ya dijo alguien que para que el Mal triunfe sólo hace falta que las buenas personas no hagan nada. Pues imagínense si además se hallan con las risitas tontas de los chistes fáciles. No, así no se combate al disparate.

Antaño, a las personas que habían perdido el juicio se las internaba en unos edificios vigilados y especializados para que, si no sanaban, al menos no andasen molestando a los hombres de bien, que ya tenían bastante con ganarse el sustento y no dejar huérfanos, por esas vicisitudes trágicas de la Vida. Curiosamente igual que a los malhechores, que si se les pillaba se les solía desterrar o encerrar para que el ciudadano de a pie no tuviese que preocuparse, además, por ellos. Una vez más podemos contemplar que el Pasado, tan denostado por los modernos ignorantes, tiene muchas lecciones que mostrarnos si nos da la gana aprovecharlas, que no se ven por ningún lado, ciertamente.

Pues hogaño estamos en que no. Ya no existen los frenopáticos, ni las duchas frías, ni las islas apartadas. El profesor Fether y el doctor Tarr se regocijarían con satisfacción. Los orates se pueden dedicar a la política aunque no hayan dado golpe en su puñetera vida, y los delincuentes tienen capacidad suficiente para meter sus sucias manos en nuestras carteras sin que nos enteremos, a través del BOE o de la factura de algún suministro enormemente más caro que en "los países de nuestro entorno"; eso sin contar que sus kachorros (los de los que dicen mandar en este Régimen del '78 de nuestros pecados) están especializados en okupar sus domicilios (los de ustedes) cuando realicen sus quehaceres cotidianos. Es evidente que hemos avanzado mucho, tanto como progresado, pero no se sabe muy bien en que sentido: Desde luego en el que nos intentan vender, ni en broma, sino que estamos en la paradoja del despeñado, que mientras no se ha estrellado dice que se lo está pasando de vicio.

Y así van pasando estos primeros días de 2020, que promete ser bastante movidito. Entre risitas, chanzas, ocurrencias, esperpentos y gilipolleces.

Es lo que tiene el disparate: Que cuando uno está metido en ello, ya no valen otra cosa más que disparates para intentar salir.


jueves, 9 de enero de 2020

El Fuego del Infierno

Lo malo de la realidad es que se comenta por sí sola si se tiene un cualificado espíritu crítico, ese mismo que han desterrado de nuestros jóvenes merced a las infames políticas educativas (risas) de los sucesivos gobiernos de la superdemocracia española que nos hemos dado y tal. Uno se levanta cada día sin saber si se halla en medio de una película de los Hermanos Marx, de Cantinflas, de Ozores o de los Monty Python: Hasta ese punto de lo grotesco se ha llegado. Y lo que sería francamente divertido en una pantalla de cine, resulta trágico en España y aún en Occidente.

No tenemos simpatía por ninguna potencia musulmana, pero existen límites en la Diplomacia, en la paz e incluso en la guerra que no se deben traspasar. EEUU votó con ilusión y entusiasmo por Trump frente a la Clinton como reafirmación nacional, como manera de poner orden en su casa porque amenazaba, y amenaza, un caos ruinoso. Ciertamente que Trump ha conseguido el pleno empleo técnico, cosa que no se veía desde el final de la década de 1960, y ese éxito es suyo; pero no sólo de pan vive el Hombre, y arriesgar ese pan por promover una guerra que únicamente beneficiará a Israel, no parece muy sensato salvo que se sea un fan de ese país (amén de ciertas sociedades secretas) estando "incrustado" en el gobierno de los EEUU. Y es escandaloso el número de fans que tiene Israel (y ciertas sociedades secretas) en el gabinete que dirige Trump. Así que cabe preguntarse, tanto si se es ciudadano norteamericano como occidental, si los EEUU se gobiernan para su propio beneficio nacional o si  favorecer el país mencionado es la máxima prioridad de los sucesivos gobiernos norteamericanos que, en este asunto, se mueven entre llamarse José o Pepe. "No More Wars for Israel" se escucha cada vez más alto en la sociedad norteamericana, también divorciada de su clase política por el estupor de contemplar a sus mandatarios en fotografías y listas de ciertos individuos cuyas actividades distan bastante de ser ejemplares. El desprestigio de Trump, unido a su incontinencia verbal, más cercana al lenguaje tabernario, logrará la desafección de los patriotas que le han apoyado. Es el coste de la incoherencia. Es el coste del servilismo.

Y España. No albergamos esperanzas sobre el futuro de España a corto y medio plazo. Cualquier conversación con el votante medio y mediocre causa suficiente asombro, estupor y espanto como para convertirse en un furibundo antidemócrata. Así que no es casual que podamos considerar a la actual banda que dirige el gobierno (risas) español (con perdón), como el exacto reflejo de su sociedad. Porque la sociedad española que se asoma a la tercera década del siglo XXI es ñoña, cobarde, materialista, tolerante de lo intolerable, buenista hasta la estupidez, que idolatra al sinvergüenza, que permite que le roben descaradamente, que no posee altura de miras y lo que es peor, que al consentir todo este estado de cosas demuestra que ni siquiera se preocupa por el porvenir de sus hijos, consentidos y malcriados, que se atisba muy oscuro porque no tienen la menor idea de lo que es el espíritu de sacrificio. No hablemos ya de Patriotismo porque se les ha educado a conciencia en las directrices del NOM. La infamia de que una pandilla de asesinos, renegados y amigos de narcotraficantes (por decirlo suavemente) esté en disposición de poner o quitar gobiernos, y que todo esto no tenga una contundente contestación ciudadana, es la mejor expresión de lo que afirmamos, mientras la dirección de la Iglesia se pone de perfil ante cualquier hostigamiento, persecución, o simple ninguneo de lo Católico. Si esto pretendía el Concilio Vaticano II, que se vayan a la mierda, necesitamos curas como los de toda la vida: Los posconciliares que se vayan a guitarrear y a berrear a su casa y que dejen a la Esposa de Cristo en paz. Y todo se va a poner peor. Y lo vamos a ver peor.

Una vez más, les instamos a que se preparen. En todos los sentidos. Han regresado los Tiempos en los que las personas tendrán que demostrar de que están hechas. Vuelvan a la muy recomendable práctica del rezo porque ya no creemos que manos humanas puedan sacarnos estas castañas del fuego. 

Porque si no es el mismísimo fuego del Infierno, se le debe de parecer bastante...