martes, 18 de septiembre de 2018

Mienten, mienten, y vuelven a mentir

Nuestros abuelos y demás ancestros, a los que profeso el mayor de los respetos y el máximo cariño, deben de estar riéndose mucho de nosotros. Esos altaneros españoles de coraje y honor, que se revolvían por un "mal mirar", y que se alzaban contra quien fuera por defender su honra y su alma, tienen que estar avergonzados también por lo que sus hijos andamos consintiendo.

Si pudieran abrirse las tumbas, si se pudiera franquear el umbral que lleva al Más Allá, nos gritarían, nos zarandearían, nos dirían que vivimos en un mundo más falso que un duro de madera, que nos están engañando por doquier y, lo más doloroso, que tenemos menos sangre en las venas que ellos, que llevan  muertos décadas o siglos.

Que un señor diga que es lo que no es, siendo un asunto tan grave como para enviarlo a la casa de sus señores padres, no es lo peor. No. En realidad es todo un símbolo del "Himalaya de mentiras" (esto es de Besteiro refiriéndose a su propio partido). Lo peor es que el bagaje de la Superdemocracia en sus más de 40 años de singladura es simplemente penoso. 

Se negoció un Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, (luego "Unión Europea") sumamente lesivo para la Economía Española. La industria nacional ha sido prácticamente desmantelada y hemos sido reducidos a un país de sol, de playa, de putas y de camareros (con mi respeto para estos dos oficios). Aquí lo que los papás desean para sus flojos nenes es una plaza de funcionario, cuanto más escaqueado, mejor. Por si no fuera suficiente con lo que se encargan de transmitir los medios de manipulación, tener familia es una carga y los hijos son un "rollo", padecemos una legislación que considera que acabar con un feto es "progreso" y que los hombres son culpables hasta que se demuestre lo contrario.  Hasta hay ONG's que procuran defender tales aberraciones con ingentes fondos y recursos de los que nadie quiere saber nada, pero cuya procedencia explica muchas cosas. Así van disuadiendo al colectivo masculino de emparejarse con una mujer y procrear, lo que se llama "Familia" de toda la vida y que es lo natural, se pongan como se pongan "algunes". Por el contrario se fomenta la natalidad de los que vienen sin haber sido invitados. Sus costumbres y su religión son hostiles a las nuestras, pero nos las imponen velis nolis porque quien maneja el Estado sirve a un tal Kalergi.

Se negoció un Tratado de Adhesión a la Alianza Atlántica que sonrojaría a cualquier sublevado de un tal dos de mayo de 1808. Parte del territorio nacional quedó fuera de su ámbito de "protección", eso sí, si Turquía tiene un problemilla con Irán en Gelenler, por poner un ejemplo, allí que marcharán nuestros hijos a morir por una cuestión que ni les va ni les viene. Y esta es otra cuestión, nuestras actuales FFAA son una caritativa ONG cuyo cometido ya no es la defensa de España, sino ayudar a los menesterosos que, seamos francos, nos importan un comino y deben ser asunto de sus independientes y corrompidos gobiernos.

Aquí hay gentuza que nos ha estado matando durante décadas. Se hizo una infame Amnistía al principio de la Transición porque los señores que parieron esta Superdemocracia pensaban que los asesinados bajo el mandato del Caudillo estaban bien asesinados. Pero la gentuza siguió matando. Y siguió matando. Y siguió matando. Y no sabemos si volverán a hacerlo porque no han entregado ni un sólo cartucho de munición. De armamento, ni les cuento, por hacer un ripio fácil. Y ahora dicen los politicastros que han sido derrotados. Sin embargo ahí están los asesinos, viviendo de nuestro dinero, recibiendo homenajes impunemente por su sanguinaria actividad  y escupiéndonos en pleno rostro. Dándonos lecciones de democracia, de tolerancia y de moral, que ya hay que ser un hijo de la gran puta. Pero no se engañe: La culpa no es de ellos, es nuestra por tolerarlo.

La Superdemocracia española es tan guay del Paraguay que permite cagarte en España y en los españoles, lo que es muy absurdo porque los renegados también son españoles, todos los días y te sale gratis. Quemas la enseña nacional, colocas el retrato del Jefe del Estado al revés, vas poniendo porquería amarilla como la pus en la vía pública y no pasa nada porque un cuerpo policial está entregado a la tarea de protegerte. Te perseguirá con saña si muestras tu bandera española o te da por limpiar de basura la calle. Siendo renegado, como mucho se les deja irse a un país "socio" para que sigan con su diarrea felona y además venga un imbécil de allí a darnos lecciones. Los chicos de Merkel, que también permiten que los "pagapensiones" vayan violando y asesinando; o los belgas, que tuvieron un zoológico humano en Bruselas, diciéndonos cómo impartir Justicia a traidores. Con socios así, casi es preferible el enemigo.

¡Qué Superdemocracia tenemos! Si hablas español en algunas regiones de nuestra Patria, te juegas el físico. Si se desea que nuestros críos aprendan un idioma en el que se comunican más de 500 millones de personas, vas a saber cómo las gasta la mafia renegada. Si quieres hablar con sus profesores en la lengua oficial del país, tendrás que llevarte un traductor, porque ellos sólo se comunican en su dialecto que, por cierto, nunca estuvo bajo persecución. Las autonomías fueron implantadas como anticipo de la "federación asimétrica" que nos quieren colar (o que unos son independientes de hecho mientras que los demás seguimos pagándoles y comprándoles todo). No obstante, lo avanzado de esta Superdemocracia es que puedes mentir sin límite. Es más: Es que la mentira forma parte del Régimen. Mienten sin pestañear. Mienten, mienten y vuelven a mentir, igual que beben los peces en el río. Y lo hacen porque saben sobradamente que no solamente no hay consecuencias, sino que además tendrán galardón merced a esas "puertas giratorias" tan bien engrasadas que el Régimen pone a disposición de sus lacayos. No hay dinero para la jubilación de nuestros ancianos pero lo habrá a espuertas para ellos y para los que nos están trayendo. 

Uno se acuerda de nuestros mayores... Viendo sus retratos casi se les ve palpitar, con esa ansía infinita por vivir, con esa alegría, cuyos ecos retumban en cada rincón de nuestra memoria. Con tanta verdad a cuestas que nos hacen palidecer y sentir profunda vergüenza de soportar sin inmutarnos tanta y tanta mentira.