martes, 25 de octubre de 2016

Políticos, elecciones y decorados

Hace mucho tiempo ya que el juego político no pertenece a las naciones soberanas, mucho menos a su ciudadanía. El menú electoral que llega a la mesa del elector está cocinado de antemano para que no moleste ni importune a los que realmente manejan los hilos y, evidentemente, la que se dice primera potencia del mundo no es una excepción, quizás por ello mismo además.

A esa carrera en la que concurren dos candidatos de dos grandes partidos, sólo llegan los más dóciles, los que más tengan que agradecer a determinadas sociedades, los que hayan demostrado mayor permeabilidad a las órdenes que se deban cumplir. Los innovadores son peligrosos y los que se crean que pueden cambiar algo con sus políticas son carne de conspiración y acabarán sus días en algún atentado, en Dallas, en Roma, o en cualquier otro sitio que convenga; bien como ejecución pública y escarmiento o bien como un mal súbito que sorprende en plena madrugada como horrible pesadilla. Esto funciona así, y si no se quiere reconocer es que se está muy intoxicado por los medios de comunicación o se forma parte del problema directamente.

En unos días se elegirá un nuevo mandatario para los EE.UU. Mal lo tienen los norteamericanos porque tendrán que decidirse entre lo malo y lo peor, entre alguien con incontinencia verbal y un afecto poco disimulado hacia el Sionismo (al día de hoy); o una elementa que además de lo anterior ha celebrado notoriamente haber eliminado personas de su camino y a la que les sobramos gran parte del población del planeta: No oculta el desprecio que siente hacia los católicos y apoya con soberbia toda medida eugenésica que se le plantee. Vamos, lo que se dice una chica del NOM en toda regla. Qué gran mujer...

Dicen que mal de muchos es consuelo de bobos. A mi no me conforta mirar el paisanaje que campa por el escenario político de los diferentes países de Occidente. Entre personajes corrompidos y tipejos entregados a traicionar a su patria, todos ellos que sirven, despiadada y cruelmente, a los que pretenden convertir al planeta en su cortijo y a los pocos que sobrevivan en sus esclavos.

Lo peor es reconocer que ya estamos en ese escenario por mucho que lo decoren y adornen...

Nota de Metaparte: Nuestra próxima edición verá la luz, si Dios quiere, el martes 10 de enero de 2017.

martes, 18 de octubre de 2016

Cuando el sistema es el principal antisistema

Antaño había hechos que sólo podían pasar en España. "Spain is different" se espetaba, entre avergonzado pero con un punto de orgullo porque hasta lo que se hacía de manera discutible tenía ese vestigio de gloria o infierno que llevó a la Monarquía Hispánica a ser la primera potencia global durante largo tiempo.

Hogaño el disparate cunde por doquier y en todos lados cuecen habas. Acaso por ese motivo andan los orates de por aquí procurando rizar el rizo de la majadería, aunque ello les suponga un riesgo cierto de suicidio. No nos preocuparía si así fuera, lo malo es que sus intenciones autolíticas amenazan con arrastrarnos por la posta a los demás. Y en esas andamos, que parece que hay un bacilo de la estulticia haciendo estragos a troche y moche, a diestro y a siniestro, y este vacile ya no lo soporta cualquiera que aún conserve algo de raciocinio entre oreja y oreja.

No mencionaré el espectáculo de la política norteamericana (que ya tocaremos en su momento), obligada a elegir entre una asesina confesa con su oscura corte y un charcutero con suerte: No cambiará nada de nada porque los que mandan, mandan sobre ambos. Tampoco me referiré al descosido que es la Unión Europea hoy por hoy, porque cuando se crea un monstruito sin convicciones que le limiten, las cosas acaban como van camino de acabar. Ni siquiera citaré el éxito del amigo Kalergi anegando Europa de hordas hostiles a su Historia y a su Tradición mientras sus políticos jalean el desastre y nos llaman, a los que lo denunciamos, "fascistas" e "intolerantes", claro que esos epítetos, viniendo de quienes vienen, ya nos suenan a música celestial. No, no voy a abordar eso. 

Simplemente diré que cuando alguien se ve agredido, ya sea a la salida de un bar, o en una carretera, o en el patio de un colegio por poner tres ejemplos a vuelapluma; defenderse no es una opción, es una OBLIGACIÓN MORAL. Si el Estado promociona la impunidad con la inacción no sólo se está poniendo fuera de la ley que debería asegurar, es que se convierte en cómplice y pierde su legitimidad. 

Y cuando eso sucede es que ya no sirve a la sociedad que le sostiene ni al país que le da sentido: Es preciso crear otro sistema.

martes, 11 de octubre de 2016

Avestruces o gallinas

Es una sensación impactante. No hay dos reacciones iguales, mientras que a unas personas les atenaza y paraliza; a otras las activa, bien para huir o para prestarse a un eventual enfrentamiento con el agente que causa esa inundación de adrenalina. Capaz de sacar lo mejor o lo peor de un ser humano, de matar o morir, de dar la vida o de quitarla. Estoy hablando del Miedo.

Aludiendo al Editorial de Iker Jiménez en su última edición de "Cuarto Milenio" (espacio televisivo que pertenece a lo muy, muy poquito salvable de los medios de manipulación), hemos llegado a un punto en la historia de la Humanidad en que el peatón medio prefiere convivir con el espanto de los disparates diarios que nos escupen esos mismos medios de manipulación, antes que llegar a plantearse que vive en un decorado creado para que su pesadilla cotidiana alimente el delirante y diabólico sueño de unos pocos, muy pocos, que campan más allá de cuanto se pueda desear, a costa de todos los demás. Sí, de usted también.

A las personas de hoy en día, sufridoras de esta segunda década del siglo XXI, en el que pensábamos que íbamos a ser astronautas y que se atarían los perros con longaniza, les horroriza contemplar fotografías de entidades de las que ignoramos su naturaleza; o conocer sucesos sumidos en el mayor de los misterios; o saberse marionetas manejadas por tenebrosos y oscuros colectivos que no buscan ni anhelan el bien común sino que, contrariamente, andan buscando eliminar el "excedente" de seres humanos que les sobran para parir un mundo en el que todos sean sus esclavos, como si no lo fuéramos ya suficientemente. No se quiere saber nada de ello, y por eso se elude ver un programa de televisión que, a pesar de que a menudo no comparta su enfoque, señala y denuncia que esta realidad, la que vivimos aquel, usted y yo, está hecha a medida del provecho de algunos de los que, generalmente, ni siquiera se sabe el nombre.

Sin embargo, como las avestruces, se entierra la cabeza para no ver el peligro. Dudo de que esta ave se comporte así si se ve en una situación de riesgo, pero lo que sí es cierto, y constatado por mi parte, es que hay una masa inmensa de bípedos implumes, más cerca de las Gallináceas que del género Homo, que prefiere mirar para otro lado, creerse las invenciones oficiales y llamarnos conspiranoicos a los que nos atrevemos a desenmascarar esta farsa. Lo que sea antes que mirar a la Verdad a los ojos.

Claro que ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es lo que sucede cuando tampoco se tiene cabeza ni para enterrarla...

martes, 4 de octubre de 2016

La mala conciencia

Les confieso que es un espectáculo que me regocija. Después de tantas fechorías, de tantos desmanes, de tanta soberbia expidiendo carnés de "demócratas", de tanto paternalismo jacobino, resulta que el antaño abanderado todopoderoso de la progresía de "este-país" está hundiéndose y, como ya ocurrió en el Titanic, no hay botes suficientes para todos los náufragos. Ni siquiera para las sucesivas tripulaciones que lo han llevado a ese punto. Dañar a la nación más antigua de Europa no podía salir gratis y, tarde o temprano, ello tenía que pasar factura. Algunos modernos lo llaman "Karma". Otros, que somos antiguos y reaccionarios, preferimos hablar de mala conciencia. Esto es lo que pasa cuando se asalta el Poder sin ningún escrúpulo, reiteradamente, impenitentemente, obsesivamente. Aprovechando derrotas, revoluciones, atentados o lo que viniese. Pasan las generaciones, los regímenes, pero no las intenciones de desfigurar España hasta diluirla. Y ahora caen víctimas de sus propios monstruos, siendo el más feroz su absoluta incoherencia, que lo mismo han pactado con separatistas que con ultramarxistas para procurarse la dirección de un país al que detestan cuando no odian sin tapujos: Si no defiendes tu patria, no tiene sentido que la gobiernes... 

Sin embargo, tras el regocijo llega la preocupación, como en una tragicomedia en la que el chiste precede al luto. El PSOE ha sido la formación que más tiempo ha estado dirigiendo (es un decir) el Destino de España en esta Segunda Restauración. Creo que es un peligro cierto que su descomposición sea aprovechada por los renegados y/o enemigos de nuestro país, lo que es toda una paradoja. Sin duda que es una perversión propia de este Régimen. Cuando la UCD implosionó, tuvo un recambio presto en la antigua AP, y se sabía que estos no dinamitarían el sistema después de la vacuna del 23F, que les vino muy bien a algunos, hoy en retirada, para sacar más de 200 diputados y atreverse a que España no la reconociese ni la madre que la parió. Hay en la actualidad muchos elementos frotándose las manos en este río revuelto, viéndose herederos de un voto huérfano de siglas. De ideas siempre lo estuvieron porque el pensamiento izquierdista español es un páramo yermo del que se borró hasta Azaña en su lecho de muerte. Aparte de consignas, ripios, ocurrencias y bobadas, en la progresía de "este-país" solamente se hallan las tumbas de los numerosos muertos que han dejado derrotas, revoluciones, atentados o lo que venga.

Estos procesos se sabe cómo empiezan, pero se ignora por completo la manera en que acabarán. De momento, las escenas vistas a la puerta de su sede me traen a la memoria lo que me relataban los testigos presenciales de los ajustes de cuentas que hubo entre frentepopulistas en plena guerra civil. La mala simiente no trae buen fruto y lo peor es que existe un inmenso segmento de población que prefiere seguir consumiendo mentiras habituales a reflexionar y realizar un profundo y exhaustivo examen de conciencia. Acaso esa sea la real y auténtica revolución pendiente...

No hay redención sin arrepentimiento. Y no hay arrepentimiento si no se reconoce esa mala conciencia...