martes, 25 de octubre de 2016

Políticos, elecciones y decorados

Hace mucho tiempo ya que el juego político no pertenece a las naciones soberanas, mucho menos a su ciudadanía. El menú electoral que llega a la mesa del elector está cocinado de antemano para que no moleste ni importune a los que realmente manejan los hilos y, evidentemente, la que se dice primera potencia del mundo no es una excepción, quizás por ello mismo además.

A esa carrera en la que concurren dos candidatos de dos grandes partidos, sólo llegan los más dóciles, los que más tengan que agradecer a determinadas sociedades, los que hayan demostrado mayor permeabilidad a las órdenes que se deban cumplir. Los innovadores son peligrosos y los que se crean que pueden cambiar algo con sus políticas son carne de conspiración y acabarán sus días en algún atentado, en Dallas, en Roma, o en cualquier otro sitio que convenga; bien como ejecución pública y escarmiento o bien como un mal súbito que sorprende en plena madrugada como horrible pesadilla. Esto funciona así, y si no se quiere reconocer es que se está muy intoxicado por los medios de comunicación o se forma parte del problema directamente.

En unos días se elegirá un nuevo mandatario para los EE.UU. Mal lo tienen los norteamericanos porque tendrán que decidirse entre lo malo y lo peor, entre alguien con incontinencia verbal y un afecto poco disimulado hacia el Sionismo (al día de hoy); o una elementa que además de lo anterior ha celebrado notoriamente haber eliminado personas de su camino y a la que les sobramos gran parte del población del planeta: No oculta el desprecio que siente hacia los católicos y apoya con soberbia toda medida eugenésica que se le plantee. Vamos, lo que se dice una chica del NOM en toda regla. Qué gran mujer...

Dicen que mal de muchos es consuelo de bobos. A mi no me conforta mirar el paisanaje que campa por el escenario político de los diferentes países de Occidente. Entre personajes corrompidos y tipejos entregados a traicionar a su patria, todos ellos que sirven, despiadada y cruelmente, a los que pretenden convertir al planeta en su cortijo y a los pocos que sobrevivan en sus esclavos.

Lo peor es reconocer que ya estamos en ese escenario por mucho que lo decoren y adornen...

Nota de Metaparte: Nuestra próxima edición verá la luz, si Dios quiere, el martes 10 de enero de 2017.

martes, 18 de octubre de 2016

Cuando el sistema es el principal antisistema

Antaño había hechos que sólo podían pasar en España. "Spain is different" se espetaba, entre avergonzado pero con un punto de orgullo porque hasta lo que se hacía de manera discutible tenía ese vestigio de gloria o infierno que llevó a la Monarquía Hispánica a ser la primera potencia global durante largo tiempo.

Hogaño el disparate cunde por doquier y en todos lados cuecen habas. Acaso por ese motivo andan los orates de por aquí procurando rizar el rizo de la majadería, aunque ello les suponga un riesgo cierto de suicidio. No nos preocuparía si así fuera, lo malo es que sus intenciones autolíticas amenazan con arrastrarnos por la posta a los demás. Y en esas andamos, que parece que hay un bacilo de la estulticia haciendo estragos a troche y moche, a diestro y a siniestro, y este vacile ya no lo soporta cualquiera que aún conserve algo de raciocinio entre oreja y oreja.

No mencionaré el espectáculo de la política norteamericana (que ya tocaremos en su momento), obligada a elegir entre una asesina confesa con su oscura corte y un charcutero con suerte: No cambiará nada de nada porque los que mandan, mandan sobre ambos. Tampoco me referiré al descosido que es la Unión Europea hoy por hoy, porque cuando se crea un monstruito sin convicciones que le limiten, las cosas acaban como van camino de acabar. Ni siquiera citaré el éxito del amigo Kalergi anegando Europa de hordas hostiles a su Historia y a su Tradición mientras sus políticos jalean el desastre y nos llaman, a los que lo denunciamos, "fascistas" e "intolerantes", claro que esos epítetos, viniendo de quienes vienen, ya nos suenan a música celestial. No, no voy a abordar eso. 

Simplemente diré que cuando alguien se ve agredido, ya sea a la salida de un bar, o en una carretera, o en el patio de un colegio por poner tres ejemplos a vuelapluma; defenderse no es una opción, es una OBLIGACIÓN MORAL. Si el Estado promociona la impunidad con la inacción no sólo se está poniendo fuera de la ley que debería asegurar, es que se convierte en cómplice y pierde su legitimidad. 

Y cuando eso sucede es que ya no sirve a la sociedad que le sostiene ni al país que le da sentido: Es preciso crear otro sistema.

martes, 11 de octubre de 2016

Avestruces o gallinas

Es una sensación impactante. No hay dos reacciones iguales, mientras que a unas personas les atenaza y paraliza; a otras las activa, bien para huir o para prestarse a un eventual enfrentamiento con el agente que causa esa inundación de adrenalina. Capaz de sacar lo mejor o lo peor de un ser humano, de matar o morir, de dar la vida o de quitarla. Estoy hablando del Miedo.

Aludiendo al Editorial de Iker Jiménez en su última edición de "Cuarto Milenio" (espacio televisivo que pertenece a lo muy, muy poquito salvable de los medios de manipulación), hemos llegado a un punto en la historia de la Humanidad en que el peatón medio prefiere convivir con el espanto de los disparates diarios que nos escupen esos mismos medios de manipulación, antes que llegar a plantearse que vive en un decorado creado para que su pesadilla cotidiana alimente el delirante y diabólico sueño de unos pocos, muy pocos, que campan más allá de cuanto se pueda desear, a costa de todos los demás. Sí, de usted también.

A las personas de hoy en día, sufridoras de esta segunda década del siglo XXI, en el que pensábamos que íbamos a ser astronautas y que se atarían los perros con longaniza, les horroriza contemplar fotografías de entidades de las que ignoramos su naturaleza; o conocer sucesos sumidos en el mayor de los misterios; o saberse marionetas manejadas por tenebrosos y oscuros colectivos que no buscan ni anhelan el bien común sino que, contrariamente, andan buscando eliminar el "excedente" de seres humanos que les sobran para parir un mundo en el que todos sean sus esclavos, como si no lo fuéramos ya suficientemente. No se quiere saber nada de ello, y por eso se elude ver un programa de televisión que, a pesar de que a menudo no comparta su enfoque, señala y denuncia que esta realidad, la que vivimos aquel, usted y yo, está hecha a medida del provecho de algunos de los que, generalmente, ni siquiera se sabe el nombre.

Sin embargo, como las avestruces, se entierra la cabeza para no ver el peligro. Dudo de que esta ave se comporte así si se ve en una situación de riesgo, pero lo que sí es cierto, y constatado por mi parte, es que hay una masa inmensa de bípedos implumes, más cerca de las Gallináceas que del género Homo, que prefiere mirar para otro lado, creerse las invenciones oficiales y llamarnos conspiranoicos a los que nos atrevemos a desenmascarar esta farsa. Lo que sea antes que mirar a la Verdad a los ojos.

Claro que ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es lo que sucede cuando tampoco se tiene cabeza ni para enterrarla...

martes, 4 de octubre de 2016

La mala conciencia

Les confieso que es un espectáculo que me regocija. Después de tantas fechorías, de tantos desmanes, de tanta soberbia expidiendo carnés de "demócratas", de tanto paternalismo jacobino, resulta que el antaño abanderado todopoderoso de la progresía de "este-país" está hundiéndose y, como ya ocurrió en el Titanic, no hay botes suficientes para todos los náufragos. Ni siquiera para las sucesivas tripulaciones que lo han llevado a ese punto. Dañar a la nación más antigua de Europa no podía salir gratis y, tarde o temprano, ello tenía que pasar factura. Algunos modernos lo llaman "Karma". Otros, que somos antiguos y reaccionarios, preferimos hablar de mala conciencia. Esto es lo que pasa cuando se asalta el Poder sin ningún escrúpulo, reiteradamente, impenitentemente, obsesivamente. Aprovechando derrotas, revoluciones, atentados o lo que viniese. Pasan las generaciones, los regímenes, pero no las intenciones de desfigurar España hasta diluirla. Y ahora caen víctimas de sus propios monstruos, siendo el más feroz su absoluta incoherencia, que lo mismo han pactado con separatistas que con ultramarxistas para procurarse la dirección de un país al que detestan cuando no odian sin tapujos: Si no defiendes tu patria, no tiene sentido que la gobiernes... 

Sin embargo, tras el regocijo llega la preocupación, como en una tragicomedia en la que el chiste precede al luto. El PSOE ha sido la formación que más tiempo ha estado dirigiendo (es un decir) el Destino de España en esta Segunda Restauración. Creo que es un peligro cierto que su descomposición sea aprovechada por los renegados y/o enemigos de nuestro país, lo que es toda una paradoja. Sin duda que es una perversión propia de este Régimen. Cuando la UCD implosionó, tuvo un recambio presto en la antigua AP, y se sabía que estos no dinamitarían el sistema después de la vacuna del 23F, que les vino muy bien a algunos, hoy en retirada, para sacar más de 200 diputados y atreverse a que España no la reconociese ni la madre que la parió. Hay en la actualidad muchos elementos frotándose las manos en este río revuelto, viéndose herederos de un voto huérfano de siglas. De ideas siempre lo estuvieron porque el pensamiento izquierdista español es un páramo yermo del que se borró hasta Azaña en su lecho de muerte. Aparte de consignas, ripios, ocurrencias y bobadas, en la progresía de "este-país" solamente se hallan las tumbas de los numerosos muertos que han dejado derrotas, revoluciones, atentados o lo que venga.

Estos procesos se sabe cómo empiezan, pero se ignora por completo la manera en que acabarán. De momento, las escenas vistas a la puerta de su sede me traen a la memoria lo que me relataban los testigos presenciales de los ajustes de cuentas que hubo entre frentepopulistas en plena guerra civil. La mala simiente no trae buen fruto y lo peor es que existe un inmenso segmento de población que prefiere seguir consumiendo mentiras habituales a reflexionar y realizar un profundo y exhaustivo examen de conciencia. Acaso esa sea la real y auténtica revolución pendiente...

No hay redención sin arrepentimiento. Y no hay arrepentimiento si no se reconoce esa mala conciencia...


martes, 27 de septiembre de 2016

Cuervos con escopeta

Decían nuestros padres que el mundo había enloquecido tanto, que los pájaros terminarían disparando contra las escopetas. Es difícil que lleguemos a esos extremos, más que nada porque las aves lo tienen complicado para manejar un arma pero, por lo demás, ya estamos instalados en algo parecido.

Es lo que pasa cuando se deja venir aquí a lo mejor de cada casa indiscriminadamente, pagándoles todo, mientras hay españoles que están a verlas venir y sin derecho a nada. A uno le gustaría ver cómo ofrecen sus domicilios los bobos “multiculti” que defecan por ahí, pero no son tan estúpidos como para eso. Su casita es suya, y la del resto de la gente está, según ellos, para acoger a todo lo que venga, si es acompañado de aspavientos solidarios, gimoteos mimosos y de publicidad llorica pues mucho mejor. Son “ciudadanos del mundo” encantados de conocerse a sí mismos, hipócritas e ignorantes hasta la náusea. Y lo peor es que son muchos, si incluimos a los tontos útiles que consumen la mierda informativa que les arrojan los medios de manipulación.

A este mismo que escribe este Editorial, por aquello de que todavía conserva un poso de juventud, le gusta pensar que España tiene un Porvenir, pero claro, luego acaecen sucesos como los de los enlaces y se llega a la conclusión de que hay dos clases de españoles: La más numerosa, los que se dicen españoles porque no les queda más remedio pero que se “apuntaría” con gusto a cualquier patochada del primer demente; y la segunda, casi testimonial, que es coherente con el juramento que hicimos algunos, (y que lo recordamos) de defender a nuestra Patria a sangre y a fuego. Sólo así se entiende que haya tantos del primer grupo que se atrevan a increpar a las FCSE cuando les da por cumplir con su deber y que el resto andemos entre el estupor, la indignación y la parálisis permanente, esto último merced a la eficiente colaboración de los servicios de Inteligencia del Estado. Sí, porque hay mucho por hacer, porque hay mucha batalla que entablar, sin embargo a la hora de la verdad no nos dejan ponernos de acuerdo en remar en la misma dirección para procurar tapar el agujero que tienen en el rostro, (bien grande porque son bastante bocazas) a los del primer grupo, que se podrían denominar perfectamente “casual spaniards” ya que son españoles como podrían haber sido grillos o cantos rodados.

Y tenemos que seguir aguantando las mentiras patrocinadas por las discretas sociedades, y lo que venga, que no será nada halagüeño porque el ambiente está preñado de malos presagios. Así que si un día de estos ven algún cuervo (por aquello de pájaro de mal agüero) con una carabina bajo el ala, no se asombren…

Porque cuando se tolera lo intolerable, se acaba sufriendo lo insufrible...

martes, 20 de septiembre de 2016

Viene el otoño

Y seguimos en lo mismo. El machaqueo de lo intrascendente y de lo malvado es continuo e incesante. Si se trata de distraer al personal y de propiciar que se enzarcen en reyertas entre ellos, hay que reconocer que lo consiguen. Como en Bizancio, se discute sobre el sexo de los ángeles mientras el enemigo prepara su armamento contra nosotros. Siendo malo eso, es infinitamente peor que tengamos que soportar y pagar unos caballitos de Troya que insultan nuestra inteligencia con sus chorradas y mordazas, no sea que la Verdad salte y se difunda. Que es en lo que estamos unos cuantos con nulos medios y un entusiasmo inasequible al desaliento.

Entre elecciones regionales que únicamente fueron concebidas para la destrucción de España, falsas banderas de los chicos de las diferentes Inteligencias que cada vez se esmeran menos y resultan tan chapuceras como escasamente creíbles (a poco que se detenga uno a analizar esas chorradas que nos vomitan); y el peloteo insulso de las diferentes marcas que se disputan el gobierno de la Nación pero que, en realidad, sirven a Los Mismos de Siempre; nos van embarcando en esa pesadilla que mencionábamos en pasados editoriales. Piensan, como el capitán Araña, que podrán meternos medio beodos en ese malhadado buque mientras ellos se quedan en tierra y se van de rositas. No les cabe imaginar, en su estupidez, lo errados que andan.

En esto andamos, y nos viene el otoño en el hemisferio norte. La hojarasca vestirá la impúdica desnudez del suelo que pisamos con desdén, eludiendo mirar de frente a la certeza de que, sí, que ese mismo suelo abrigará nuestro sueño definitivo. 

Pero hasta entonces, presentaremos batalla en todas y en cada una de las palabras que nos rebuznen. 

martes, 13 de septiembre de 2016

Volver...

Siempre se termina volviendo. Según dicen, lo hace hasta la moda. Incluso lo cantaba el magnífico e inmortal Carlos Gardel. Volver. Mircea Eliade lo comentaba ensimismado, cuestionándose si el Eterno Retorno no es otra cosa que la inagotable lucha de la Vida, siempre huyendo de una metamorfosis en Muerte, siempre al otro lado de la moneda, siempre volviendo pero llevando en su esencia la certeza de lo inmutable, como el paso de las estaciones, como las amarillas hojas de un calendario que desfilan hacia el infinito marchando y volviendo al mismo tiempo, mientras que el reflejo del espejo nos muestra un desconocido que únicamente comparte con nosotros las promesas incumplidas y las ausencias...

Siempre se termina volviendo. Incluso sin saber exactamente el punto de partida. Como una broma, acaso la novatada que ha de pagar una Humanidad que aún no conoce las reglas de un universo tan oscuro como altanero. Cuando alguien se pierde, procura recordar el último lugar conocido para retornar e iniciar su viaje. Lo malo es que hace mucho que estamos en una terra incognita, inhóspita y tenebrosa, a la que llamaron "progreso" con evidente humor macabro. Sin duda que hay que volver a valorar muchos conceptos que ciertos elementos denostaron con sus engaños.

Volver. Sin duda. Nosotros hemos vuelto. No lo hacemos con la chulería del primer "Terminator" pero sí con su determinación porque la actual situación ha superado todos los puntos de no retorno. Nos han embarcado en un mal sueño y no cabe otra solución que un despertar radical, tan traumático como salvador. Nuestro deseo es ser una voz más de ese clamoroso coro que pretende arrebatar al Hombre de su letargo. Para que vuelva.

Volver. Es lo que se debe hacer cuando se sabe que los que se considera suyos están en peligro cierto y grave. Dicen que es lo que hacen los héroes cuando todas las sabandijas vuelven las espaldas para escapar.

Volvemos pues, y que Dios nos guíe...

martes, 14 de junio de 2016

El largo y cálido verano de 2016

Este es la última edición de Metaparte hasta septiembre. No tenemos claro qué clase de septiembre nos traerá de vuelta, suponiendo que ningún comisario político de los que mandan nos lo impida, pero nuestro propósito será regresar el martes 13 de septiembre. No somos supersticiosos porque ello da mala suerte. 

Acaba el curso con una incertidumbre absoluta, con negros presagios, con ecos de muerte y la abrasadora ventisca que anuncia infortunio y desolación. Y en España, cuatro leales chicos del sistema que seguirán siendo lacayos de los que ya sabemos mientras los españoles no rompan con esa Matrix que les tiene secuestrados, como a tantos y tantos ciudadanos de Occidente. Les están robando, no ya su dinero, sino sus propios países y el futuro de sus hijos delante de sus narices, con descaro y chulería, y son incapaces de sacudirse la alienación permanente que les imponen con fútbol y frivolidades inoculadas desde los medios de manipulación. Eso es peor todavía que los tenebrosos presentimientos que nos atormentan, siendo terrible la maldad, es más espantosa la bobalicona pasividad de la gente de bien, como decía el gran Burke: Se puede encarar la desgracia, pero es desoladora la apatía y la indolencia ante una situación así, tal que borregos llevados mansamente al matadero.

Hay muchos sujetos empeñados en llevar a nuestra nación al mismo despeñadero en el que acabamos en 1936. Hablan sin sentido, desprecian e insultan al tiempo que exigen un respeto que no forma parte de su proceder. Andan muy crecidos, con la misma incontinencia verbal, la misma soberbia que mostraron en otros tristes momentos de la Historia; alardean de postulados nuevos con el mismo aroma a naftalina, a humedad y a antiguo que rezuma todo lo que sacan del pudridero que es el pensamiento malparido de Marx. Ni siquiera las distintas ediciones y versiones de sus disparates de burguesito renegado que se acostaba con su criada (a la que hizo un hijo no reconocido por él), lavan mínimamente la cara a estos chicos que aderezan su arcaico discurso. No, no crean que lo malo del Marxismo es que haya existido, pues es fácilmente desmontable con rigor y honestidad intelectual; lo verdaderamente nefasto y funesto es que casi todo el mundo haya comprado esa mercancía averiada para sembrar de muertos la faz de la Tierra, porque hoy sufrimos a marxistas de todas las tendencias, nos remitimos a lo que ya dijimos en nuestro último Editorial, ya no cabe hablar de izquierda o derecha, sino de patria o de NOM, de nación o de internacionalismo, el mismo que avanzó Marx. Y no hay “terceras vías” como pretenden algunos multiculturalistas, el pueblo que posee legítima e históricamente un país, tiene derecho a reclamar respeto a sus usos, sus costumbres, sus tradiciones y sus leyes. Nadie les ha llamado, por lo que es justo conminarles a que se integren de buen grado o pedirles que se vuelvan por donde han venido. 

Ignoramos por completo lo que vendrá con este largo y cálido verano de 2016. Lo que sí sabemos, sobradamente, es que los modestos buenos deseos y la mejor voluntad no son suficientes para detener la malevolencia de cierta gentuza que se ha convencido de que sobramos. 

Cuando los que sobran de verdad son ellos.


Metaparte les desea un feliz verano. Aunque volvamos el 13 de septiembre próximo, puntualmente subiremos a la sección de "Opinión" aquellos artículos que consideremos de especial interés, lo que notificaremos a nuestros suscriptores y colgaremos en nuestras cuentas de Facebook y Twitter.

martes, 7 de junio de 2016

La Dignidad

Aquellos que dispusieron la ruina de las viejas naciones de lo que fue la Cristiandad deben andar sumamente ufanos porque, después de más de dos siglos, el invento les ha salido a pedir de boca y pueden disfrutar de su éxito contemplando plácidamente el mar de sangre que han derramado en ese tiempo. Dignos hijos de esa Ilustración tan sobrevalorada como engañosa, se inventaron el cuento de la izquierda y de la derecha para que los peatones se matasen entre ellos de cuando en cuando; y si no les bastaba con los vecinos, siempre tendrían a los peatones del país contiguo a los que detestar. Porque, desde hace más de 200 años, las guerras que han destrozado el mundo han tenido ese fondo ideológico que parieron unos cuantos nefarios y que fue “mejorado” por un tal Carlos Marx de infeliz memoria.

Tan estupendamente les sigue funcionando el invento que todos hemos sido víctimas de ello en algún momento, incluso para sintetizar una etiqueta que nos identifique. Y ya está bien, que eso es lo que han buscado: Etiquetas para matarnos con mayor facilidad durante esos episodios de locura colectiva que jalonan la Historia Contemporánea. Siempre ha habido guerras, pero las más crueles y sangrientas pertenecen a este último periodo histórico porque encierran una carga ideológica que antes no se presentaba. Es hora de acabar con la falacia y de llamar a las cosas por su nombre. Es curioso cómo cambia la percepción de ese tenue y subjetivo tejido que se denomina “realidad”.

En esta crucial etapa de la Historia de la Humanidad sólo caben dos posturas opuestas: Los que se hallan a favor de diluir y destruir la esencia de la nación, que en España suele enmarcar a progres, separatistas, liberales y demás tontos útiles (esto es, casi todo el mundo); y por otra parte los que defendemos que la permanencia y unidad de nuestra patria es un bien para nuestros hijos y nuestros descendientes, y que es necesario luchar por ello a despecho de los chicos del NOM, que se empeñan en llamarnos fascistas a modo de insulto. Realmente a uno le gustaría que, como en otros sitios, la situación no estuviese tan desequilibrada y que hubiera patriotas de todos los enfoques. La gran desgracia de España es que los que se llaman de izquierda pretenden destruirla para cambiarla, que los separatistas se hayan creído todas las chorradas que un hatajo de sinvergüenzas han fabulado y que liberales y demás tontos útiles anhelan disolverla porque prefieren sentirse “europeos” cuando España siempre lo ha sido. Y en todos ellos nos encontramos con el nexo común de que su feroz odio o simple desprecio a lo español compromete gravemente el futuro de la nación más antigua de Occidente.

Les sugerimos que comiencen a ver el estado de cosas desde otro prisma, que les hemos descrito. Más Mundialismo, mayor Globalización o más Patria, más Nación. Las dos primeras les robarán, les envenenarán y les convertirán en esclavos de una gentuza que no tiene el menor rasgo de Humanidad. Las otras, por el contrario, les permitirán albergar, al menos, la esperanza de seguir conservando ese tesoro, raro hoy por hoy.

Nos referimos a la Dignidad…



martes, 31 de mayo de 2016

Pi

Verdaderamente se puede afirmar que los medios de manipulación han perdido el sentido del ridículo. La manera en que intoxican y falsean la realidad es escandalosa para los mortales que ya no tenemos una venda en los ojos, pero ellos siguen a lo suyo y cumpliendo fielmente el mandato de sus patrones, que deben de andar muy nerviosos a tenor de la creciente contestación patriota de las distintas naciones de la vieja Europa. Ven con horror que se les puede acabar el chollo usurero y van a machamartillo con sus chicos, sin importarles lo mucho que ya canta el estomagante despliegue con que nos martirizan. Particularmente a uno le tenemos hasta en la sopa que aún nos permite, el que pueda, la voracidad fiscal de las distintas administraciones.

Imaginemos un petulante profesor universitario, de esta universidad secuestrada por el Marxismo, con un peculiar concepto de la indumentaria y de presentarse ante los demás. Le llamaremos “Pi”, no tanto por el número asociado a esa letra del alfabeto griego, sino porque el sonido fonético de ese monosílabo escogido expresa perfectamente la parvedad de su pensamiento. Pi es hijo de sus padres, como todo mortal obviamente, habiendo sido su progenitor miembro de una banda terrorista. Esto ya implica una declaración de intenciones en sí misma, porque no consta que el ex  miembro referido haya hecho contrición alguna de su pasado “militante”. Con todo y con eso, nuestro amigo completa una exitosa travesía académica por una universidad doctrinaria, sumándose, como se ha dicho antes, a su claustro docente sectario y marxista, como bien sabemos los que tenemos contacto con ese mundo, para que luego nos vengan con milongas sobre la libertad de cátedra y patatín y patatán.

Sin embargo a Pi eso no le parece suficiente. Le dolería España si no tuviese la alergia progre a ese concepto que vertebra toda una nación y que es la esencia de la Hispanidad, pero evidentemente, él considera que ese discurso es fascista como todos los que no suscriben las bobadas progres, así que, por ciencia infusa, acaso por la intervención del Gran Arquitecto del Universo, he aquí que Pi comienza a pasearse por los platós y los estudios de esas cadenas de televisión que deciden qué existe y qué no en función de las directrices de, posiblemente, algún aprendiz del Gran Arquitecto citado.  En algún momento de esa época le cae encima el maná de dos potencias extranjeras, una bolivariana y la otra perteneciente a una fe que le tiene mucho cariño a España. La primera es iluminada con su infinito e incesante caudal de conocimientos pagados a precio de oro, y la segunda le permite tener un programa propio en su canal en español. Vamos, lo normal, bien sabemos que a todos los españoles con una disposición, telegenia y/o titulación no ya superior a la de Pi, sino simplemente semejante, les sucede lo mismito. 

El renombre y fama que adquiere Pi es tan inconmensurable que funda un partido político desde el que, como si estuviera en un púlpito, da lecciones de ética y correcto proceder a los españoles y a los fascistas que se le pongan a tiro, porque estamos enterados de que los progres se hallan revestidos de un cuerpo glorioso que les sitúa por encima del bien o del mal. Los otros son unos corruptos, ellos nunca. De ese modo y al margen de las investigaciones que presuntamente le vinculan con la dictadura democrática bolivariana de Venezuela o con los ayatolás, los medios de manipulación caen rendidos a su pedantería y le sirven en bandeja espacios televisivos a discreción para que descubramos a Pi en diversos instantes de su vida cotidiana. Por ejemplo, es posible alcanzar la gracia de contemplar a Pi sintiendo la emoción de cambiar el rollo de papel higiénico, hecho complicado en el socialista país bolivariano; o Pi subiendo al autobús para mostrarnos lo guay que es; o Pi sometiendo a tortura a una guitarra, española por supuesto y por lo tanto fascista; o, dentro de lo musical, a Pi tarareando la “Internacional” que seguramente aprendió en el moderado domicilio familiar; o Pi contestando a un cuestionario que habrán estudiado él y los de su cuerda hasta la saciedad para seducir a un electorado que, si llega a averiguar la verdad verdadera de lo que acontece en su país y en el mundo, correría a pedir asilo político en la embajada de Alpha Centauri, si la hubiera.

Lo malo es que el peatón ignora todo lo que le va a afectar y aún el motivo por el que le están martilleando todo el santo día con el amigo Pi. Cuando llegue a saberlo será demasiado tarde.


martes, 24 de mayo de 2016

Juan Español

El pasado sábado muchos españoles expresaron su disconformidad a seguir siendo ciudadanos de segunda en su propio país. Saludamos con entusiasmo la iniciativa de los convocantes y esperamos de corazón que sea el primer paso para decirles a todos esos hijos de Sión, bien pagados y adiestrados en lo suyo, que España es de los españoles. Aunque demasiados de ellos prefieran comulgar con las ruedas de molino que les sirven desde los medios de manipulación.

La manipulación. Verdaderamente atroz, descarada e incesante. Es tan brutal y feroz que el peatón, ese Juan Español que no se mete en nada porque le espanta todo, no es capaz de detectarla, sin distinguir la oscuridad en que han sumido sus entendederas con las amenazantes Tinieblas que se enseñorean, poco a poco, de las pequeñas cosas que forman el mosaico de su vida. Sin embargo, inasequible al desaliento, machacona y falaz, ahí permanece, mintiendo, intoxicando y equivocando. Para eso pagan a sus voceros, para eso mantienen a infinidad de cadenas, cabeceras y marcas con un único objetivo: Engañar a la opinión pública para que no se desmande, y si lo hace, que sea cuando convenga, cuanto convenga y apoyando a quien convenga.

A ellos les da igual usar un término que otro, ya se ha ocupado la propaganda de los últimos ochenta años en “asociar” unas indeseables cualidades a ciertas “etiquetas”, y otras más “benévolas” a las que utilizan para sus fines. El lenguaje no es inocente, con la molestia añadida de que al peatón le complacen las etiquetas porque, de ese modo, se evita el fastidioso ejercicio de leer y pensar. Es a lo que, interesadamente, le han acostumbrado. Y así, por interés, cuando quieren irritar a Juan Español, emplean las “etiquetas” que han sido adecuadamente emponzoñadas durante décadas para inducir su rechazo; en caso contrario, se aplicarán las “amigables” para que ese mismo Juan Español se quede inerme ante la infección. Todo un alarde de reflejo condicionado, de perverso Conductismo Social, en el que han trocado al perro de Pavlov por Juanito, que apoyará cualquier iniciativa que suponga su ajusticiamiento si es presentada por esos medios siguiendo los procedimientos descritos.

A pesar de todo el esfuerzo que vienen desplegando, de todos los ingentes recursos de que disponen, poco a poco también, comienza a brillar una luz esperanzadora. Juan Español empieza a comprender que, igual que se ayuda en primer lugar a los miembros de una casa, con sus compatriotas debe suceder lo mismo. Juan Español contempla que en otros países los experimentos marxistas han acabado en miseria, y que votar a los otros lacayos de los usureros no trae más que ruina. Quizás no está de más escuchar a los que hablamos de Patria, de Pan, de Libertad, y de Justicia Social, que una nación se vertebra en torno a una Historia común, en torno a unos símbolos que se respetan y se hacen respetar, sí, pero también, y no menos importante, en torno a unas premisas que se centran en la recuperación de la Soberanía en todos los aspectos de la vida económica, la gestión pública de los sectores estratégicos para el país, en el cuidado y la atención a la familia y a la natalidad como pilar fundamental de la sociedad.

Va a resultar que Juan Español prefiere ver a creer…

martes, 17 de mayo de 2016

Unidos podemos destruir...

Así que han firmado un acuerdo para presentarse juntos a las próximas elecciones. Ignoro la razón de que algunos se sorprendan, cuando se comparten postulados y tesis (y hasta antítesis) lo normal es que se pase del coqueteo a algo más serio. La tendencia natural del Marxismo es la de confluir en un Frente Popular, como bien demuestra la Historia, y como bien nos enseña, la de acabar en un drama o en una tragedia. Y como la cabras, que siempre tiran al monte. De los cabrones no hablaremos de momento.

Hay quienes se muestran perplejos de que esa nueva formación morada que sólo acaparará votos de resentidos, engañados, incautos o, simplemente lilas (lógico a tenor del color elegido para representarse aunque se tengan por los rojos más rojos de las olimpiadas de la izquierda), se haya fusionado con los paleocomunistas de honda raigambre de este-país; sin embargo, si lo analizan bien, no es de extrañar. Ambos dejaron a medias la ardua tarea de destruir la nación más antigua de Occidente, que no sucedió porque se resistió a inmolarse la muy fascista. Ahora, no obstante, les puede salir bien. Acaso por eso hayan escogido el volitivo nombre con que se bautizaron como propósito de intenciones. Porque pueden, ahora más que nunca.

Y es posible que puedan. Los suicidas no eluden que les cojan para llevarles al matadero. Y hace tiempo que "este-país", antaño denominado España, presenta encefalograma plano y el mismo espíritu de supervivencia que la concha de un mejillón. Aquí da igual que se insulte a los símbolos de la Patria, que un asesino sea invitado a su circo o al eurocirco por quienes anhelan demoler España. Nunca pasa nada, y si pasa se le saluda. Ha llegado su momento, y lo saben. El cadáver no se resistirá por mucho que le griten al oído que están financiados por países extranjeras de dudoso (por decirlo suavemente) respeto a los Derechos Humanos, y que su objetivo es resucitar la situación que se vivió en España después de febrero de 1936. Algo parecido, en resumen, a "nos quedamos con todo lo tuyo, que es para el comité, te damos un recibo, y si no te gusta atente a las consecuencias".

Y se unen, vaya que si se unen, y se les adherirán más para herir a los patriotas y consumar la disolución de España, esa meta largamente acariciada por los variopintos enemigos íntimos que tenemos, a los que siempre les han costeado la fiesta los que van de víctimas en toda ocasión. 

Lástima que el odio concite más recursos que el amor. Porque a los que nos mueve este noble sentimiento no nos une ni el sursuncorda. Ya veremos si lo consigue el terror...


martes, 10 de mayo de 2016

Los samaritanos

Es de sentido común que cada cual acuda en auxilio de los que considera y contempla como suyos. Los recursos son siempre escasos y ante el humanamente terrible dilema de ayudar a un extraño o a un familiar, lo lógico, lo natural, es que se eche una mano al que comparte sangre y parentesco con uno mismo. La caridad empieza por tener a los propios atendidos y lo que no sea eso es dejar que la caridad mal entendida dé paso a la peste, que es otro aserto que recoge la vieja sabiduría romance del español.

Desde hace unos años a esta parte se ha extendido por el planeta, con especial virulencia por la antigua Cristiandad, una epidemia de aberrante estupidez, tan extravagante y disparatada que ni el más excesivo autor del Teatro de lo Absurdo lo hubiera concebido. Por este motivo es posible soportar a feministas que reivindican que las vacas no sean ordeñadas por ser una expresión de explotación machista, que los niños recojan colillas o que una regidora (otra) fomente el “decrecimiento” de la ciudad que representa, por citar tres ejemplos, que en esta confusa época lo que más abunda es la majadería más contumaz. Así que no desentona con esta delirante relación que los progres, tan didácticos e internacionalistas ellos, tanto que cuadran con las huestes mundialistas que nos quieren exterminar, digan, manifiesten y propugnen que tenemos que acoger a todo el que venga de fuera, tanto si viene a ganarse el pan decentemente como si llega para robar, violar, asesinar e imponernos sus demás costumbres. Y si no transigimos con tragarnos esa rueda de molino a modo de hostia sin consagrar, es que somos fascistas, racistas y unos cuantos “istas” más aunque no sepan su significado, que lo mejor de ser progre es que están encantados de conocerse.

Tan encantados andan, que no han dudado en elegir a un elemento extraño a su sociedad y a sus costumbres para ser el alcalde de la capital del Reino Unido de la Gran Bretaña. Lo malo del concepto caduco de "Democracia" que observan las naciones occidentales es que, en un ataque de demencia, las gallinas sean capaces de optar por el zorro para que les haga compañía en el gallinero y que el gobierno de la granja avícola practique el dontancredismo, del que cierto mandatario español es notorio amante, como ya sabemos todos, que por sus obras se les cala rápidamente. No presagia nada bueno alguna frase con la que ha saludado su elección, pero los progres del mundo mundial seguirán encantados de conocerse aunque se hallen en el degolladero.

Por tanto, estos samaritanos quiebran la más elemental norma de comportamiento que es asistir primero a tu compatriota (equivalente a un pariente en términos de familia) y cuando este sea socorrido, remediar la desgracia de aquellos que comparten lengua y herencia cultural con nosotros. Y si luego es posible, hacer lo propio con los que vengan a integrarse de buen grado, insistiendo en el extremo de que ello fuere asumible para la nación y en caso contrario de ningún modo. Y aplicable para todos, desde su trabajo honrado con un sueldo digno, para que no revienten el Mercado Laboral, que es otra indeseable consecuencia del descontrol que padecemos (aquí un ejemplo). Esto, que es de cajón, una total perogrullada, hoy es denigrado y vilipendiado sin medida por esta patulea de samaritanos que, no contentos con seguir el juego de esa élite tenebrosa que anda instaurando un diabólico Nuevo Orden Mundial, hacen de su brazo armado sistemáticamente, para diluir y demoler todo lo que se halla vinculado a la Civilización. 

Sin embargo, pese a su pose buenista que no tiene pase ya, por simple instinto de supervivencia, no verán a estos samaritanos acogiendo en sus casas a los que ahora llaman "refugiados" porque lo de inmigrantes ya no conmueve a nadie. No, no los verán, salvo que haya medios de manipulación tomando fotos para alimentar la demagogia y la mentira, (este ejemplo, además, debería de favorecer antes a los que se juegan la vida por dar Testimonio de Cristo). Ellos son más de residir en urbanizaciones vigiladas o, directamente, en países extranjeros con un régimen fiscal más "benévolo". 

Bien mirado, sus intenciones les delatan… ¿Si no aman su patria por qué iban a desear su bien y el de sus compatriotas? 



martes, 3 de mayo de 2016

Liberté, Egalité, Fraternité...

Resulta curioso que las fechas que antaño eran reverenciadas por su significado para la nación, hogaño no sean más que un borrón rojo en el calendario que sirve de pretexto para coger el automóvil durante horas y desaparecer de una realidad que no gusta a nadie pero que nadie quiere cambiar. Será por aquello de "Virgencita, que me quede como estoy"...

Ayer conmemoramos que un puñado de españoles, abandonados por su monarca, por el alto clero, por las instituciones del Estado y por una oficialidad infiltrada hasta la arcada por la Masonería, decidieron que lo de la Liberté, Egalité, Fraternité  sirve de bien poco si quien te lo trae es un tirano mentiroso que te esclaviza. Es obvio que algunos preferían ser unos paletos lacayos de los franceses que pertenecer y servir a la Monarquía Hispánica, que aún existía a pesar de que las logias francesas, británicas y norteamericanas ya habían extendido el oportuno certificado de defunción con la colaboración de un rey tan inepto que tendría que haber sido causa de destierro para su linaje, como se puede deducir de lo que fue acaeciendo en los lustros siguientes. 

Así que, empezando por el rey Fernando, que alternaba sus festejos en Valençay con sus intentos de emparentar con los Bonaparte, hasta el último de los progres de la época, que gustaban de denominarse "afrancesados", todos tienen su parte de responsabilidad en el drama que fue el siglo XIX y la tragedia que desembocó en la Guerra Civil. Es lo que tiene la mendacidad más vil y mezquina, que el populacho la considera inconcebible y no la da por cierta, por espantosa, porque hay traiciones tan contumaces y reiteradas en el tiempo que incluso los neganoicos se quedan sin argumentos para bailarle el agua a los que detentan el Poder, que fue en sus aledaños donde se engendró el disparate que nos llevó a permitir lo que otros habían marcado como Destino para las Españas. 

Mientras Fernando VII redactaba las cartas en las que alentaba a Napoleón a extremar la dureza que empleaba contra los españoles que peleaban por devolverle la Corona que no merecía, el pueblo español, ese que se despreciaba en los elegantes salones, el que se pretendía engañar desde las Tenidas, el que se amenazaba desde los bandos que las autoridades dictaban cobardemente, se echaba al monte con lo que primero que pillaba y se batía como un hombre de honor, en palabras del propio Emperador. Es lo que ha pasado toda la Vida de Dios en España. Primero se nos miente, luego convivimos con la ficción del engaño, pero cuando este ya es insostenible e inaceptable por ser una afrenta, entonces tiemblan hasta las piedras. 

Algo de lo que deberían tomar buena nota los afrancesados de hoy, marxistas y embusteros de todos los pelajes, que lo malo de andar prometiendo imposibles para robar y aún matar cuando se llega al Poder es que Juan Español tira de trabuco si le tocan la familia y/o lo que ha ganado con el sudor de su frente. Y si no que se lean lo sucedido, relatado y explicado por rigurosos historiadores, no por los de su cuerda, que esos no cuentan más que falacias.

Claro que su entero discurso no es más que una falacia, como prueba cada una de las tumbas de los cien millones de muertos que ha causado.


martes, 26 de abril de 2016

Borrachos, cobardes o héroes

Se avecinan nuevas elecciones, lo decimos como nuestros abuelos pronosticaban una tormenta o un fenómeno atmosférico adverso. Miraban el rostro que el cielo les ofrecía, bajaban la mirada y pronunciaban la frase con ese fatalismo sordo que sólo puede ser combatido desde la trinchera de la plegaria. Si el Cielo o el Infierno no lo remedian, se nos avecinan nuevas elecciones, y muchos las aguardan como una “fiesta de la democracia”, igual que los alcohólicos esperan encontrar el Paraíso en el fondo de cada botella y lo único que hallarán es una resaca monumental, otro paso más hacia el despeñadero en el que han mudado nuestras vidas.

Uno puede echar muchas monedas en la máquina tragaperras mientras contempla impasible la reiterada burla de las esquivas combinaciones que nunca arrojarán premio al incauto jugador. ¿Quieren votar? Pues el resultado vendrá a ser (otra vez) más o menos el mismo. La gente tiende a ver con abierta antipatía a los trileros que trucan la bolita debajo de un vaso opaco, sin embargo pasan por alto el grueso detalle que señala a los engañados como la causa principal de que haya engañadores, en un juego clamorosamente trucado en favor del golfo. Esto es España hoy, para baldón y vergüenza de los españoles, que preferimos optar por lo menos malo de lo que nos ofrecen antes que perseguir la excelencia, el valor y el coraje. 

Alguien tan poco sospechoso de suscitar nuestra inclinación como Churchill afirmaba que "el mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio", y no le faltaba un ápice de razón. La Democracia, la de verdad, no es un lugar en el que uno pueda acomodarse indefinidamente, sino que es un camino en el que lo normal es la tendencia constante a la entropía social que busca descarrilarla. La garantía de su integridad procede de la madurez de la sociedad que la disfruta en franca libertad, por ese motivo hay tantos discretos grupos y oscuros personajes interesados en adulterar y castrar, desde unos impresentables medios de comunicación y/o desde la demolición de la Enseñanza, los mecanismos que mantengan la pureza de una Democracia sana para corromperla, manejando a su antojo una opinión pública sin cultura ni formación, y por ende, alienada y sin criterio. De ese modo, llegamos a la Demagogia, degeneración de la Democracia como bien argumentó Aristóteles, que es en esa degradación sobre la que nos han instalado las marionetas que votamos porque, y esta es nuestra fatalidad más que fatalismo, "esto es lo que hay". Pero si lo tenemos es porque elegimos ser cobardes en lugar de comportarnos como héroes. Ya se sabe que estos pueden morir una vez, mientras que aquellos morirán cada día. Es lo que tiene vivir con miedo.

Así que el juego está trucado. Todo el sistema está tarado. Lo trajo una camarilla de lacayos siguiendo directrices de cierta gentecita, y lo han sostenido engañando años, años y años. Lo malo es que le llega la resaca al borracho, la ruina al amigo de las tragaperras y el mosqueo al que ha perdido su dinero al trile. Sin contar nuestros muertos, todos los que han causado los que ahora están incrustados en ese sistema que han hecho suyo para pitorrearse de las víctimas, de los ciudadanos y del país al que están expoliando.

Sigan votando a los tahúres, sigan bebiendo, sigan tirando monedas, continúen persiguiendo con la mirada la trayectoria de una bolita inexistente… Porque va a resultar que hay otras cuestiones que no existen, por ejemplo arrestos para que recuperemos nuestra patria.

martes, 19 de abril de 2016

La catarsis del espejo

Uno comprende que, a título personal, todo hijo de vecino se lleve las manos a la cabeza por los diversos episodios de corrupción que salpican, interesadamente o no, los noticieros. Lo mismo que se comparte la santa indignación y coraje que entra cuando se comprueba lo fácil que lo tienen algunos para trincar en una gestión lo que a un padre de familia le cuesta años de trabajo mal pagado. Peor en estos días en que los que mandan de verdad han reventado el mercado laboral con una población de sustitución más maleable y dócil, tal como ideó el infame conde Kalergi.

Por supuesto que es comprensible. Sin embargo, no debemos reparar en los árboles que se ven, sino en el conjunto del bosque. No vamos a enumerar la larga lista de servidores públicos que se han servido de lo público para engrosar su patrimonio personal a espaldas del conocimiento del público, es prolijo y nuestro Editorial pretende ser breve y ameno. Únicamente queremos esbozar la causa principal. Sinvergüenzas ha habido siempre, forma parte de la humana condición que se sientan tentaciones, lo que es una anomalía es que, en la actualidad, haya tantos que escapen al control de la sociedad... Simplemente porque se consideran por encima de ella y miran con desdén sus normas, leyes y convenciones. ¿Por qué no van a cometer fechorías? Ellos lo valen o el narcisismo hedonista más devastador desde la época final de Roma, que nos ha puesto a los pies de los nuevos bárbaros que anhelan exterminarnos.

Fíjese en su entorno. Nos quejamos de que muchos políticos y demasiados funcionarios se venden al mejor postor, tal que un felpudo en un zoco. Nos quejamos de que se sientan en consejos de administración cuando dan por finalizada su trayectoria de servicio público (hoy estamos particularmente socarrones), nos quejamos de los obsequios que reciben y de los privilegios que disfrutan por, eso dicen, representar la voluntad popular. Cinismo no les falta, como se puede deducir, pero, y lamento decirlo, ese cinismo se lo permitimos aquel, usted y yo, todos nosotros. 

Esta gente que nos escupe su podredumbre a diario, escándalo tras escándalo, es un reflejo de la sociedad que, efectivamente, representan para nuestro quebranto. Sobre todo porque esa sociedad a la que pertenecemos, aquel, usted y yo, todos nosotros, le ha puesto ahí sin plantear el menor inconveniente. El régimen que padecemos fue configurado por un grupo muy reducido de individuos e implantado por una camarilla lacayuna que no buscaba el bien de España, no, sino algo distinto que traería a los suyos grandes beneficios a costa de la miseria del resto. Y lo peor, es que ese resto está conforme con ello porque, seamos francos, todo hijo de vecino tiene inoculada la ponzoña que considera boba a la persona honrada y un modelo de proceder a quien no es más que un golfo. Hagan examen de conciencia, seguro que conocen a alguien, muy cercano, que se precia de prostituirse intelectualmente o corromperse. El veneno está extendido por todo el tejido social e infectará a nuestros hijos si no lo remediamos. Cada uno de nosotros sabe o conoce un asunto turbio del prójimo o, en el peor de los casos, de nosotros mismos. Es absolutamente necesaria una catarsis individual y colectiva, mas la segunda no se producirá sino empezamos por lo que tenemos más a mano: El que le mira a los ojos desde el espejo.

Es cierto que hay que comer todos los días. Lo malo es que algunos preferimos no vomitar al mirarnos en ese mismo espejo. 


martes, 12 de abril de 2016

Sic transit Gloria Mundi

Hemos vuelto. Sí, con frecuencia es preciso detenerse para saber donde se encuentra uno y seguir en el camino. Sí, con frecuencia es preciso detenerse para restañar las heridas y curarse el alma, que sus hemorragias son las más graves aunque no se vean. Sí. Hemos retornado porque creemos que tenemos algo que decir, alto y claro, según se puede deducir del asquito que nos tienen algunos. Así que, después de una breve pausa, regresamos para darles un disgusto. Que es como estamos más a gusto...


Les confieso que nunca me gustó. Los que tenemos una larga memoria, tan larga como los años que se van acumulando sobre ella como cadenas de penitente, recordamos con vergüenza ajena como los nenes pijos de aquellos años, finales de los ochenta y principios de los noventa, querían ser como él. Un "winner", le llamaban estúpidamente, repeinados con gomina, con ropa ostentosa de marca y la misma pulcritud que un sepulcro blanqueado al sol. Sí, indudablemente, en altas cotas de necedad, los que se llaman de izquierda o de derechas andan en dura pugna por ver quien alcanza la supremacía, y lo peor es que no se atisba a percibir límite alguno en esa carrera hacia la máxima expresión de lo cretino.

Por entonces andaba esa derecha que detestamos tanto como a los progres, porque son los mismos perros pero con distintos collares, buscando un líder imbatible que derrotase a los que estaban, por aquello de que ya habían agotado su turno y los muy majaderos no se querían hacer a un lado para que entrasen los otros. Cosas del eternorretornismo español, que si la Primera Restauración acabó como lo hizo, de esta Segunda no cabe esperar nada mejor. Y le estuvieron tentando al hombre, masón además con muy buenas amistades entre la más elevada magistratura del Estado, para que acaudillase el turno que, se intuía, ya le venía tocando a los progres bis, que la desgracia de España es tener que elegir para ser gobernada entre lo peor y lo pésimo, y así nos va, con gran jolgorio y bullicio de un electorado memo que, no contento con que le lleven al matadero, todavía se afana en cargar la pistola con la que habrán de sacrificarle.

Entonces hubo algunos que se asustaron. Como son poderosos, utilizan a los servidores de la Ley cuando les conviene, nunca antes o después, únicamente en el momento necesario. De paso alardean de cómo tienen rendido a su servicio al dizque Estado de Derecho que disfrutamos, porque ya se sabe, jamás te quejarás de esta democracia sin que te llamen "fascista" los progres de distinto pelaje, que deben de conocer muy bien el funcionamiento de un sistema político de esas características a tenor de lo déspotas que son. Sacaron a la luz el escándalo financiero del banco que dirigía, y después de las ayudas prestadas, que concedió de mil amores porque era compañero de claro mandil y de oscuro sistema, le enviaron a prisión.

Los granos de los años pasaron por esa fina cintura de avispa que llamamos presente, que nada simboliza al Tiempo mejor que un modesto reloj de arena, y el antaño llamado winner, regresó de su periplo por el infierno de la cárcel. Impartió ética y moralidad con autoridad de resucitado, desde las tertulias, en radio, en televisión, en artículos... Pretendió crearse un púlpito a medida en forma de movimiento político ciudadano, como si el hijo pródigo desease regenerar un sistema que no era más que un reflejo de su proceder, y asombró a muchos con un criterio cabal que no se le sospechaba en sus años dorados. Parece que la distancia del Poder otorga cordura, pasajera porque en cuanto se olfatea su cercanía el esperpento predomina de nuevo.

Sin embargo, la Fortuna, a la que muchos han representado como una rueda, sigue rodando; y la Justicia, que es simbolizada por una virginal joven con los ojos vendados (lo que puede explicar que a menudo no atine), vuelve a actuar con el mayor rigor contra ese winner que deslumbró a la sociedad española y que llegó a impartir ponencias de "Ética Bancaria" (todo un oxímoron) en presencia del Papa Juan Pablo II. A uno, y seguro que a muchos, porque lo cortés no quita lo valiente, le gustaría contemplar la misma severidad contra otros elementos que se andan permitiendo torear a la Ley escondiéndose tras banderas de feria y separatismos delirantes, como si fueran parapetos impenetrables y como si no tuvieran suficiente con los fondos, tal que pétreo muro que les protege, que han allegado mediante la extracción de rentas a la que nos han sometido durante años.

Sic transit Gloria Mundi... Así pasa la gloria del mundo, que no hay reyes, validos, próceres, potentados o prohombres que escapar logren de terminar siendo aplastados por esa caprichosa rueda de la Fortuna que, finalmente, antes o después a todos nos deja atrás.


martes, 8 de marzo de 2016

Entre la demagogia y la hipocresía

Dicen que decía Napoleón, seguramente una frase apócrifa, aquello de que "si no quieres que se averigüe nada sobre un asunto, lo mejor es que se encargue de ello una comisión de investigación". El Ladrón de Europa conocía los entresijos y la mezquindad de la "alta política", por lo que no resulta extraño que más de dos siglos después la frase siga vigente y se pueda parafrasear. Con esa filosofía del engaño, se puede afirmar que si no se quiere favorecer a un colectivo, no hay nada mejor que "designar" un día internacional dedicado a aquel. Saldrán chorradasmuchas estadísticas, cocinadas o no, en los medios de manipulación, que para eso están; aparecerán fotografías de progres con sonrisitas ocultando sus falacias, y las instituciones montarán sus numeritos para los sumarios de los telediarios. Pero a la hora de la verdad las mujeres que desean ser madres se verán hostigadas en sus puestos de trabajo (y en ese acoso también participarán mujeres, ojo), entre otras muchas situaciones que deberían ser desterradas. Muchos días de días, que ya dijo Larra que Dios le librase de ellos, pero a la postre, nada de nada. Que es de lo que se trata mientras se cobra y mucho del erario.

No hay medida para la hipocresía. Es tal el cinismo de los que gobiernan (es un decir) que deberían crear un certamen análogo a los "oscar" para premiar a los más mentirosos. Y el occidental de a pie se lo va creyendo en pequeñas dosis, para que nada se soliviante, que al cabo parece que es lo único que interesa, ignorando que únicamente se está aplazando el gran batacazo. Que nada ni nadie perturbe esa ínfima cuota de miseria que se nos ha asignado a cambio de renunciar a nuestros sueños de un mundo mejor que puedan heredar nuestros hijos. Eso es lo que buscan con sus cuentos sobre la tolerancia, la convivencia y otros lugares comunes, que nos toman por idiotas y niegan lo que contemplan nuestros ojos día tras día.

Y así van pasando los tiempos, entre la náusea y la arcada, que es lo que tiene vivir entre la demagogia y la hipocresía.

NOTA DE METAPARTE: Debido a tareas de mejora de nuestra web, no publicaremos ninguna edición de Metaparte hasta abril del presente año. Mientras tanto, seguimos a su disposición en el formulario que figura en la barra lateral que tiene a su derecha en esta misma pantalla. 

martes, 1 de marzo de 2016

El honor y la vida

Lo de la paz está muy bien. Queda de lujo en los telediarios, como los nenes que son abrazados por los políticos en las campañas electorales, que luego ya se encargarán estos de hacerles la vida imposible a sus padres. Sin embargo se trata de quedar como "defensores de la paz", o "garantes del progreso", esas frasecitas sin contenido real que no comprometen a nada pero que contribuyen a manipular mejor a los del rebaño.

Resulta que dos sí que se pelean con que uno se empeñe en eliminar al otro. El segundo ya podrá ponerse de perfil, jurar en arameo, invocar al sursumcorda si cabe, que le dará igual: Si un indeseable está resuelto a acabar contigo, hagas lo que hagas, tarde o temprano te verás forzado a defender tu vida. Si se tiene algo de instinto de supervivencia y no se alberguen intenciones de imitar el silencio de los corderos, que es un oscuro presagio del clamor que se escucha en los cementerios.

Así que, llegados a cierto punto, uno termina prefiriendo a personas pacíficas que a pacifistas. Aquellos son sinceros, los otros unos farsantes que sólo pretenden engañar al rebaño que se cree todo con tal de llegar a la sección de deportes de los noticieros. Engañar al rebaño para devorarlo en cuanto se le presente la ocasión más propicia.

Y sí, créanlo, que los pacíficos no carecemos de instinto de supervivencia. Es más, nos defenderemos en cuanto contemplemos nuestro honor en entredicho. Porque sabemos que después de deshonrarnos querrán quitarnos la vida. Valga la redundancia.

martes, 23 de febrero de 2016

Efemérides

Por estos días, siempre en el loco febrerillo que presagia los turbulentos idus de marzo, se recuerdan las "irregulares" elecciones que llevaron (o asaltaron) el Poder al Frente Popular. Comenzó entonces la tristemente célebre "primavera trágica", con detenciones en masa, atentados, quema de edificios de culto católico y demás fechorías por la que los herederos de esas formaciones no solamente no se han disculpado sino que se enorgullecen de todo ello. 

También fue por estos días, en 1945 y con el destino de la II Guerra Mundial sentenciado, que los aliados, esos próceres que nunca cometieron exceso alguno en la contienda que les enfrentó con alemanes, italianos, japoneses y un buen número de voluntarios de infinidad de países (que a todos hay que recordarlos), barrieron del mapa una ciudad sin objetivos militares como era Dresde. Nunca hubo un proceso de Núremberg para depurar responsabilidades, es una de las prebendas que conlleva ser vencedor. Todas las guerras traen espantosos excesos en todos los bandos, y es la paz, tras el fin de las hostilidades, la que ha de honrar sinceramente a todas sus víctimas. Las bombas aliadas segaron las vidas de 300.000 personas pero la mezquindad de los aliados enterró su memoria con una calidad moral que no les pertenece. La Historia puede que sea escrita por los vencedores, sin embargo, la verdad nunca será amordazada y prevalecerá.

Y, por supuesto que además es un aniversario "redondo", por estas fechas no nos libraremos de que nos recuerden hasta el hartazgo que debemos la superdemocracia que disfrutamos a unos pocos que ya conocemos (¿o no tanto?). Una puntual casualidad que España haya sido golpeada por diversos acontecimientos en momentos clave de los últimos 42 años y todos en la misma dirección. Resulta que cuando uno llega a determinada edad termina no creyéndose nada, y mucho menos cuando se contempla con sonrojo y vergüenza ajena la multitud de palmeros, pelotas y estómagos agradecidos entonando lisonjas y panegíricos a los que han convertido este país en un corrompido pesebre, fracturado socialmente, con regiones metidas en una permanente centrifugadora y con un genocidio encubierto que pretende sustituir a los españoles por otros que ya han reventado los salarios, sólo para empezar

Para estar muy agradecido, la verdad...


martes, 16 de febrero de 2016

No se dejen engañar

Convivimos con ellas. Nos cercan, nos asedian, nos acosan nos ellas. Forman parte de la escenografía de nuestras vidas y llegamos a considerarlas como un lastre del que no es posible desprendernos. La gente se opera para corregir lo que no les gusta de sus cuerpos. Sin embargo, este cáncer que corrompe y destruye almas parece intocable. Estamos hablando de las mentiras. 

Siempre se puede preguntar a quienes benefician, quienes van a sacar partido de los engaños. Es un buen ejercicio intelectual pero, desgraciadamente, los beneficiados, que disponen de mucho Poder al margen de siglas y partidos políticos, ya se encargan de disuadirnos de esa pesada y laboriosa virtud que es reflexionar. Por ese motivo se extirpan las Humanidades de los Planes de Estudio. No se logra engañar a los que tienen criterio, espíritu analítico y, sobre todo, Principios. Y todo ello se asienta sobre una sólida formación en la que las Humanidades son los cimientos que lo sustentan todo. Las Matemáticas no les susurrarán quienes son los promotores de la mendacidad, del fingimiento y del embuste; mientras que santo Tomás, Cervantes, Orwell y/o Chesterton entre muchos otros, por citar cuatro ejemplos sin ser prolijo, les señalarán el camino correcto y les apartará de cantos de sirena, tan mentirosos como sus proclamas y sus sonrisas.

A menudo duele, es lo que tiene despertar, abrir los ojos y sentir que la luz alumbra nuestro entendimiento. No se crean lo que les cuentan por televisión, saquen conclusiones de las obras, que por ellas se les conoce, en lugar de tragarse bellas palabras emponzoñadas... Piensen por ustedes mismos, relean la Historia, la de verdad, no la que han cocinado para manipularles. Porque son ustedes el último objetivo. 

Y si ceden ya no habrá esperanza, ni para nosotros ni para nuestros hijos. No se dejen engañar...


martes, 9 de febrero de 2016

De gilipollas

No sabemos el nombre que podría recibir ya que se trata de una muy pintoresca afección. Que es una desafección, completamente indisimulada y paleta, que sobrevalora lo foráneo hasta la arcada en detrimento de lo que es tan íntimamente nuestro como el idioma que hablamos. 

A los políticos que tenemos que soportar no les basta con dejar España hecha unos zorros. No contentos con ello se esmeran en pisotear una de las lenguas más habladas del mundo, con creciente influencia en dura competencia con el inglés y que, si no lo remedian los diosecillos que pretenden reducir la población mundial a ellos y unos pocos más, le terminará ganando la partida en los próximos cien años.

Sin embargo, los políticos de aquí quieren meternos el inglés a machamartillo. Cualquier profesor de idiomas decentemente preparado sabe sobradamente que es imposible aprender una lengua extranjera si no se domina perfectamente la materna, pero los politiquillos y sus asesores parece que no. O sí, pero están en otros proyectos, y a eso se dedican, porque los ineptos, hasta por simple cálculo de probabilidades, pueden hacer algo a derechas, pero cuando se gobierna desde la perversión eso es una entelequia. Así que lo que sucederá es que en Hispanoamérica hablarán un envidiable español mientras que en España será imposible entenderse porque se mascullará una barahúnda ininteligible: Es lo que se está inoculando a los niños y a los jóvenes con gran satisfacción de los que pretenden acabar con nuestras señas de identidad, que siempre han visto España y lo español como algo repulsivo.

De hecho, ese es el objetivo con el envenenamiento de las nuevas generaciones con dosis masivas de mentiras y de adoctrinamiento marxista. Ya ni se esconden, y únicamente el clamor y el escándalo son capaces de frenar, momentáneamente porque siempre se hacen las víctimas siendo los victimarios, la reiterada e insistente expresión de odio hacia España. Tiran la piedra y esconden la mano, porque la cobardía es una de sus cualidades, que ni siquiera tienen la gallardía de defender sus ideas. Lo que verdaderamente les pone es engañar a nuestros hijos y llevarnos a la checa. 

O aburrirnos con el inglés. No porque lo admiren, que tampoco, sino porque cualquier cosa les resulta preferible antes que el Legado cultural de su patria, un verdadero tesoro, que recibieron de sus antepasados. Si eso no es una afección, sí que es de gilipollas.


martes, 2 de febrero de 2016

Los mismos perros

La sabiduría popular es muy certera, acaso mutable también ya que es posible encontrar un dicho afirmando una postura y otro respaldando la opuesta, pero es como el cielo, que un día hace sol y al otro llueve y en ambos casos siempre se encontrará a alguien que saque provecho de una circunstancia atmosférica, de la otra, o de ambas en los casos más aventajados. 

Siempre se dice que cuando no se es ayuda lo mejor es no estorbar, lo mismo que si no se es solución es que se forma parte del problema. En España padecemos infinidad de ellos. Casi todos proceden del hecho de una opinión pública maleable y crédula y, lo peor, tremendamente resignada (lo dejaremos así). Como los españoles tragan y se tragan todo, pues todo sale gratis. Así nos va, obviamente.

Ahora les interesa, a ese grupete de gentuza que maneja los hilos, que España esté en una situación de vacío de Poder. Incluso es posible que algunas cosas funcionen mejor con los incompetentes (sean del color que sean) sumidos en la depresión y en la melancolía que les cause su interinidad. Sin embargo se puede deducir, a tenor del bochornoso espectáculo que tenemos que soportarles, que lo único que verdaderamente anhelan y ansían es detentar el Poder. Así hay un inepto elemento que no quiere irse (pero tampoco hace por quedarse de lo inútil que es), habiendo desperdiciado una mayoría absoluta y un Poder omnímodo brindado en bandeja por el desastre precedente. Para completar el esperpento, hay unos pretendientes que ya se están repartiendo el botín, que no es otro que España y los españoles, demostrando que lo suyo es el control de la sociedad, tanto civil como militar, Dios sabe con qué fines y nosotros también lo tenemos meridianamente claro.

Así pasan los días, partidos entre los que no se quieren ir y los que se van a quedar, que en los últimos cuarenta años han sido los mismos perros con distintos collares para desgracia de España y partido de sus enemigos.


martes, 26 de enero de 2016

Casualidades

No existe la casualidad. Hay personas que prefieren creer que la realidad es un fluido que se comporta aleatoriamente, pero no es más que un mecanismo para administrar su propia tranquilidad. Con una colección de ficciones aceptadas tácitamente por todos, que son embustes al cabo, pensar que hay situaciones o circunstancias que se generan por azar es sencillo. Y de eso se valen muchos para medrar. De una gigantesca colección de mentiras ante las que el peatón cierra los ojos por miedo, mientras se susurra, sin hacer mucho ruido, que todo es una casualidad y que no cabe más que la resignación.

Si en lo personal de cada uno todo obedece a un plan que desconocemos (menos sus dolorosas consecuencias); referido a la Política la evidencia es mayor aún. No se engañe, si es blanco y está embotellado sólo será leche u horchata. No hay casualidad que valga, si estamos donde estamos es porque cierta gentuza nos ha puesto ahí para su beneficio, y queda históricamente claro que les importa un comino lo que les ocurra a naciones enteras porque ellos están a otras cosas. No se preocupen por los neganoicos: Estos niegan hasta las farolas antes de darse de bruces con ellas... Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

No hay casualidad en que uno se halle rodeado por árboles. Siendo así lo más probable es que se esté en un bosque, y esa misma floresta le impida tener una visión global que le confirme que sí, que anda perdido por un bosque, y que no sería conveniente que la noche le sorprenda en medio de la espesura si no sabe como comportarse en ese escenario. Como tampoco la habrá si es el humo de un incendio el que envenena sus pulmones, que, además no permitirá que localice el foco de las llamas. Sucede a menudo que esas "casualidades" tienen la cualidad de sincronizarse, de solaparse, sin duda espontáneamente: Si se cree una estupidez, ¿por qué razón se iba a poner freno para comenzar a usar el sentido común?

¿Qué España y aún Occidente entero están como están? Casualidades, seguro.





martes, 19 de enero de 2016

La sociedad del embudo

No descubrimos nada nuevo cuando afirmamos que el vómito del Relativismo Moral lo ha alcanzado todo. Lo ha manchado de tal forma que se llega a convivir con lo intolerable en función de lo que digan los voceros bien pagados de lo políticamente correcto, del pensamiento único, que tan único es que ni siquiera es pensamiento. Lo que a algunos se les consiente como travesuras o pecadillos, o se oculta directamente; en otros es razón para que se les triture mediáticamente. Y no: Lo que está mal, está mal y es censurable, perseguible, condenable y repulsivo sea quien sea el que lo perpetra. Así se convive en sociedad con disparates por doquier, con hechos tan insólitos como deplorables que a nadie parecen espantar, como la rana que fue hervida poco a poco, simplemente porque son protagonizados por elementos afectos al NOM que nos van imponiendo implacablemente ante la indiferencia del peatón.

Los medios de manipulación contribuyen decisivamente a que este mecanismo sea aceptado y funcione como si tal cosa. Si los hechos que están salpicando las naciones europeas estuvieran protagonizados por seguidores de movimientos patriotas, no es complicado suponer el linchamiento y la demonización que se haría, no ya de los responsables directos, sino de todos miembros masculinos de las sociedades autóctonas, como ya ocurre en la práctica referido a otras cuestiones. Sin embargo, como se trata de sujetos que han venido a llevar a buen término el Plan Kalergi, no faltarán los bobos que vengan a escupir su estupidez en tertulias, artículos y demás instrumentos con los que acometen sus turbios fines para que el peatón continúe alienado pendiente del próximo partido de fútbol. Claro que cuando la barbarie le golpee se acordará de santa Bárbara, que es lo que hacen los descreídos cuando les sorprende una tempestad.

Tal cual en la vida política. Los Servicios de Inteligencia se han esmerado en demoler meticulosamente, en España, cualquier intento o simple amago de unir las iniciativas patriotas en una sola formación. Nos hubiera gustado, y lo apreciaríamos de veras, si hubiesen mostrado el mismo grado de interés y eficacia contra otras siglas que buscan la destrucción de nuestra nación, pero a estas alturas del partido, con la sobredosis de democracia y libertades, (y sobre todo de Derechos Sociales) que llevamos encima, no lo esperamos ni en sueños. De ese modo, un personaje es capaz de poner en pie un partido político creado ex nihilo (Parménides debe andar revuelto en su tumba) con el apoyo incondicional de cierta cadena de televisión, el financiero de una potencia extranjera y el laissez faire, laissez passer de los mismos Servicios de Inteligencia que, contrariamente, van a degüello contra los patriotas

Vivimos en la sociedad del embudo, lo estrecho para otros, lo ancho para uno. En efecto, va a resultar que así sí se puede. De hecho, cualquiera de ellos puede...


martes, 12 de enero de 2016

21 de nivoso de 224

A los marxistas, como antes a sus predecesores jacobinos, les gusta aparentar que cambian muchas cosas para ocultar que, en definitiva, todo va a seguir igual. Como ya dijimos en nuestro anterior editorial, lo suyo es quitar a los que estaban para ponerse ellos a disfrutar de prebendas, privilegios, canonjías y demás peajes, pero no tocar lo sustancial que es expoliar al prójimo. Prójimo que verá con horror cómo es más terrible ser esquilmado por un tenebroso “comité”, “estado” o “multinacional” que lo padecido anteriormente. Sucede en la vida que siempre habrá alguien peor por llegar que haga parecer una hermanita de la Caridad al verdugo del pasado.

Por si alguien no se ha enterado, hoy es 21 de nivoso de 224, hay que reconocer que el calendario republicano presentaba denominaciones poéticas y curiosas. Como creyeron que guillotinar a un rey y masacrar media Francia (católica, por cierto) no era suficiente muestra de ardor revolucionario, los muy estúpidos la emprendieron con el almanaque. Vamos, el colmo de la Transgresión, cambiando toda la configuración de semanas, meses y años, que evidentemente, se contaban desde el racional 22 de septiembre de 1792 por aquello de que a las tenidas siempre les ha agradado esa cuestión de los equinoccios y los solsticios. El fracaso fue tan absoluto que Napoleón acabó con el dislate unos años después, es de suponer que por el monumental embrollo entre sus compatriotas y los funcionarios que procuraban administrar unos dominios esparcidos por Europa, América y norte de África. De ese modo, el calendario republicano pasó al olvido como anécdota de lo demencial que es una revolución, sobrevalorada ad nauseam.

Sin embargo, siguen con esa calentura por fingir que hacen algo alterando nombres de calles, tradiciones seculares y tocando las narices al sursuncorda. Poquito a poquito, como el que no quiere la cosa, esa fiebre se está contagiando por toda la Nación, alguna de sus regiones presentan síntomas delirantes a cuenta de la versión marxista de sus renegados, que no contentos con el saqueo habitual que nos viene obsequiando este remedo de democracia tarada, andan buscando la manera de trocear el cortijo que vienen manejando ellos y los de ellos desde hace unas cuantas décadas. Mientras, los que dicen gobernar, en funciones pero sin funcionar ya que nunca lo ha hecho aún teniendo un Poder omnímodo, se limitan a hacer gestos de cara a la galería, vanos e inútiles como no son, por ejemplo, al fragmentar los movimientos e iniciativas patriotas o, sin ir más lejos, cuando se trata de sustraer a determinadas personas de sentarse en el banquillo de los acusados.

Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ciertamente, bellas palabras para engañarles escondiendo la maldad de toda la vida.