martes, 22 de diciembre de 2015

Gatopardismo

"Que todo cambie para que todo siga igual", se decía en la magnífica película titulada "El Gatopardo", basada en la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Tanto éxito tuvo la cita, que ya había anticipado Jean-Baptiste Alphonse Karr, que se denomina "Gatopardismo" a aquel movimiento o líder que finge que lo va a revolucionar todo pero que, en realidad, es un lacayo fiel de los que le pagan, que al cabo, invariablemente, son los chicos de Sión que apuestan a ganador gane quien gane. El amigo Obama con el falaz y fraudulento "yes, we can", el telegénico Tsipras con su amagar sin dar y, obviamente, algunos de los que bullen por estos lares, serían perfectos ejemplos de gatopardistas en la actualidad: Vamos a cambiar todo para que todo siga igual, que ya cantó Julio Iglesias, acaso como musical advertencia.

Y han tenido lugar unas elecciones. Incluso muchos engañados opinan que las cosas van a cambiar, porque se ha instalado en la mente del peatón que "cambiar" es sinónimo de "mejorar", cuando en absoluto es así. Siempre se puede cambiar a peor, lo que es el "empeorar" de toda la vida. Uno, que ya acumula unos cuantos años sobre sus hombros, tuvo un viejo maestro (que no profesor, porque aquellos enseñaban como torear las vicisitudes de la vida como un señor, mientras que estos, con mis respetos, únicamente enseñan o eso dicen); que solía afirmar que "no se quejen porque les vayan mal las cosas, ya que recordarán estos días con cariño ante lo que ha de venir". Efectivamente, es cierto: Estando muy mal siempre se puede empeorar, que nunca falta un iluminado dispuesto a bienvenderse con bonitas palabras para subirse al machito a costa del rencor, el interés, la ilusión, la desesperación o la buena intención de un montón de personas. Claro que ya se sabe qué pavimenta las calles del infierno...

Así que, una vez más, somos heraldos de una terca realidad, que como la Historia, tiene la costumbre de martillear con conclusiones incontestables aunque haya algún gatopardo arribista y sin escrúpulos que albergue el propósito de prohibirlas. Si un vehículo no funciona, por mucho que se "cambie" al conductor no andará. Y si el vehículo está muy averiado, es posible que traiga más cuenta hacerse con otro que lo reemplace. 

Y cuando un sistema entero está corrompido, no defiende a sus nacionales, ni garantiza la cohesión nacional por medio de la Justicia Social, ni mucho menos, la integridad de la Patria, es que ya no caben gatopardos ni reparaciones chapuceras. Hay que alzar la voz, una sola voz para que haga escuchar y entender algo tan sencillo como que España puede y debe ser mejor. 

Seguramente no hay mensaje más revolucionario que el que este viejo reaccionario les propone en este modesto Editorial de hoy. Que tengan felices fiestas.

Metaparte volverá a publicarse tras la pausa de las Navidades, el próximo 12 de enero de 2016, si Dios quiere. Todos los que estamos involucrados en este proyecto para mantenerles informados con criterio, aprovechamos la ocasión para desearles Feliz Navidad y un próspero 2016.