martes, 6 de octubre de 2015

Inoperancia y maldad

Si ya se puede denominar a la realidad como una ficción aceptada por la mayoría, o, al menos tolerada de mejor o peor grado; lo que venimos contemplando desde un difuso momento, acaso unas cuantas décadas atrás, hasta el día de hoy, es una impostura permanente promovida por los personajes y grupos que manejan el Poder real.

Hemos aludido reiteradas veces a la labor de los medios de manipulación, que se hallan en unas pocas manos y muy orientadas hacia unos objetivos a costa de mentir por sistema a la opinión pública para moldearla, advertirla o exhortarla, según convenga a los intereses que se hayan determinado en esas tenebrosas tenidas donde se decide sobre la vida o la muerte de millones de seres humanos. Desgraciadamente hace mucho tiempo que esos mass media dejaron de cumplir con su deber social de informar con imparcialidad y/o expresar su parecer con honestidad intelectual: Ahora lo que campa por sus respetos son juntaletras de corta y pega, que repiten consignas dadas por el que manda, que es también el que paga. Si uno desea informarse de veras, ha de zambullirse en este difuso medio que es Internet y ponerse a la ingente tarea de separar el grano de la paja, la basura de los innumerables trols que abundan por la Red de Redes, y si se tiene criterio y una cabeza bien amueblada, llegar a inferir la verdad o conformarse con no andar muy errado.

Hemos aludido reiteradas veces a la labor de los gobiernos, chicos obedientes donde los haya, que se encargan de mortificar a los contribuyentes con su propio dinero. Es lo que tiene la palabra "Democracia", que todo lo que toca debe trocarlo en soportable o incluso conveniente, solamente porque vivimos (risas) en una Democracia. Y las democracias hacen palidecer la antigua infalibilidad papal, que en estos días también deja bastante que desear, quizás porque el Espíritu Santo esté de vacaciones. Así que se consienten las mayores tonterías, los disparates más insólitos simplemente porque han sido paridos por el zote y/o el malvado de turno, propuesto por quienes ya sabemos y aparentemente puesto ahí por la inmarcesible, inagotable, omnisciente e incontrovertible voluntad popular. Coma mierda, un billón de moscas no puede equivocarse.

Y todo ello puede comprobarse en estas horas, agitadas e inciertas porque ignoramos que habrá de desencadenarse en el escenario de Oriente Medio, donde una Alianza dice llevar combatiendo a los del Califato durante el último añito. El resultado, que unos cuantos monumentos son historia porque ya no existen, y lo peor, que la sanguinaria persecución contra los cristianos ha hecho recordar y renovar el Testimonio de lo que es convertirse en Mártir por la Fe. Es decir, que los ejércitos de los países más desarrollados, con la tecnología que les asiste, con la competencia que se les supone, como el valor, por su profesionalidad, con todo ello, insistimos, no han sido capaces de hacer cosquillas siquiera a los supuestamente civiles armados del Califato, bien provistos de todo por los adinerados servidores cuya causa es el Sionismo y no la defensa de sus respectivas patrias, que no cabe mayor traición.

Y he aquí, que una nación, antigua enemiga que fue en la época en que servía al Marxismo, con unas pocas jornadas de bombardeos, los ha puesto en desbandada. Podríamos pensar que dicha Alianza es un remedo trágico de los soldados que formaban parte del "pelotón chiflado" y que sus mandos operativos son unos incapaces, a tenor del escaso éxito de sus misiones militares, lo que sabemos positivamente que no es así. Entonces queda sólo una opción, y es enormemente desasosegante: En realidad no se pretendía aniquilar a los muchachos suníes del Califato, que todo ha sido una gigantesca farsa (otra más) y que los objetivos eran otros muy distintos como se puede deducir de que, al contrario de lo que huera y pomposamente parlotean los democráticos dirigentes de nuestras naciones, se les está financiando y vendiendo armamento. Casualmente, por supuesto, estos presuntos fanáticos no se han atrevido a molestar a Israel pese a tenerlo muy a mano. Por algo será. Ni siquiera para cubrir las apariencias, que ya se han instalado en el descaro más atroz porque para eso tienen a su servicio a los medios de manipulación de lo que antaño fue la Cristiandad. 

Así que después de todo, Rusia les está hostigando. No sabemos qué intenciones se ocultan tras esta intervención, pero lo que tenemos claro es que bastantes verdugos de cristianos están ahora muertos. Y esta es una buena noticia, por mucho que les fastidie a los dóciles criados que nos acosan desde los gobiernos, que deberían servir lealmente a sus naciones (como la nuestra) en lugar de destruirlas con su inoperancia y maldad.