martes, 15 de diciembre de 2015

Entre lo muy malo y lo peor

La peor acusación que se puede proferir contra un político es la traición. Llegan a ser perdonables muchas fechorías si al sujeto en cuestión se le ha comprobado su patriotismo, pero cuando se junta todo lo malo con la felonía es que, sin duda alguna, estamos ante lo peor. Y esa es la realidad que viene azotando a los viejos países que antaño componían la Cristiandad: Que sus políticos, aparte de ser una banda mafiosa, son tan traidores y traicioneros que ya ni venden sus naciones por un puñado de monedas. Simplemente lo harán sin parpadear en cuanto se lo ordene la tenida que corresponda.

Creemos que las etiquetas de "izquierda" o "derecha" han sido superadas hace largo tiempo. Fueron inventadas por la gentuza que parió la Revolución Francesa con el objetivo, satisfecho ad nauseam, de fragmentar los pueblos europeos o de raíz europea, de debilitar y quebrantar su voluntad, y su éxito es innegable, pero no caeremos en su malévolo juego. Lo que está ahora sobre el tablero electoral es una sopa de letras dócil y obediente a Poderes que anhelan un Nuevo Orden Mundial que nos esclavice, y que el peatón ni siquiera imagina; y en el lado opuesto unos movimientos que reivindican la Nación como baluarte frente a ese tenebroso proyecto, ya advertido en las obras distópicas de Orwell y otros. Plutocracia o Patria, no se dejen engañar porque todo lo demás es barullo para despistar, para confundir, para que sigan en el machito los tipejos que nos han llevado a esta situación de ruina nacional, con un montante de Deuda Soberana impagable, sin tejido industrial, con el sector agrario y ganadero amordazado por la secta de Bruselas; y nuestras mejores unidades militares reducidas al papel de carne de cañón en las guerras de otros, que ni nos van ni nos vienen por cierto. Y lo que es peor, sin valores morales que nos den la esperanza de una reacción, ya que son vistos como "trasnochados" por ese indocumentado y alienado peatón al que aludíamos arriba, y que algunos llaman "Juan Español".

A diferencia de otros, y porque todos somos ya mayorcitos para encajar las consecuencias de nuestras decisiones, nosotros no les vamos a sugerir el sufragio para una u otra formación porque en esta ficticia democracia sólo cabe elegir entre lo muy malo y lo peor, como truco de malos trileros, que de mentir tanto llegan a creerse su mendacidad. Los que tienen posibilidades de ganar las elecciones, sean quienes fueren, van a continuar con la disolución de la nación, con la demolición de cualquiera seña de identidad que nos cohesione como pueblo, con la destrucción del legado histórico de nuestros ancestros y con la persecución de todos los que defendemos los conceptos fundamentales e irrenunciables de Patria y de Justicia Social. 

Luego vengan a decirnos que no merecen lo que el Porvenir les traiga...