martes, 19 de mayo de 2015

Una unidad de Destino en lo universal

No deja de resultar una paradoja que organizaciones y personas que defienden la unidad de España como un bien, como un concepto que se debe preservar a sangre y fuego, puedan caer en la trampa de hablar con frivolidad sobre su opción de voto en las próximos comicios regionales. Elegir alcaldes y concejales no debería corroer ese concepto que está por encima (o que tendría que estar) de cualquier disensión partidista, pero he aquí que España tiene sobre sí la maldición de parir donjulianes, antoniosperez y bellidosdolfos, y traicionar la Nación más antigua de Europa es hasta objeto de encomio por parte de sus ignorantes nacionales, que les han robado el país y aún siguen en la higuera.

Sin embargo, un sistema electoral que desprecia y ningunea la abstención perversamente ha de ser castigado donde más les duele para desmontar el ruinoso estado de las autonomías, que ese "tahúr del Mississippi" (Alfonso Guerra dixit) se sacó de la manga para contentar a los enemigos de España y que no le molestasen, acabando como suelen acabar los felones, esto es, sin plumas y cacareando, que cuando les dejó de ser útil le mandaron al vertedero de la Historia, por mucho que los palmeros de este corrompido Régimen le hayan puesto en un (inmerecido) pedestal.

Tampoco sirven los partidos de discurso (o praxis, tal que el que dice gobernar) marxista o las nuevas alternativas que hablan de regeneración cuando purgan a miembros que han militado en formaciones políticas patriotas. Porque eso significa que de ánimo "regenerador" tienen bien poquito y no son más que cachorros de un sistema que ha entrado en pánico y que pretende seguir engañando con nombres y siglas nuevas. Al votante ya no le vale ese victimismo, le hacemos responsable de lo que pase en el futuro. Este cuento ya sabemos como termina: Si el Poder corrompe, que lo hace, también debe de inducir a la amnesia. Es lo que tiene disfrutar de una vida regalada a costa del votante/contribuyente que vuelve a votar, una vez tras otra, a un entramado mafioso que únicamente persigue colocar a los suyos en la ubre sin gobernar desde el Patriotismo y el interés general de sus compatriotas. Ya no vale resignarse. Hay que romper con esta mezquina Unión europea de usureros, servil e inhumana que usa las vidas y haciendas de los ciudadanos como moneda de cambio, y rescatar de una vez nuestra soberanía nacional y a los españoles, que no pertenecen a Bruselas ni a las taifas caciquiles que nos chupan la sangre. 

Porque, queridos lectores, España no es una marca, ni algo discutido y discutible, ni una selección deportiva. España es una unidad de Destino en lo universal, una providencial realidad histórica forjada con enormes sacrificios que se desbordó fecunda en la Hispanidad, le escueza a quien le escueza, que mientras otras nacionalidades vienen dadas por nacimiento, como algo accidental, ser español se termina eligiendo y sintiendo. España duele, y si duele hay que sanarla. Así, mientras los políticos se empeñan en dividir y arruinar nuestra Nación por oscuros designios, mientras muchos españoles se dejan engañar por felonías, memeces y estupideces, todavía es posible arrancar España de sus sucias garras y recuperarla para nuestros hijos. 

Porque serán ellos los que recordarán el ejemplo de nuestro coraje o la vergüenza de nuestra cobardía.