martes, 16 de febrero de 2016

No se dejen engañar

Convivimos con ellas. Nos cercan, nos asedian, nos acosan nos ellas. Forman parte de la escenografía de nuestras vidas y llegamos a considerarlas como un lastre del que no es posible desprendernos. La gente se opera para corregir lo que no les gusta de sus cuerpos. Sin embargo, este cáncer que corrompe y destruye almas parece intocable. Estamos hablando de las mentiras. 

Siempre se puede preguntar a quienes benefician, quienes van a sacar partido de los engaños. Es un buen ejercicio intelectual pero, desgraciadamente, los beneficiados, que disponen de mucho Poder al margen de siglas y partidos políticos, ya se encargan de disuadirnos de esa pesada y laboriosa virtud que es reflexionar. Por ese motivo se extirpan las Humanidades de los Planes de Estudio. No se logra engañar a los que tienen criterio, espíritu analítico y, sobre todo, Principios. Y todo ello se asienta sobre una sólida formación en la que las Humanidades son los cimientos que lo sustentan todo. Las Matemáticas no les susurrarán quienes son los promotores de la mendacidad, del fingimiento y del embuste; mientras que santo Tomás, Cervantes, Orwell y/o Chesterton entre muchos otros, por citar cuatro ejemplos sin ser prolijo, les señalarán el camino correcto y les apartará de cantos de sirena, tan mentirosos como sus proclamas y sus sonrisas.

A menudo duele, es lo que tiene despertar, abrir los ojos y sentir que la luz alumbra nuestro entendimiento. No se crean lo que les cuentan por televisión, saquen conclusiones de las obras, que por ellas se les conoce, en lugar de tragarse bellas palabras emponzoñadas... Piensen por ustedes mismos, relean la Historia, la de verdad, no la que han cocinado para manipularles. Porque son ustedes el último objetivo. 

Y si ceden ya no habrá esperanza, ni para nosotros ni para nuestros hijos. No se dejen engañar...