martes, 8 de septiembre de 2015

La doble moral

Es un espectáculo deplorable. Bochornoso. Parece que a la opinión pública, ñoña, necia, mezquina y crédula de las mentiras oficiales sólo la movilizan los cadáveres de niños servidos desde los medios de manipulación habituales. ¿Les indignan las imágenes de inocentes asesinados? ¿Es este el camino para que crean que el objetivo final de todo esto es acabar con el Occidente cristiano? Pues al pie de este Editorial tienen una, como botón de muestra. Claro, que estos niños son cristianos y por esa razón solamente reciben desdén de los que mandan. Los mismos dirigentes salidos de las logias que han creado conflictos y problemas allá donde se les ha señalado en las tenidas, por mandato del Sionismo más atroz, se mesan los cabellos (acaso les sería más propio si se rasgasen las vestiduras) por una marea de refugiados que han generado ellos deliberadamente para dar otro paso más en el Plan Kalergi que van aplicando en la vieja Europa, que agoniza salvo que Dios le ponga remedio.

Ni se han inmutado cuando sus muchachos del Califato, sostenido con fondos y recursos de los que ya conocemos su procedencia, han masacrado pueblos enteros en Siria e Iraq, han torturado y asesinado a cuantos cristianos se han encontrado y han destruido convenientemente restos arqueológicos de incalculable valor. Ni una sola referencia, o muy tangencial, en los medios afines a los gobiernos que el Sionismo ha ido imponiendo mediante el engaño y la deuda a lo largo y ancho de lo que un día fue la Cristiandad. Únicamente hemos sido unos cuantos, descoordinadamente y bajo hostigamiento, los que hemos ido denunciando y proclamando la verdad. 

Ahora hay que "remover las conciencias". Ahora hay que servir el cadáver de un pequeño, tan inocente como los que no suscitan el interés de esos medios vinculados a determinados apellidos. Ahora sí, para meternos a los muchachos del Califato, camuflados como refugiados, sin que protestemos los intolerantes. Si buscan culpables de este desastre que ya tenemos servido no los busquen en los mapas: Los encontrarán mucho más cerca de lo que piensan.

Es lo que pasa con los carroñeros, que siempre andan merodeando a los moribundos, porque mientras unos ya no se mueven porque los han matado, otros tampoco se mueven aunque vayan a matarlos...