martes, 2 de febrero de 2016

Los mismos perros

La sabiduría popular es muy certera, acaso mutable también ya que es posible encontrar un dicho afirmando una postura y otro respaldando la opuesta, pero es como el cielo, que un día hace sol y al otro llueve y en ambos casos siempre se encontrará a alguien que saque provecho de una circunstancia atmosférica, de la otra, o de ambas en los casos más aventajados. 

Siempre se dice que cuando no se es ayuda lo mejor es no estorbar, lo mismo que si no se es solución es que se forma parte del problema. En España padecemos infinidad de ellos. Casi todos proceden del hecho de una opinión pública maleable y crédula y, lo peor, tremendamente resignada (lo dejaremos así). Como los españoles tragan y se tragan todo, pues todo sale gratis. Así nos va, obviamente.

Ahora les interesa, a ese grupete de gentuza que maneja los hilos, que España esté en una situación de vacío de Poder. Incluso es posible que algunas cosas funcionen mejor con los incompetentes (sean del color que sean) sumidos en la depresión y en la melancolía que les cause su interinidad. Sin embargo se puede deducir, a tenor del bochornoso espectáculo que tenemos que soportarles, que lo único que verdaderamente anhelan y ansían es detentar el Poder. Así hay un inepto elemento que no quiere irse (pero tampoco hace por quedarse de lo inútil que es), habiendo desperdiciado una mayoría absoluta y un Poder omnímodo brindado en bandeja por el desastre precedente. Para completar el esperpento, hay unos pretendientes que ya se están repartiendo el botín, que no es otro que España y los españoles, demostrando que lo suyo es el control de la sociedad, tanto civil como militar, Dios sabe con qué fines y nosotros también lo tenemos meridianamente claro.

Así pasan los días, partidos entre los que no se quieren ir y los que se van a quedar, que en los últimos cuarenta años han sido los mismos perros con distintos collares para desgracia de España y partido de sus enemigos.