martes, 12 de enero de 2016

21 de nivoso de 224

A los marxistas, como antes a sus predecesores jacobinos, les gusta aparentar que cambian muchas cosas para ocultar que, en definitiva, todo va a seguir igual. Como ya dijimos en nuestro anterior editorial, lo suyo es quitar a los que estaban para ponerse ellos a disfrutar de prebendas, privilegios, canonjías y demás peajes, pero no tocar lo sustancial que es expoliar al prójimo. Prójimo que verá con horror cómo es más terrible ser esquilmado por un tenebroso “comité”, “estado” o “multinacional” que lo padecido anteriormente. Sucede en la vida que siempre habrá alguien peor por llegar que haga parecer una hermanita de la Caridad al verdugo del pasado.

Por si alguien no se ha enterado, hoy es 21 de nivoso de 224, hay que reconocer que el calendario republicano presentaba denominaciones poéticas y curiosas. Como creyeron que guillotinar a un rey y masacrar media Francia (católica, por cierto) no era suficiente muestra de ardor revolucionario, los muy estúpidos la emprendieron con el almanaque. Vamos, el colmo de la Transgresión, cambiando toda la configuración de semanas, meses y años, que evidentemente, se contaban desde el racional 22 de septiembre de 1792 por aquello de que a las tenidas siempre les ha agradado esa cuestión de los equinoccios y los solsticios. El fracaso fue tan absoluto que Napoleón acabó con el dislate unos años después, es de suponer que por el monumental embrollo entre sus compatriotas y los funcionarios que procuraban administrar unos dominios esparcidos por Europa, América y norte de África. De ese modo, el calendario republicano pasó al olvido como anécdota de lo demencial que es una revolución, sobrevalorada ad nauseam.

Sin embargo, siguen con esa calentura por fingir que hacen algo alterando nombres de calles, tradiciones seculares y tocando las narices al sursuncorda. Poquito a poquito, como el que no quiere la cosa, esa fiebre se está contagiando por toda la Nación, alguna de sus regiones presentan síntomas delirantes a cuenta de la versión marxista de sus renegados, que no contentos con el saqueo habitual que nos viene obsequiando este remedo de democracia tarada, andan buscando la manera de trocear el cortijo que vienen manejando ellos y los de ellos desde hace unas cuantas décadas. Mientras, los que dicen gobernar, en funciones pero sin funcionar ya que nunca lo ha hecho aún teniendo un Poder omnímodo, se limitan a hacer gestos de cara a la galería, vanos e inútiles como no son, por ejemplo, al fragmentar los movimientos e iniciativas patriotas o, sin ir más lejos, cuando se trata de sustraer a determinadas personas de sentarse en el banquillo de los acusados.

Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ciertamente, bellas palabras para engañarles escondiendo la maldad de toda la vida.