martes, 12 de mayo de 2015

El peligro de la verdad

Fue el gran y admirado Quevedo el que afirmó que es peligroso decir la verdad en un mundo sin Justicia. El bueno de don Francisco sabía de lo que hablaba, conocía perfectamente la estrategia de los poderosos para acallar las agudas voces que denunciaban sus excesos y patrocinaban hasta la náusea el mediocre séquito de cobistas y paniaguados que exageraban sus excelencias, no siendo más que una intencionada colección de ficciones.

Este medio, llamado "Metaparte" y sustentado por CESCIHUM, empezó siendo ninguneado. Lógico, algo con tan poca existencia no suponía riesgo alguno. Luego se pasó a la táctica de desprestigiarnos, por ello nos metieron en el saco de los "conspiranoicos" y de los radicales con oscuros vínculos con la Iglesia Católica, siendo ambos extremos absolutamente falsos: Hay mucho neganoico* interesado en que la opinión pública siga aletargada con cuestiones de la máxima trascendencia, suponemos que recibirán algún óbolo por su desinteresada labor desinformativa; y nuestra única vinculación con la Iglesia es que somos católicos, aparte de no esconderlo, no tenemos más relación ni apoyo. Somos completamente libres y festivamente independientes, solamente respondemos ante nuestras conciencias. De nuestros detractores y enemigos no es posible decir a quien se deben, pero lo sospechamos.

Es sumamente curioso que la libertad de prensa esté amparada (en claro retroceso) por las grandilocuentes Constituciones de los países de nuestro entorno, y sin embargo, en la práctica, todos aquellos que nos enorgullecemos de entonar un mensaje distinto al de los medios de manipulación (lo sentimos, pero se han ganado este apellido) somos sistemáticamente silenciados, denostados y amenazados. Tienen todos los recursos, concentran todas las cabeceras de prensa entre distintas siglas para disimular, emisoras de radio, cadenas de tv... Pueden reducirse a cuatro o cinco grupos mundiales como mucho si tiramos de la madeja de sus CEO's, paquetes de acciones y empresas participadas, teniendo un común denominador: Están sionizadas hasta la médula y su consigna es aplastar los medios alternativos (editoriales, publicaciones digitales, canales de YouTube, blogueros, etc). En esta guerra no hacen prisioneros. Claro que nosotros tampoco, y seguiremos en nuestro propósito. Les molestamos e incluso teniéndolo todo, también nos tienen miedo.

Es lo que pasa cuando se han servido de la mentira desde Waterloo...

*Llamamos neganoicos a los que no ven más que flores y pajaritos, casuales, por supuesto, en el devenir de los acontecimientos. Si por algo se caracteriza el Poder y quienes lo detentan, es por la transparencia y la bonhomía de sus acciones, por eso niegan y niegan que piensen siquiera en causarnos daño. No todas las conspiraciones son ciertas porque nada está más oculto que lo que se rodea de falsedades, pero quien tenga oídos que oiga, y quien ojos, que vea...