martes, 17 de mayo de 2016

Unidos podemos destruir...

Así que han firmado un acuerdo para presentarse juntos a las próximas elecciones. Ignoro la razón de que algunos se sorprendan, cuando se comparten postulados y tesis (y hasta antítesis) lo normal es que se pase del coqueteo a algo más serio. La tendencia natural del Marxismo es la de confluir en un Frente Popular, como bien demuestra la Historia, y como bien nos enseña, la de acabar en un drama o en una tragedia. Y como la cabras, que siempre tiran al monte. De los cabrones no hablaremos de momento.

Hay quienes se muestran perplejos de que esa nueva formación morada que sólo acaparará votos de resentidos, engañados, incautos o, simplemente lilas (lógico a tenor del color elegido para representarse aunque se tengan por los rojos más rojos de las olimpiadas de la izquierda), se haya fusionado con los paleocomunistas de honda raigambre de este-país; sin embargo, si lo analizan bien, no es de extrañar. Ambos dejaron a medias la ardua tarea de destruir la nación más antigua de Occidente, que no sucedió porque se resistió a inmolarse la muy fascista. Ahora, no obstante, les puede salir bien. Acaso por eso hayan escogido el volitivo nombre con que se bautizaron como propósito de intenciones. Porque pueden, ahora más que nunca.

Y es posible que puedan. Los suicidas no eluden que les cojan para llevarles al matadero. Y hace tiempo que "este-país", antaño denominado España, presenta encefalograma plano y el mismo espíritu de supervivencia que la concha de un mejillón. Aquí da igual que se insulte a los símbolos de la Patria, que un asesino sea invitado a su circo o al eurocirco por quienes anhelan demoler España. Nunca pasa nada, y si pasa se le saluda. Ha llegado su momento, y lo saben. El cadáver no se resistirá por mucho que le griten al oído que están financiados por países extranjeras de dudoso (por decirlo suavemente) respeto a los Derechos Humanos, y que su objetivo es resucitar la situación que se vivió en España después de febrero de 1936. Algo parecido, en resumen, a "nos quedamos con todo lo tuyo, que es para el comité, te damos un recibo, y si no te gusta atente a las consecuencias".

Y se unen, vaya que si se unen, y se les adherirán más para herir a los patriotas y consumar la disolución de España, esa meta largamente acariciada por los variopintos enemigos íntimos que tenemos, a los que siempre les han costeado la fiesta los que van de víctimas en toda ocasión. 

Lástima que el odio concite más recursos que el amor. Porque a los que nos mueve este noble sentimiento no nos une ni el sursuncorda. Ya veremos si lo consigue el terror...