martes, 26 de enero de 2016

Casualidades

No existe la casualidad. Hay personas que prefieren creer que la realidad es un fluido que se comporta aleatoriamente, pero no es más que un mecanismo para administrar su propia tranquilidad. Con una colección de ficciones aceptadas tácitamente por todos, que son embustes al cabo, pensar que hay situaciones o circunstancias que se generan por azar es sencillo. Y de eso se valen muchos para medrar. De una gigantesca colección de mentiras ante las que el peatón cierra los ojos por miedo, mientras se susurra, sin hacer mucho ruido, que todo es una casualidad y que no cabe más que la resignación.

Si en lo personal de cada uno todo obedece a un plan que desconocemos (menos sus dolorosas consecuencias); referido a la Política la evidencia es mayor aún. No se engañe, si es blanco y está embotellado sólo será leche u horchata. No hay casualidad que valga, si estamos donde estamos es porque cierta gentuza nos ha puesto ahí para su beneficio, y queda históricamente claro que les importa un comino lo que les ocurra a naciones enteras porque ellos están a otras cosas. No se preocupen por los neganoicos: Estos niegan hasta las farolas antes de darse de bruces con ellas... Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

No hay casualidad en que uno se halle rodeado por árboles. Siendo así lo más probable es que se esté en un bosque, y esa misma floresta le impida tener una visión global que le confirme que sí, que anda perdido por un bosque, y que no sería conveniente que la noche le sorprenda en medio de la espesura si no sabe como comportarse en ese escenario. Como tampoco la habrá si es el humo de un incendio el que envenena sus pulmones, que, además no permitirá que localice el foco de las llamas. Sucede a menudo que esas "casualidades" tienen la cualidad de sincronizarse, de solaparse, sin duda espontáneamente: Si se cree una estupidez, ¿por qué razón se iba a poner freno para comenzar a usar el sentido común?

¿Qué España y aún Occidente entero están como están? Casualidades, seguro.





martes, 19 de enero de 2016

La sociedad del embudo

No descubrimos nada nuevo cuando afirmamos que el vómito del Relativismo Moral lo ha alcanzado todo. Lo ha manchado de tal forma que se llega a convivir con lo intolerable en función de lo que digan los voceros bien pagados de lo políticamente correcto, del pensamiento único, que tan único es que ni siquiera es pensamiento. Lo que a algunos se les consiente como travesuras o pecadillos, o se oculta directamente; en otros es razón para que se les triture mediáticamente. Y no: Lo que está mal, está mal y es censurable, perseguible, condenable y repulsivo sea quien sea el que lo perpetra. Así se convive en sociedad con disparates por doquier, con hechos tan insólitos como deplorables que a nadie parecen espantar, como la rana que fue hervida poco a poco, simplemente porque son protagonizados por elementos afectos al NOM que nos van imponiendo implacablemente ante la indiferencia del peatón.

Los medios de manipulación contribuyen decisivamente a que este mecanismo sea aceptado y funcione como si tal cosa. Si los hechos que están salpicando las naciones europeas estuvieran protagonizados por seguidores de movimientos patriotas, no es complicado suponer el linchamiento y la demonización que se haría, no ya de los responsables directos, sino de todos miembros masculinos de las sociedades autóctonas, como ya ocurre en la práctica referido a otras cuestiones. Sin embargo, como se trata de sujetos que han venido a llevar a buen término el Plan Kalergi, no faltarán los bobos que vengan a escupir su estupidez en tertulias, artículos y demás instrumentos con los que acometen sus turbios fines para que el peatón continúe alienado pendiente del próximo partido de fútbol. Claro que cuando la barbarie le golpee se acordará de santa Bárbara, que es lo que hacen los descreídos cuando les sorprende una tempestad.

Tal cual en la vida política. Los Servicios de Inteligencia se han esmerado en demoler meticulosamente, en España, cualquier intento o simple amago de unir las iniciativas patriotas en una sola formación. Nos hubiera gustado, y lo apreciaríamos de veras, si hubiesen mostrado el mismo grado de interés y eficacia contra otras siglas que buscan la destrucción de nuestra nación, pero a estas alturas del partido, con la sobredosis de democracia y libertades, (y sobre todo de Derechos Sociales) que llevamos encima, no lo esperamos ni en sueños. De ese modo, un personaje es capaz de poner en pie un partido político creado ex nihilo (Parménides debe andar revuelto en su tumba) con el apoyo incondicional de cierta cadena de televisión, el financiero de una potencia extranjera y el laissez faire, laissez passer de los mismos Servicios de Inteligencia que, contrariamente, van a degüello contra los patriotas

Vivimos en la sociedad del embudo, lo estrecho para otros, lo ancho para uno. En efecto, va a resultar que así sí se puede. De hecho, cualquiera de ellos puede...


martes, 12 de enero de 2016

21 de nivoso de 224

A los marxistas, como antes a sus predecesores jacobinos, les gusta aparentar que cambian muchas cosas para ocultar que, en definitiva, todo va a seguir igual. Como ya dijimos en nuestro anterior editorial, lo suyo es quitar a los que estaban para ponerse ellos a disfrutar de prebendas, privilegios, canonjías y demás peajes, pero no tocar lo sustancial que es expoliar al prójimo. Prójimo que verá con horror cómo es más terrible ser esquilmado por un tenebroso “comité”, “estado” o “multinacional” que lo padecido anteriormente. Sucede en la vida que siempre habrá alguien peor por llegar que haga parecer una hermanita de la Caridad al verdugo del pasado.

Por si alguien no se ha enterado, hoy es 21 de nivoso de 224, hay que reconocer que el calendario republicano presentaba denominaciones poéticas y curiosas. Como creyeron que guillotinar a un rey y masacrar media Francia (católica, por cierto) no era suficiente muestra de ardor revolucionario, los muy estúpidos la emprendieron con el almanaque. Vamos, el colmo de la Transgresión, cambiando toda la configuración de semanas, meses y años, que evidentemente, se contaban desde el racional 22 de septiembre de 1792 por aquello de que a las tenidas siempre les ha agradado esa cuestión de los equinoccios y los solsticios. El fracaso fue tan absoluto que Napoleón acabó con el dislate unos años después, es de suponer que por el monumental embrollo entre sus compatriotas y los funcionarios que procuraban administrar unos dominios esparcidos por Europa, América y norte de África. De ese modo, el calendario republicano pasó al olvido como anécdota de lo demencial que es una revolución, sobrevalorada ad nauseam.

Sin embargo, siguen con esa calentura por fingir que hacen algo alterando nombres de calles, tradiciones seculares y tocando las narices al sursuncorda. Poquito a poquito, como el que no quiere la cosa, esa fiebre se está contagiando por toda la Nación, alguna de sus regiones presentan síntomas delirantes a cuenta de la versión marxista de sus renegados, que no contentos con el saqueo habitual que nos viene obsequiando este remedo de democracia tarada, andan buscando la manera de trocear el cortijo que vienen manejando ellos y los de ellos desde hace unas cuantas décadas. Mientras, los que dicen gobernar, en funciones pero sin funcionar ya que nunca lo ha hecho aún teniendo un Poder omnímodo, se limitan a hacer gestos de cara a la galería, vanos e inútiles como no son, por ejemplo, al fragmentar los movimientos e iniciativas patriotas o, sin ir más lejos, cuando se trata de sustraer a determinadas personas de sentarse en el banquillo de los acusados.

Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ciertamente, bellas palabras para engañarles escondiendo la maldad de toda la vida.