martes, 3 de noviembre de 2015

Fíate de la Virgen y no corras

"Fíate de la Virgen y no corras", decían nuestros mayores, cuya indiscutible devoción por la Madre de Dios les hacía sentenciar de esta manera algunas discusiones, con partes iguales de descreída ironía y de confianza en que Alguien podría revertir circunstancias adversas. Es difícil precisar el origen de la frase, que no es tan antigua como parece, seguramente aventurada en los inciertos y tumultuosos días que llenaron de ilusión y decepción, también a partes iguales, la Historia española del siglo XIX. "Fíate de la Virgen y no corras", aseveraban convencidos o socarrones, y había quienes corrían de todos modos o se resignaban a voluntades que estaban por encima de ellos.

Como hay renegados que tienen un extraño sentido del humor, parece que tendremos que encomendarnos a la madrileñísima y castiza Virgen de la Almudena en el día de su Advocación, para que arregle lo que unos políticos corrompidos y mediocres se han empeñado en permitir por omisión, por desidia, por necedad o porque se lo han mandado los verdaderos y oscuros señores que rigen los Destinos del planeta, hasta que Dios le ponga remedio. Por sus obras les conoceréis se nos indicó, y las obras no auguran nada halagüeño. Un gobierno hediondo, entregado a los poderosos y legislando para ellos contra España y contra los que la sostienen, que obtuvo una mayoría absoluta para enderezar el rumbo de un nación y que la ha dilapidado nuevamente como ya hizo en el periodo 2000 - 2004, sin acometer lo esencial, ni reivindicar lo nacional, ni los intereses primordiales de España, que ha terminado siendo la tercera legislatura de un sujeto que salió de su culiparlante anonimato por decisión de alguna tenida. Por el otro lado, padecemos una oposición tan descerebrada como antiespañola, ignorante como únicamente sabe ser el atroz jacobinismo de aquí (que les molesta que se les llame españoles, absurdo porque lo son aunque les pese); de veras que albergar la menor esperanza es un auténtico ejercicio de fe. La misma que supone aguardar novedades de una formación sin siglas que peca de veleidades sumamente alarmantes. De "voluntaristas" anclados en el leninismo bolivariano y cómplice del separatismo, ni hablo. Más que nada por las arcadas.

Así que visto todo ello, el próximo día nueve, según los indicios con que nos obsequian, tendremos que fiarnos de la Virgen de la Almudena, en su Festividad, para que un hatajo de sediciosos no den otro paso en el sendero que se trazaron hace muchos años, unos cuarenta, al calor de mentiras y de mentirosos que tenían y tienen un odio sobrenatural contra nuestra Patria y contra todo lo que ella significa,  laminando y castrando a conciencia nuestro país, implacablemente, hasta convertirlo en un guiñapo doliente, alienado y cobardón. 

Con este panorama que Dios nos pille confesados. Sí, nos tendremos que fiar de la Virgen.