martes, 24 de septiembre de 2019

Asesinados y difuntos

Decían que ETA estaba derrotada. Las pamplinas típicas del "Estado de Derecho", "la democracia que nos hemos dado", habían vencido a los asesinos. Decíamos, muchos, que no era así. Que sólo habían cambiado la pistola y las bombas por una poltrona en las instituciones de la superdemocracia. Y que esta, de ese modo, se convertía en cómplice de los asesinos. 

ETA no volverá porque nunca se fue. Nunca entregó armamento, municiones y pertrechos. Nunca pidió perdón, ni el menor asomo de arrepentimiento. Nunca ha dejado de haber miedo en las Vascongadas, pueden preguntárselo a los españoles que residen allí. ETA nunca se fue porque está en consistorios, en diputaciones, en organismos... Devoró las Vascongadas ante la cobardía de la superdemocracia y, envalentonada por el galardón obternido a costa de tanta sangre, de tantos muertos, de tanto dolor; va por Navarra y da aliento a los sonrientes renegados que se padecen en Cataluña. 

Nunca hubo algo parecido a un conflicto. Estaban los que mataban, y morían los de siempre. Los nuestros.. Multitud de asesinatos, extorsiones y demás han quedado impunes y con sus responsables en ayuntamientos y en despachos oficiales, manejando nuestro dinero y nuestros datos, empuñando la pistola contra nuestra sien porque si les apeamos del machito volverán a matar. Es de dominio público. Y con todo y con eso, como suele suceder en los chantajes, volverán a matar, ellos mismos o sus compañeros renegados de Cataluña. Es una simple cuestión de plazo. Porque saben que no les va a pasar nada. Que a los marxistas nunca les pasa nada desde hace décadas.

Vuelvan a decir la bobada de que "ETA fue derrotada". Vuelvan a escupir sobre la memoria de los Caídos.


Si algo caracteriza a la versión española de los marxistas, es su afición a profanar tumbas y a cagarse en los difuntos. Los suyos no los toquen porque hay que respetar y patatín y patatán; pero los nuestros son objeto de mofa, befa, escarnio y lo que se les antoje porque ellos lo valen. Son marxistas.

Lo malo es que hay cosas que es mejor dejar en paz. Siempre se ha dicho, "descansen en paz", porque si se les molesta, pueden llamar a alguno a hacerles compañía. No son supersticiones. Son cuestiones empíricamente demostradas en las que es mejor no andar enredando porque traen consecuencias. Nefastas y funestas. Por nosotros que lo comprueben, a ver qué ocurre.

Que se ocupen los muertos de los muertos parece lo más normal. Que del pasado se ocupen los historiadores es de sentido común. Legislar sobre qué versiones de ciertos episodios históricos pueden expresarse y cuáles no, es un disparate monumental. Lo único que conseguirán es el efecto contrario al que se busca porque los señores políticos son grandes y contumaces ignorantes (sálvese el que pueda), y no saben que cuando algo se proscribe y se persigue sin razón, es cuando resulta más atrayente. De momento han logrado que un general que lleva muerto más de cuarenta años esté más vivo que nunca. Bien. Y es sólo el principio. 

No es aconsejable perturbar el sueño de los difuntos porque lo que se despierta, regresa...





martes, 17 de septiembre de 2019

Se habla español


Los que vamos siendo antiguos (“clásicos” que dicen los que nos aprecian), tenemos en mucha estima el valor de las enseñanzas de nuestros maestros, porque ellos eran eso, y no los demediados “profes” (sálvense los que puedan) a los que no se respeta hoy en día, por desgracia. Los maestros de antaño, sin duda severos, y también justos, impartían su conocimiento con generosidad, con elegancia, desde el “usted” con el que se nos trataba a críos para que tuviésemos claro que, en este mundo, todos tenemos un lugar como había un lugar para cada cual. Respeto. Del auténtico.

Pues esos maestros, de Machado, ancianos, sabios, humildes, adustos, ecuánimes y discretos, nos enseñaron que preservar la Lengua de Cervantes era primordial. Que hablarla correctamente era el mejor medio para comprender otros idiomas, y lo que más unía a todos los españoles por la sencilla razón de que es la herramienta con la que nos podemos comunicar entre nosotros, y sobre todo para compartirnos como personas. Como españoles.

Decían que el gallego, el catalán y el valenciano eran dialectos, sólo concedían categoría de idioma a lo que quedaba del vascuence, al que posteriormente algunos fueron añadiendo, al calor de las subvenciones de la superdemocracia, palabras y demás. No hacían esas distinciones tanto por desprecio, (ya que no estaban prohibidos según se ha querido hacer creer perversamente), como por ponderar la grandeza de una lengua que por entonces ya hablaban casi trescientos millones de almas a lo largo y a lo ancho de todo el mundo. Ellos lo sabían. Muchos de los que tuvimos el privilegio de ser sus discípulos lo sabemos. Sin embargo multitud de ignorantes se han esmerado con denuedo en ignorarlo. Y por culpa de ellos ahora tenemos un problema (otro más) en España.

Que se enseñe mejor el español fuera de España que aquí, debería ser un baldón para cualquier gobernante que se preciase de serlo. Porque en España no es que se aprenda mal a hablar nuestro idioma, es que según sea la región, directamente no se enseña. Que la RAE tampoco se empeñe en mantener su lema, se supone que es un efecto colateral de todo esto, ya se sabe que las logias mandan por doquier. Que tengamos que padecer la paletada de denominar topónimos y localidades en esos idiomas, cuando no se hace con lenguas extranjeras, constituye un absoluto esperpento. Y en ello estamos, a ver a quién se le ocurre la próxima majadería. Consecuencias de la superdemocracia que nos hemos dado, que se está utilizando el pretexto de la diversidad lingüística para dividir y aun enfrentar a los españoles por orden de quienes ya sabemos. Porque no es casual, de esto es de lo que se trata. Así que resulta que la lengua que según la cacareada constitución tenemos el deber de conocerla y el derecho a usarla, es pisoteada por los Poderes Públicos de las autonomías de nuestros pecados con la colaboración, por omisión porque no se hace nada por impedirlo, del Estado. Y todas estas fechorías, pagadas dadivosamente por todos nosotros.

Las víctimas de este desaguisado son sus hijos. Porque parlarán algo que nadie entenderá en cuanto se muevan un puñado de kilómetros, mientras que cientos de millones, y creciendo, nos comunicaremos en un idioma que, según muchos, es el de Dios.



martes, 10 de septiembre de 2019

Ley o Justicia


Decía el gran Quevedo (el mismo que escribió "Execración de los jud1os") que “donde hay poca Justicia es peligroso tener razón”, y nunca como ahora se está comprobando la certeza de esa magnífica frase. Es lo que tienen la verdad, la Justicia y la razón, que su baile permanece inalterable así que pasen los años y aun los siglos, tanto como el denuedo con que algunos tratamos de defenderlas.

Tanto es así, que ahora el que detenta el Poder puede complicarle la vida con cualquier titulillo si usted resulta molesto por mucha razón que tenga. Porque al hallarse desamparada la razón no habiendo apenas Justicia, hay multitud de leyes para disimular vergonzosamente esa clamorosa carencia, y se da la casualidad, estimado compatriota, de que le buscarán las coyunturas a cuento de cualquier ley, porque la mayoría está para eso, para complicarle la vida si da problemas. Máxime si usted es hombre y blanco, que con esas dos condiciones ya es sospechoso de todo para una buena (más bien “mala”) parte de la sociedad, de sus dirigentes y, por supuesto, de los que dirigen a los dirigentes tal que marionetas. Y además ya se encargan de recordárselo a través de películas, publicidad y demás brazos armados mediáticos de esta gran superdemocracia que padecemos.

Con escasa Justicia y por lo tanto ignorando el más elemental Derecho Natural, tenemos muchas, muchas leyes, que paridas por el atroz Positivismo Jurídico que sufrimos ya se las saltarán olímpicamente los de siempre a discreción, porque tienen dinero (nuestro) y medios para hacerlo. Un ilustrativo ejemplo: La ley, con razón, le dirá a usted que tiene una casa, pero en la práctica esa misma ley (sin razón) le impedirá defenderla, como tampoco su vida, si algún delincuente se encapricha de su vivienda, o de lo suyo que se le antoje. Los bomberos acostumbran a no pisarse la manguera entre ellos. Muchas leyes, (las que no tocan si no conviene y las que sí porque les resultan chachi), para que haya poca o nula Justicia aunque parezca una contradicción. No lo es porque, desgraciadamente, los legisladores de las superdemocracias dan la sensación de que se reparten entre los que desdeñan las leyes que protegen al ciudadano y asisten a la Justicia, y entre los que promulgan leyes opuestas a ese sentido innato de la Justicia que todos albergamos (o casi, los que no estamos afectados por el Síndrome McFly). La razón les da igual por mucho que les guste pronunciar la palabreja. Ignoramos si ello se debe a la influencia de mandiles, a la pasta gansa que ciertos próceres gastan para amenizarnos la vida o, sencillamente, porque no son seres humanos, sin que sean incompatibles entre sí esas opciones, ni que haya otras más terribles que por ello mismo nos resulten inimaginables.

Es lo que tienen las leyes. Que se supone que son propias de la Humanidad, mientras que la Justicia es cosa de Dios (lo sentimos por los ateos porque su Negación da la razón a los que creemos). Las leyes actuales están sometidas a la conveniencia y oportunidad de los políticos y de sus tenebrosos patrones, mientras que la Justicia es Eterna e invariable: Lo que está mal, está mal, hic et nunc y dentro de mil años también; como sabemos con certeza que dentro de mil años no estarán vigentes las leyes que nos hemos dado. O nos están dando. Por todos lados, oiga.

Así que nos reconocemos amantes del riesgo. Tanto puenting y demás charlotadas que la frivolidad ha puesto de moda, y resulta que lo más arriesgado, en este siglo XXI de nuestros pecados, es tener razón en ausencia de Justicia.

Y verán lo que nos traen. Adrenalina a raudales.


martes, 3 de septiembre de 2019

InvaSión

A cualquier persona que tenga dos dedos de frente no se le escapa que estamos ante una invasión. Una invaSión que alcanza a todo Occidente y cuyo fin es reemplazar los pueblos de origen europeo por otros que Alguien entiende como más "manejables".El señor Kalergi, allá donde Satanás ponga a sus fieles servidores, debe de estar muy orgulloso de sus herederos, porque la demolición de todo lo que es la Religión (cristiana), la Historia, los Usos, las Costumbres, las Tradiciones y las Naciones europeas se realiza a fondo, implacable e inexorablemente, y lo que es peor, con el beneplácito, por omisión o comisión, de buena parte de sus sociedades. A sus políticos ni los mencionamos porque ha quedado claro a qué sirven desde hace décadas.

El uso de los medios de manipulación, (lo de "comunicación" a estas alturas ya suena a pitorreo) para adormecer a la Opinión Pública es simplemente escandaloso y vergonzante. Abrir uno de los periódicos del NOM o padecer uno de sus telediarios, supone debatirse entre la indignación más furibunda o el cachondeo más hilarante, porque esta gentecita considera "noticiable" lo que no es calificable de anecdótico siquiera, y porque la inoculación del "pensamiento (más bien mierda) oficial", es constante. Hace tiempo que dejaron de ser sutiles y ahora les da lo mismo utilizar a la nueva nena del exorcista, que a actores en su decadencia, que a barquitos "humanitarios", que al Sursumcorda. Todo les sale gratis. Las falacias son continuas y el gasto en maquillaje de sus locutores ha de ser una partida importantísima para impedir que se note su sonrojo a poco que tengan algo de cociente intelectual. El día menos pensado rescatan a la mula Francis y a su tío abuelo con una de sus historias, para presentarlo como noticia. Nos mean y se ríen de nosotros diciendo que llueve.

Así que mientras el europeo de a pie, y particularmente el españolito mediocre, sigan tragándose que tíos como castillos, clamorosamente hostiles a lo que es España y Europa (la Europa de verdad, no la basura que es la Unión Europea), jóvenes, sin el menor asomo de estar pasando necesidades, con móviles de última generación, huyen de guerras y conflictos que no existen, para vivir de los autóctonos  gracias a las mercedes que los infames políticos les conceden con cargo a nuestro bolsillo; no habrá esperanza alguna. Les invitamos vivamente a que busquen mujeres, niños (de los de verdad), ancianos o cualquier mínimo indicio de familias necesitadas en las imágenes de los "refugiados" que circulan por doquier en Internet (mientras no las censuren). Les traen aquí para combatirnos. Para exterminarnos. Lo de las "manadas" de esta gentecita que violan, roban, acuchillan y matan es sólo el principio. 

Ahora vengan a decirnos, como buenos neganoicos, que lo del "Plan Kalergi", es falso. Vengan a decirnos que es una falacia que anden fomentando la natalidad de esta gentecita a base de ayudas y paguitas que pagamos los españoles. Vengan a decirnos que es una falacia que se está desincentivando por todos los medios que los españoles tengan hijos, con hipotecas, eurotimos, salarios reventados a la baja y por un aborto al que nadie, insistimos, NADIE, ha puesto coto. Recuerdenlo cuando estén atiborrándose de Fútbol y de telebasura. Recuerden todo esto cuando roben, violen o maten a alguien que le toque muy de cerca, no lo duden porque ese momento llegará.

Entonces, como Boabdil, tendrán que llorar, no como mujeres, sino como cobardes, lo que no tuvieron el valor de defender como españoles.