martes, 24 de mayo de 2016

Juan Español

El pasado sábado muchos españoles expresaron su disconformidad a seguir siendo ciudadanos de segunda en su propio país. Saludamos con entusiasmo la iniciativa de los convocantes y esperamos de corazón que sea el primer paso para decirles a todos esos hijos de Sión, bien pagados y adiestrados en lo suyo, que España es de los españoles. Aunque demasiados de ellos prefieran comulgar con las ruedas de molino que les sirven desde los medios de manipulación.

La manipulación. Verdaderamente atroz, descarada e incesante. Es tan brutal y feroz que el peatón, ese Juan Español que no se mete en nada porque le espanta todo, no es capaz de detectarla, sin distinguir la oscuridad en que han sumido sus entendederas con las amenazantes Tinieblas que se enseñorean, poco a poco, de las pequeñas cosas que forman el mosaico de su vida. Sin embargo, inasequible al desaliento, machacona y falaz, ahí permanece, mintiendo, intoxicando y equivocando. Para eso pagan a sus voceros, para eso mantienen a infinidad de cadenas, cabeceras y marcas con un único objetivo: Engañar a la opinión pública para que no se desmande, y si lo hace, que sea cuando convenga, cuanto convenga y apoyando a quien convenga.

A ellos les da igual usar un término que otro, ya se ha ocupado la propaganda de los últimos ochenta años en “asociar” unas indeseables cualidades a ciertas “etiquetas”, y otras más “benévolas” a las que utilizan para sus fines. El lenguaje no es inocente, con la molestia añadida de que al peatón le complacen las etiquetas porque, de ese modo, se evita el fastidioso ejercicio de leer y pensar. Es a lo que, interesadamente, le han acostumbrado. Y así, por interés, cuando quieren irritar a Juan Español, emplean las “etiquetas” que han sido adecuadamente emponzoñadas durante décadas para inducir su rechazo; en caso contrario, se aplicarán las “amigables” para que ese mismo Juan Español se quede inerme ante la infección. Todo un alarde de reflejo condicionado, de perverso Conductismo Social, en el que han trocado al perro de Pavlov por Juanito, que apoyará cualquier iniciativa que suponga su ajusticiamiento si es presentada por esos medios siguiendo los procedimientos descritos.

A pesar de todo el esfuerzo que vienen desplegando, de todos los ingentes recursos de que disponen, poco a poco también, comienza a brillar una luz esperanzadora. Juan Español empieza a comprender que, igual que se ayuda en primer lugar a los miembros de una casa, con sus compatriotas debe suceder lo mismo. Juan Español contempla que en otros países los experimentos marxistas han acabado en miseria, y que votar a los otros lacayos de los usureros no trae más que ruina. Quizás no está de más escuchar a los que hablamos de Patria, de Pan, de Libertad, y de Justicia Social, que una nación se vertebra en torno a una Historia común, en torno a unos símbolos que se respetan y se hacen respetar, sí, pero también, y no menos importante, en torno a unas premisas que se centran en la recuperación de la Soberanía en todos los aspectos de la vida económica, la gestión pública de los sectores estratégicos para el país, en el cuidado y la atención a la familia y a la natalidad como pilar fundamental de la sociedad.

Va a resultar que Juan Español prefiere ver a creer…