martes, 4 de octubre de 2016

La mala conciencia

Les confieso que es un espectáculo que me regocija. Después de tantas fechorías, de tantos desmanes, de tanta soberbia expidiendo carnés de "demócratas", de tanto paternalismo jacobino, resulta que el antaño abanderado todopoderoso de la progresía de "este-país" está hundiéndose y, como ya ocurrió en el Titanic, no hay botes suficientes para todos los náufragos. Ni siquiera para las sucesivas tripulaciones que lo han llevado a ese punto. Dañar a la nación más antigua de Europa no podía salir gratis y, tarde o temprano, ello tenía que pasar factura. Algunos modernos lo llaman "Karma". Otros, que somos antiguos y reaccionarios, preferimos hablar de mala conciencia. Esto es lo que pasa cuando se asalta el Poder sin ningún escrúpulo, reiteradamente, impenitentemente, obsesivamente. Aprovechando derrotas, revoluciones, atentados o lo que viniese. Pasan las generaciones, los regímenes, pero no las intenciones de desfigurar España hasta diluirla. Y ahora caen víctimas de sus propios monstruos, siendo el más feroz su absoluta incoherencia, que lo mismo han pactado con separatistas que con ultramarxistas para procurarse la dirección de un país al que detestan cuando no odian sin tapujos: Si no defiendes tu patria, no tiene sentido que la gobiernes... 

Sin embargo, tras el regocijo llega la preocupación, como en una tragicomedia en la que el chiste precede al luto. El PSOE ha sido la formación que más tiempo ha estado dirigiendo (es un decir) el Destino de España en esta Segunda Restauración. Creo que es un peligro cierto que su descomposición sea aprovechada por los renegados y/o enemigos de nuestro país, lo que es toda una paradoja. Sin duda que es una perversión propia de este Régimen. Cuando la UCD implosionó, tuvo un recambio presto en la antigua AP, y se sabía que estos no dinamitarían el sistema después de la vacuna del 23F, que les vino muy bien a algunos, hoy en retirada, para sacar más de 200 diputados y atreverse a que España no la reconociese ni la madre que la parió. Hay en la actualidad muchos elementos frotándose las manos en este río revuelto, viéndose herederos de un voto huérfano de siglas. De ideas siempre lo estuvieron porque el pensamiento izquierdista español es un páramo yermo del que se borró hasta Azaña en su lecho de muerte. Aparte de consignas, ripios, ocurrencias y bobadas, en la progresía de "este-país" solamente se hallan las tumbas de los numerosos muertos que han dejado derrotas, revoluciones, atentados o lo que venga.

Estos procesos se sabe cómo empiezan, pero se ignora por completo la manera en que acabarán. De momento, las escenas vistas a la puerta de su sede me traen a la memoria lo que me relataban los testigos presenciales de los ajustes de cuentas que hubo entre frentepopulistas en plena guerra civil. La mala simiente no trae buen fruto y lo peor es que existe un inmenso segmento de población que prefiere seguir consumiendo mentiras habituales a reflexionar y realizar un profundo y exhaustivo examen de conciencia. Acaso esa sea la real y auténtica revolución pendiente...

No hay redención sin arrepentimiento. Y no hay arrepentimiento si no se reconoce esa mala conciencia...