martes, 27 de enero de 2015

Ad calendas graecas

Comenzamos nuestro editorial con una frase que la tradición histórica nos señala que era del gusto de Augusto César (ya saben que no me resisto a los juegos de palabras). "Ad calendas graecas" decían en la antigua Roma, y ello era como decir que se podía esperar sentado al hecho referido porque lo más seguro era que no se produjese nunca porque en la Grecia Clásica no utilizaban ese término para nombrar el primer día del mes, tal como que los anfibios usen peine, que los alacranes no piquen o que los separatistas no traicionen. Todos sucesos imposibles, y por imposibles, absurdos de aguardar por demás en una fecha que ni siquiera existe.

En efecto hay sucesos que no se deben prever nunca. Por más que las frases huecas e impostadas puedan dar lugar a pensar que sería lo natural. Los políticos del sistema siempre llevan su bien alimentada boca con lugares comunes como "respeto a la voluntad popular", "el pueblo siempre dicta sabiamente su sentencia", "unas elecciones siempre son la fiesta de la Democracia" y demás bobadas que no quieren decir otra cosa más que lo mucho que se miran y admiran el ombligo, incluso fotografiado en sus caros teléfonos móviles de última generación para no tener que desabrocharse la camisa o blusa, según. Y según ellos, la Democracia es lo que el pueblo elige para la conveniencia de sus dirigentes después de haber sido sometido por estos a un incalificable proceso de engaño e intoxicación. Si salen elegidos los que les "ponen", entonces es una fiesta del pueblo, el pueblo es maduro y el pueblo sabe elegir, se emocionan, besan niños que han logrado sobrevivir al aborto y abrazan ancianos que eutanasiarán en cuanto se descuiden si gastan muchos recursos de la Sanidad. Esa es su Democracia. La democracia de la podredumbre y de la mentira que tanto le pone a Bruselas.

Pero supongamos, sólo supongamos al margen de diferencias políticas, que después de haber puesto en marcha la trituradora, el ventilador, los sicarios y demás medios para que salgan elegidos los que les ponen, resulta que no es así. Que a pesar de toda esa poderosa maquinaria, el despreciado, simple y manipulado elector decide que ya está bien y sumando su voto a otros muchos, optan por romper la baraja. Siempre les queda el recurso del pucherazo o de que ocurra algo, pero los conspiranoicos somos como un grano en el culo y no les dejamos. ¿Qué hacen entonces los convencidos voceros de la Democracia?

Pues lo que mejor saben hacer en realidad. Actuar como un hatajo de matones prepotentes y lamentarse sobre lo inmaduro que es el pueblo, que el pueblo no ha sabido comprender la situación o que el pueblo, directamente, es la fiera corrupia, la bicha a la que hay que reprender y amenazar porque antes que la Democracia que tanto les llena la boca, y por encima de todo, están sus privilegios y los de los usureros que les mantienen y corrompen. Así vemos a los lacayos-cobradores de Bruselas lanzando sus recados a la coalición que gobernará Grecia, asegurándoles el infierno en la Tierra si tienen la osadía de anteponer su patriotismo y el bienestar de sus nacionales antes que el pago de una deuda infame e inmoral... Cuyos acreedores ya sabemos quienes son, así que se pueden ahorrar el cuento de los dineros ahorrados por ancianitas con canario y por jubilados enfermos, porque esos no son los acreedores. Ya se sabe que la propaganda de cierta gentuza funciona de lujo como la estupidez de quienes la creen.

Y esto es lo que está pasando. No se crean el viejo enfrentamiento de la subvencionada y sobrevalorada Ilustración de que existe algo denominado "izquierda" y "derecha" y que son como el aceite y el agua. Que no. Que debemos rescatar a las viejas naciones europeas y a sus nacionales de las garras de tenderos y usureros porque son ellos (y no los ciudadanos) los que han convertido a Europa en un vertedero. En Grecia se han unido dos partidos antagónicos por patriotismo (confesamos nuestra envidia), que no hay otra mejor razón que luchar donde sea y como sea por los compatriotas que han sido esquilmados por una pandilla de tecnócratas sin escrúpulos, sin conciencia y que escupen a Cristo cada vez que respiran. El combate será desigual pero siempre merecerá la pena porque está en juego que coman los hijos de esos griegos desesperados, engañados y hartos que se agarran a tres nuevos partidos para ejercer su legítima defensa ante la usurpación de la soberanía de su patria por gentuza que ni siquiera da la cara con su nombre y apellidos.

¿Qué quieren cobrar? Ad calendas graecas. Dulce et decorum est pro Patria mori* .No duele caer cuando se lucha por nuestra Patria y por la Justicia. Así, con mayúsculas.

*Es dulce y de honor morir por la patria, de Horacio.