martes, 26 de mayo de 2015

El acierto de las moscas

Cuando se escoge entre lo peor y lo pésimo, no resulta extraño que la decisión final sea un esperpento, contradictoria rayando la bipolaridad, disparatada frisando lo surrealista. Cosas de España, absurda sin más, capaz de lo mejor y de lo peor, no en vano esta fue la tierra que vio nacer a Valle Inclán, a Buñuel, a Miguel Mihura o a Ramón Gómez de la Serna, entre otros.

Así que el españolito, ese que vino al mundo y que Antonio Machado le encomendó a Dios porque una de las dos Españas habría de helarle el corazón, se ve en la complicada tesitura de elegir entre la galopante corrupción de los partidos del Régimen de 1978, impuestos por el Sionismo que ha dejado España como un solar; y dos partidos nuevos inspirados por el mismo problema que vienen a cambiar todo para que todo siga igual, como se deducirá de sus actos en los seguros pactos a los que van a llegar para asegurar la "gobernabilidad" y sus lentejas.

Esta es la infecta democracia (es mucho decir) que padecemos. Una ilusión en la que teóricamente se vota en libertad, pero que no es más que un espejismo porque la mesa está puesta y el pescado no va a servirse en ella porque otros lo vendieron hace tiempo. Las opciones patriotas están absolutamente marginadas, fragmentadas a conciencia (para esto sí son eficientes los servicios de inteligencia), se las calumnia y agrede sistemáticamente desde los medios de manipulación (de ahí su nombre) y lo que se promociona machaconamente es la misma mierda que consume un billón de moscas: Ellas no se equivocan.

Sin embargo, una mosca no es un ser humano. A menudo es preciso recalcar las perogrulladas para que queden claros los conceptos. La mierda que sirven al electorado español desde esos oscuros (en todos los sentidos) y verdaderos centros de Poder, no es adecuada para nuestra Patria ni para nuestro pueblo, y ello se puede comprobar en el deterioro que España ha sufrido en los últimos cuarenta años, a poco que se tenga memoria y a poco que uno se desmarque del discurso oficial de los voceros del Régimen, que no se aburren de corear las bobadas del tipo "lo que nos ha dado pertenecer a la Unión Europea" (desmantelar nuestros sectores agropecuarios y nuestra industria); "la democracia nos ha traído el progreso" (por eso estamos como estamos); "este país debe ser tolerante" (siguiendo el plan Kalergi para acabar con la población autóctona europea); "la democracia trajo el estado del Bienestar" (cuando toda la legislación que protegía al trabajador procede del Franquismo y el nuevo Régimen empezó a desmontarla al introducir el Estatuto de los Trabajadores en 1980); o esa necedad de que "estamos donde tenemos que estar" (en la OTAN y aliados de tres potenciales enemigos como son EE.UU., Reino Unido y Turquía), por citar unos cuantos ejemplos. 

Así que, cuando piensen que son libres para elegir a quienes votan, piensen si en realidad no están votando lo que les conviene a otros y no a sus hijos, sin ir más lejos...