martes, 23 de febrero de 2016

Efemérides

Por estos días, siempre en el loco febrerillo que presagia los turbulentos idus de marzo, se recuerdan las "irregulares" elecciones que llevaron (o asaltaron) el Poder al Frente Popular. Comenzó entonces la tristemente célebre "primavera trágica", con detenciones en masa, atentados, quema de edificios de culto católico y demás fechorías por la que los herederos de esas formaciones no solamente no se han disculpado sino que se enorgullecen de todo ello. 

También fue por estos días, en 1945 y con el destino de la II Guerra Mundial sentenciado, que los aliados, esos próceres que nunca cometieron exceso alguno en la contienda que les enfrentó con alemanes, italianos, japoneses y un buen número de voluntarios de infinidad de países (que a todos hay que recordarlos), barrieron del mapa una ciudad sin objetivos militares como era Dresde. Nunca hubo un proceso de Núremberg para depurar responsabilidades, es una de las prebendas que conlleva ser vencedor. Todas las guerras traen espantosos excesos en todos los bandos, y es la paz, tras el fin de las hostilidades, la que ha de honrar sinceramente a todas sus víctimas. Las bombas aliadas segaron las vidas de 300.000 personas pero la mezquindad de los aliados enterró su memoria con una calidad moral que no les pertenece. La Historia puede que sea escrita por los vencedores, sin embargo, la verdad nunca será amordazada y prevalecerá.

Y, por supuesto que además es un aniversario "redondo", por estas fechas no nos libraremos de que nos recuerden hasta el hartazgo que debemos la superdemocracia que disfrutamos a unos pocos que ya conocemos (¿o no tanto?). Una puntual casualidad que España haya sido golpeada por diversos acontecimientos en momentos clave de los últimos 42 años y todos en la misma dirección. Resulta que cuando uno llega a determinada edad termina no creyéndose nada, y mucho menos cuando se contempla con sonrojo y vergüenza ajena la multitud de palmeros, pelotas y estómagos agradecidos entonando lisonjas y panegíricos a los que han convertido este país en un corrompido pesebre, fracturado socialmente, con regiones metidas en una permanente centrifugadora y con un genocidio encubierto que pretende sustituir a los españoles por otros que ya han reventado los salarios, sólo para empezar

Para estar muy agradecido, la verdad...