martes, 10 de febrero de 2015

La Cultura, mejor con mayúscula

Este pasado fin de semana se celebró la entrega de los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España (el nombre no es nada pretencioso), popularmente conocidos como los "Goya". No creemos que al irrepetible pintor aragonés le haga gracia que tal cúmulo de espantosos esperpentos lleven su apellido, pero dejando al margen ello, nos remitimos a nuestro Editorial "De premios y premiados" para recordar la opinión que nos merecen los galardones artísticos

Es notorio y evidente, incluso para los mayores indocumentados, que en otros tiempos muy pocas creaciones recibían el nombre de Arte. Además ello no evitaba de que padeciesen hambre los artistas que nos legaron su obra. Por el contrario, en esta época mediocre y vulgar, resulta que arte y cultura es cualquier ocurrencia y/o basura. Si esto ya es malo y alarmante, peor resulta cuando se paga con dinero del erario y se hace bobalicón alarde de la impresentable criatura. Así vemos como el talento se estrella en un muro de silencio y se promociona como agravio comparativo lo que caerá en el olvido en un par de años.

Y es que la amistad es un tesoro. Máxime si tiene las llaves de la caja que guarda un dinero que no es suyo. Con la pólvora del rey se puede disparar cuanto se desee, aunque esos disparos los haga alguien de sobrevalorado potencial artístico. Es lo que tiene pertenecer a un gremio: Que te van a apoyar contra viento y marea, no por bueno, sino porque eres de ellos. Y si el respetable te crítica o te da la espalda, se le tilda de fascista y a otra cosa, porque su dinero te lo harán llegar de una manera u otra, que eso es lo bueno de estar en la lista de las subvenciones.

Pero somos románticos, lo reivindicamos y lo tenemos a bien, y tan ingenuos que reclamamos que la Cultura no puede llevar minúscula, ser chabacano, feo, repulsivo, ni apacentar en pastos gubernamentales por ser libre y rebelde, porque el arte que se somete al que manda no es hermoso, ni es Arte, ni es cultura: Sólo propaganda a su servicio para engañar a una sociedad que se dice libre sin serlo.

Y esa es la esclavitud más terrible.