martes, 16 de junio de 2015

Si vis pacem...

Si vis pacem para bellum ("Si quieres la paz, prepara la guerra"). La vieja frase romana no se ha equivocado en siglos, y es cierto, por desgracia, que la mejor manera de preservar la paz es mediante un sutil juego disuasorio en que el enemigo no tenga claro que vaya a salir ganando si le da por atacarnos. El miedo que guarda la viña también lo corrobora.

Sin embargo, también es cierto que prepararla demasiado logrará que el enemigo no tenga otra alternativa que defenderse, también por esa antigua máxima que reza que dos se terminarán pegando si uno de ellos se empeña en ello. No hay diálogo posible con el psicópata que pretende matarte, como no lo hay con los gobiernos de unas naciones que no contemplan otra salida a sus males y miserias que acabar con sus crisis y excedentes del mercado laboral ("parados" vamos, que deshumanizar semánticamente a las víctimas es el primer paso hacia las fosas comunes) que a golpe de misil y de bayoneta. Les ido salido bien hasta ahora, y la mezcla de criminales y lacayos que rigen los Destinos de Occidente creen, erróneamente, que en esta ocasión será lo mismo: Unos cuantos millones o cientos de millones de caídos para instaurar su perverso Nuevo Orden Mundial sin que nadie rechiste, con el Hombre esclavizado, controlado y escaneado hasta la arcada. Cuantos más muertos mejor, y mejor si son patriotas, que son los que acuden a defender a sus países cuando tocan a rebato, para que luego no estorben y puedan pastorear los rebaños que hoy en día son las sociedades de medio mundo. El otro medio será un pacífico cementerio.

Así que muy serio y muy grave tiene que ser lo que andan preparando cuando nos entretienen con la cortina de humo de la política española (sustituya por el país del que se trate), convertida en un circo, en una farsa donde medran personajes corrompidos, tipejos sin escrúpulos e/o iluminados de la misma pasta que Lenin, Stalin y Pol Pot. Cuando un Sistema únicamente ofrece las opciones de seguir en la sartén o caer al fuego, no se engañen: Hay que cambiarlo de parte a parte y echar abajo todo el decorado para desenmascarar a los causantes del daño que nos están infligiendo.

Por desear la paz, por patriotismo y por supervivencia.