martes, 22 de diciembre de 2015

Gatopardismo

"Que todo cambie para que todo siga igual", se decía en la magnífica película titulada "El Gatopardo", basada en la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Tanto éxito tuvo la cita, que ya había anticipado Jean-Baptiste Alphonse Karr, que se denomina "Gatopardismo" a aquel movimiento o líder que finge que lo va a revolucionar todo pero que, en realidad, es un lacayo fiel de los que le pagan, que al cabo, invariablemente, son los chicos de Sión que apuestan a ganador gane quien gane. El amigo Obama con el falaz y fraudulento "yes, we can", el telegénico Tsipras con su amagar sin dar y, obviamente, algunos de los que bullen por estos lares, serían perfectos ejemplos de gatopardistas en la actualidad: Vamos a cambiar todo para que todo siga igual, que ya cantó Julio Iglesias, acaso como musical advertencia.

Y han tenido lugar unas elecciones. Incluso muchos engañados opinan que las cosas van a cambiar, porque se ha instalado en la mente del peatón que "cambiar" es sinónimo de "mejorar", cuando en absoluto es así. Siempre se puede cambiar a peor, lo que es el "empeorar" de toda la vida. Uno, que ya acumula unos cuantos años sobre sus hombros, tuvo un viejo maestro (que no profesor, porque aquellos enseñaban como torear las vicisitudes de la vida como un señor, mientras que estos, con mis respetos, únicamente enseñan o eso dicen); que solía afirmar que "no se quejen porque les vayan mal las cosas, ya que recordarán estos días con cariño ante lo que ha de venir". Efectivamente, es cierto: Estando muy mal siempre se puede empeorar, que nunca falta un iluminado dispuesto a bienvenderse con bonitas palabras para subirse al machito a costa del rencor, el interés, la ilusión, la desesperación o la buena intención de un montón de personas. Claro que ya se sabe qué pavimenta las calles del infierno...

Así que, una vez más, somos heraldos de una terca realidad, que como la Historia, tiene la costumbre de martillear con conclusiones incontestables aunque haya algún gatopardo arribista y sin escrúpulos que albergue el propósito de prohibirlas. Si un vehículo no funciona, por mucho que se "cambie" al conductor no andará. Y si el vehículo está muy averiado, es posible que traiga más cuenta hacerse con otro que lo reemplace. 

Y cuando un sistema entero está corrompido, no defiende a sus nacionales, ni garantiza la cohesión nacional por medio de la Justicia Social, ni mucho menos, la integridad de la Patria, es que ya no caben gatopardos ni reparaciones chapuceras. Hay que alzar la voz, una sola voz para que haga escuchar y entender algo tan sencillo como que España puede y debe ser mejor. 

Seguramente no hay mensaje más revolucionario que el que este viejo reaccionario les propone en este modesto Editorial de hoy. Que tengan felices fiestas.

Metaparte volverá a publicarse tras la pausa de las Navidades, el próximo 12 de enero de 2016, si Dios quiere. Todos los que estamos involucrados en este proyecto para mantenerles informados con criterio, aprovechamos la ocasión para desearles Feliz Navidad y un próspero 2016.



martes, 15 de diciembre de 2015

Entre lo muy malo y lo peor

La peor acusación que se puede proferir contra un político es la traición. Llegan a ser perdonables muchas fechorías si al sujeto en cuestión se le ha comprobado su patriotismo, pero cuando se junta todo lo malo con la felonía es que, sin duda alguna, estamos ante lo peor. Y esa es la realidad que viene azotando a los viejos países que antaño componían la Cristiandad: Que sus políticos, aparte de ser una banda mafiosa, son tan traidores y traicioneros que ya ni venden sus naciones por un puñado de monedas. Simplemente lo harán sin parpadear en cuanto se lo ordene la tenida que corresponda.

Creemos que las etiquetas de "izquierda" o "derecha" han sido superadas hace largo tiempo. Fueron inventadas por la gentuza que parió la Revolución Francesa con el objetivo, satisfecho ad nauseam, de fragmentar los pueblos europeos o de raíz europea, de debilitar y quebrantar su voluntad, y su éxito es innegable, pero no caeremos en su malévolo juego. Lo que está ahora sobre el tablero electoral es una sopa de letras dócil y obediente a Poderes que anhelan un Nuevo Orden Mundial que nos esclavice, y que el peatón ni siquiera imagina; y en el lado opuesto unos movimientos que reivindican la Nación como baluarte frente a ese tenebroso proyecto, ya advertido en las obras distópicas de Orwell y otros. Plutocracia o Patria, no se dejen engañar porque todo lo demás es barullo para despistar, para confundir, para que sigan en el machito los tipejos que nos han llevado a esta situación de ruina nacional, con un montante de Deuda Soberana impagable, sin tejido industrial, con el sector agrario y ganadero amordazado por la secta de Bruselas; y nuestras mejores unidades militares reducidas al papel de carne de cañón en las guerras de otros, que ni nos van ni nos vienen por cierto. Y lo que es peor, sin valores morales que nos den la esperanza de una reacción, ya que son vistos como "trasnochados" por ese indocumentado y alienado peatón al que aludíamos arriba, y que algunos llaman "Juan Español".

A diferencia de otros, y porque todos somos ya mayorcitos para encajar las consecuencias de nuestras decisiones, nosotros no les vamos a sugerir el sufragio para una u otra formación porque en esta ficticia democracia sólo cabe elegir entre lo muy malo y lo peor, como truco de malos trileros, que de mentir tanto llegan a creerse su mendacidad. Los que tienen posibilidades de ganar las elecciones, sean quienes fueren, van a continuar con la disolución de la nación, con la demolición de cualquiera seña de identidad que nos cohesione como pueblo, con la destrucción del legado histórico de nuestros ancestros y con la persecución de todos los que defendemos los conceptos fundamentales e irrenunciables de Patria y de Justicia Social. 

Luego vengan a decirnos que no merecen lo que el Porvenir les traiga...

martes, 1 de diciembre de 2015

Casus belli

Antaño cualquier incidente, por baladí que resultase, se consideraba un casus belli. Un matrimonio de Estado que no llegaba a buen puerto, una princesa repudiada, o que se hiciese una matanza indiscriminada de cristianos, como bien sabían los que mantenían su Fe a toda costa en lo que fue la tolerante Al-Ándalus. Cosas menores todas ellas, que diría cualquier masoncito de los que proliferan por doquier habiendo subvenciones para extender la mentira, ya que los carroñeros siempre acuden a la podredumbre.

Incluso, hasta hace bien poco, se hacían solemnes declaraciones de guerra para que todos estuviesen advertidos de que si les caía encima otra cosa que no fuera lluvia, pedrisco o nieve, era porque se vivía en guerra, muestra de la etiqueta que se estilaba en otras épocas y de la que hoy se carece por completo, como se puede deducir a poco que se dé un paseo por la calle.

Existían retaguardias donde se lloraba a los combatientes caídos, se añoraba la vuelta de los supervivientes y se padecían calamidades, porque el esfuerzo bélico de las naciones se llevaba por delante artículos de primera necesidad, como se llevaba al frente la flor y la nata de una juventud que no retornaría de allí. Es lo que tiene contemplar el espanto y el horror: Que uno nunca vuelve a ser el mismo. Si alguna vez hubo una escuela de austeridad, esa fue sin duda la que vieron pasar nuestros padres y abuelos por sus carnes. Lo vital es preciso y se busca, lo demás es superfluo y no interesa. Y lo terrible se procura olvidar pese a que nos visite en las largas y frías madrugadas de invierno para recordarnos que, efectivamente, tampoco somos inocentes.

Hogaño, en este enloquecido mundo, se da la extraña circunstancia de que las Fuerzas Armadas de un país derriban un avión que está combatiendo a un enemigo que comparten. Mientras que en el caso de la nación a la que pertenecía el caza está clara la voluntad de combatirlo, en el otro (junto con sus aliados) no pasa de ser una declaración de intenciones para engañar a una opinión pública que comienza a hacerse preguntas inquietantes. Sobre todo porque aquella nación ha conseguido más éxitos en pocas semanas que otros en un año. Al tiempo que se siguen dando pequeños pero inexorables pasitos hacia un abismo que pretende engullir los viejos países de Europa porque una oscura y maldita élite así lo ha decidido. 

Hogaño los conflictos (fíjense como los medios de manipulación omiten perversamente el término "guerra") no se declaran, por lo que la tragedia sobreviene, de sopetón, con urgencia, para estupor de los que opinaban que eso nunca terminaría sucediendo. Cierto es que las escaladas (o "espirales de violencia" como se decía con cursilería en los años '60 del pasado siglo) significan una silente advertencia para una clamorosa minoría, pero los neganoicos son expertos en negar (de ahí este neologismo) lo que es evidente y notorio, y el común, que nunca quiere complicarse la vida y gusta de regalar el oído a lo que tranquiliza, les concede un crédito que no merecen. Créanlo: Si puede acaecer algo terrible, no duden de que acabará viniendo. Más aún si un hatajo de indeseables mejora su cuenta de resultados cabalgando a lomos de decenas de millones de ataúdes (o centenares de millones, porque ya no habrá más retaguardias).

Así que, diga lo que diga esa estúpida raza de los neganoicos, ténganlo por cierto: Si determinados elementos lo quieren, habrá una gran guerra. Y los indicios parecen confirmar que van tras ello.

El próximo martes, día ocho de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, Patrona de España y del Arma de Infantería, no habrá edición de Metaparte. El siguiente martes, día quince, Dios mediante, volveremos a atender la cita que tenemos con nuestros queridos lectores y seguidores.

martes, 24 de noviembre de 2015

Don Ricardo de la Cierva y Hoces

Decía el gran Quevedo, testigo del hundimiento de una España, y de una Monarquía (con mayúsculas) que ya no volverán desgraciadamente, que "donde hay poca justicia es peligroso tener razón". Y sí, también es cierto que coincide con el hecho de que ya no cabe un tonto más. Hay una epidemia de estupidez. Pero este Editorial no pretende más que honrar la memoria de un gran hombre, cuyo propósito fue arrojar luz sobre una maltratada y denostada Historia de España, entre otros proyectos que acometió y libros que publicó. Si todo ello le honra y nos sirve de ejemplo para no caer en el desaliento, la silenciosa satisfacción de bastantes miembros de algunas discretas sociedades por su fallecimiento y el culpable silencio de los medios de manipulación, que han pasado de puntillas sobre su figura y legado, les envilece y deshonra hasta extremos que, sin ser inesperados, siempre asombran.

Somos pocos, dolorosamente escasos los que pretendemos defender la verdad de unos sucesos. La desclasificación de los documentos del NKVSD soviético (antiguo KGB) sobre nuestra Guerra Civil han ido confirmando lo que algunos criticaban furiosamente como mentiras. Es lo que tiene la Historia, que no deja de retornar para gloria de unos cuantos y para vergüenza de muchos. Por eso despedimos hoy al bueno de don Ricardo, con estas modestas líneas, confiando en que cada palabra que redactó, cada libro que publicó, sea un luminoso mensaje para los nuevos españoles que habrán de ventilar el Destino de su Patria y el suyo individual en las tenebrosas horas que se nos anuncian.

Así que si algunos reclaman memoria para unos bisabuelos que murieron en una contienda que nunca debió existir, mientras apenas se acuerdan de los ascendientes que les quedan con vida (cosas de la hipocresía progre); o se manifiestan contra un general que lleva muerto 40 años sin mirar mal siquiera a los altruistas grupos que nos gobiernan en realidad; nosotros elevaremos una oración por todos aquellos que entregaron su vida con honor, con la honestidad ideológica que albergasen en su corazón de que eso era lo mejor para su nación, bajo la bandera que fuera.

Y por supuesto, rezaremos por todos los que marchan tras una vida dedicada a buscar y a luchar por la Verdad.

Más que nada porque nos hará libres.


martes, 17 de noviembre de 2015

¿Quiénes lo pagan?

Un gran amigo me confesó con voz queda, hace más tiempo del que me gustaría reconocer, que "en situaciones de emergencia es cuando se logra manipular mejor a la opinión pública". Él lo sabía, yo lo intuía, pero además de un puñado de iniciados, parece que nadie más repara en un aserto propio de Perogrullo. Cuanto más ruido mediático, menos margen se deja a la reflexión. Contemplan el Pensamiento como su adversario, y a esta gente sólo le interesa que las personas comunes sigan en su indolente y ovina disposición y que mire pasar el tren de los acontecimientos sin pretender llegar hasta el fondo del asunto. Así medran los que manejan los invisibles hilos del Poder. Invisibles mas no intangibles.

Mientras la tragedia de otro incalificable atentado hiere Francia y la sombra de un más que posible conflicto bélico sacude y zarandea nuestra quebradiza realidad, muy pocos nos planteamos las cuestiones clave. Igual que no llueve si no hay nubes que arrojen ese agua, tampoco las armas y los fondos para costear unas actividades paramilitares (muy onerosas, por cierto) surgen por generación espontánea. Determinados elementos, sociedades, gentuza en definitiva, están pagando la orgía de sangre en la que desean confundirnos y espantarnos. Si asesinos son los que accionan gatillos y explosionan artefactos con el fin de causar el mayor daño posible, aún peores, porque ni siquiera tienen la osadía de pagarlo con sus vidas, son los que ponen y/o mueven el dinero para que un grupo de terroristas (que no son aficionados y han recibido instrucción militar a tenor de su comportamiento) siembre de sangre, dolor y muerte la Europa que quieren destruir desde tiempos inmemoriales. Porque ese es el fin y no otro como dan fe de ello las dos guerras mundiales que fueron. El Nuevo Orden Mundial que algunos persiguen como meta desde hace más de 200 años anhela la aniquilación de las viejas naciones europeas y el exterminio de su población autóctona.

Y créanme, señores de las solemnes y engoladas ruedas de prensa que dicen gobernar en nuestro interés cuando sabemos sobradamente que no es así: Es necesario pero de poco sirve acabar con los peones mientras que las piezas que representan a la reina y al rey siguen escondidos, dando órdenes y proveyendo de recursos económicos a los suyos para matarnos. 

Seguramente a tanto ya no se atreven...


martes, 10 de noviembre de 2015

Sin fe no hay milagro

Sucede que es en las grandes ocasiones que nos reserva el Destino, cuando se conoce la auténtica talla de las personas. El día a día pone sordina a la pasta que sustentan los Principios, acaso por la ramplonería inherente a todo lo cotidiano. Sin embargo, hay horas en las que no cabe preguntarse en que cree uno. Porque es el momento de demostrar la grandeza o mezquindad que cada cual arrastra consigo.

La solución será mala o peor. O bien se articula con calzador una solución "confederal" engañando al pueblo español, en la que el resto de España sea rehén de los separatistas; o se acaba con esto por la fuerza: Tanto si vencen sus mentiras como si triunfan nuestras certezas habrá derramamiento de sangre. Les confieso que no somos optimistas con el desafío separatista. No porque el enemigo tenga unos argumentos demoledores, que ni siquiera los poseen; o porque su capacidad de disuasión sea formidable, no, ni mucho menos, que al cabo no son más que una panda de codiciosos y corrompidos listillos a los que se ha dejado hacer sus tejemanejes durante décadas, y en esto son responsables todos y cada uno de los sucesivos gobiernos que ha padecido España desde 1975. Para hacernos entender, si usásemos un símil callejero, se podría decir que los tipejos que quieren acabar con la unidad de España no tienen media bofetada. Así que ese no es el problema.

El problema es la gente que ha venido gobernando nuestra nación. Nunca tuvieron la altura de miras para rechazar el Poder si ello suponía pactar con una gentuza que, a la vista está, su único objetivo era y es destruir España: Lo hicieron por sistema, les entregaron todo, hasta el conocimiento que se habría de impartir a las nuevas generaciones de españoles que en esas regiones iban a nacer, y esos pecados no se expían sin dolorosa penitencia. Y sí, todos los españoles tenemos una parte alícuota de culpa, es lo que tiene votar… Culpables, unos porque se dejaron engañar, otros porque se beneficiaron de la traición, casi todos porque no se quiso ver más allá de lo que nos quisieron mostrar. Entre la cobardía y lo acomodaticio, así se ha andado en los últimos cuarenta años. Si se abandonó el Sáhara, una región española, a su suerte (nefasta) como oscuro presagio, ahora no confiamos en que unos políticos, dignos herederos de los tramposos que parieron una ambigua Constitución (que tampoco tienen la honestidad intelectual de defender), se comporten con Patriotismo y hagan algo por España, como no lo han hecho nunca antes.

Ya se sabe que sin fe, difícilmente ocurren milagros.


martes, 3 de noviembre de 2015

Fíate de la Virgen y no corras

"Fíate de la Virgen y no corras", decían nuestros mayores, cuya indiscutible devoción por la Madre de Dios les hacía sentenciar de esta manera algunas discusiones, con partes iguales de descreída ironía y de confianza en que Alguien podría revertir circunstancias adversas. Es difícil precisar el origen de la frase, que no es tan antigua como parece, seguramente aventurada en los inciertos y tumultuosos días que llenaron de ilusión y decepción, también a partes iguales, la Historia española del siglo XIX. "Fíate de la Virgen y no corras", aseveraban convencidos o socarrones, y había quienes corrían de todos modos o se resignaban a voluntades que estaban por encima de ellos.

Como hay renegados que tienen un extraño sentido del humor, parece que tendremos que encomendarnos a la madrileñísima y castiza Virgen de la Almudena en el día de su Advocación, para que arregle lo que unos políticos corrompidos y mediocres se han empeñado en permitir por omisión, por desidia, por necedad o porque se lo han mandado los verdaderos y oscuros señores que rigen los Destinos del planeta, hasta que Dios le ponga remedio. Por sus obras les conoceréis se nos indicó, y las obras no auguran nada halagüeño. Un gobierno hediondo, entregado a los poderosos y legislando para ellos contra España y contra los que la sostienen, que obtuvo una mayoría absoluta para enderezar el rumbo de un nación y que la ha dilapidado nuevamente como ya hizo en el periodo 2000 - 2004, sin acometer lo esencial, ni reivindicar lo nacional, ni los intereses primordiales de España, que ha terminado siendo la tercera legislatura de un sujeto que salió de su culiparlante anonimato por decisión de alguna tenida. Por el otro lado, padecemos una oposición tan descerebrada como antiespañola, ignorante como únicamente sabe ser el atroz jacobinismo de aquí (que les molesta que se les llame españoles, absurdo porque lo son aunque les pese); de veras que albergar la menor esperanza es un auténtico ejercicio de fe. La misma que supone aguardar novedades de una formación sin siglas que peca de veleidades sumamente alarmantes. De "voluntaristas" anclados en el leninismo bolivariano y cómplice del separatismo, ni hablo. Más que nada por las arcadas.

Así que visto todo ello, el próximo día nueve, según los indicios con que nos obsequian, tendremos que fiarnos de la Virgen de la Almudena, en su Festividad, para que un hatajo de sediciosos no den otro paso en el sendero que se trazaron hace muchos años, unos cuarenta, al calor de mentiras y de mentirosos que tenían y tienen un odio sobrenatural contra nuestra Patria y contra todo lo que ella significa,  laminando y castrando a conciencia nuestro país, implacablemente, hasta convertirlo en un guiñapo doliente, alienado y cobardón. 

Con este panorama que Dios nos pille confesados. Sí, nos tendremos que fiar de la Virgen.







martes, 27 de octubre de 2015

Los sinvergüenzas y los tontos

Es verdaderamente insólita la facilidad que tienen algunos elementos para desviar la atención que sus fechorías causan. Es de suponer que por esa razón, aparte de su ilimitada codicia y ausencia de escrúpulos, han llegado a ser políticos de éxito. Para ellos, obviamente, que no para la sociedad que dicen representar.

Generalmente no se trata más que de "caras visibles" de un entramado opaco, con un modus operandi más o menos mafioso. Es una perogrullada, pero las buenas personas, los que realmente son mejores, no terminan dirigiendo proyectos políticos con los que ilusionar a una nación. A esos puestos, que son los que determinan luego los gobiernos y los gobernantes, únicamente llegan tipejos sin moral, sin principios, y sin más valor que una cara bonita, un verbo ocurrente... o un padrino dispuesto a todo para tener el Poder Omnímodo, según dijo alguien en activo al día de hoy, puesto que eso es de lo que se trata.

No esperen la menor sombra de patriotismo. Ni ninguna defensa de los intereses generales de la nación. Esos conceptos están anticuados para ellos, y lo que es peor, para gran parte de la juventud que debería abanderar la renovación del país desde estas ideas: Patria, Trabajo y Justicia Social. En realidad hacer política es bastante sencillo, se limita a procurar hacer el bien por el bien común; tarea que se complica cuando entran en la escena otros factores y actores más tenebrosos. Y miserables.

Cuando los pillan, o se encuentran en un marrón, entonces sí, entonces se envuelven en la bandera o en la invención de bandera y señalan que son "perseguidos" porque son patriotas o locos que se creen patriotas de su cuento. La sociedad actual, que es muy ovina y bobina, cae en la trampa con la inefable e inestimable contribución de los medios de manipulación y en lugar de exigir que se depuren responsabilidades, se moviliza para hacerles el caldo gordo, que es una expresión muy sabia, por lo que no se usa ahora casi. El resultado es que estos individuos, su entorno y la madre que los parió se van de rositas por aclamación, se les pondera tal que si hubiesen sido mártires y próceres cuando no son más que escoria. Vestida con trajes de "Armani", pero escoria. Ya se sabe que la mona es mona aunque se vista de seda, y estos además protagonizan actos muy feos.

Porque ellos, esencialmente, sólo sirven a sus propios asuntos y a sus señores. Y proliferan sin control, engañando en cada palabra que pronuncian a los que anhelan vivir en el engaño; disfrutando del erario de un país al que desprecian, como desprecian sus símbolos, sus Fuerzas Armadas, su Historia y a su pueblo. 

Que, por cierto, les vota. Siempre ha de haber tontos para que vivan los listos. Que siempre están listos para lo suyo.


martes, 20 de octubre de 2015

La pesadilla de las desapariciones

Decía el gran Bécquer, en una de sus magníficas "Cartas desde mi celda", que parecíamos ir corriendo de tropel en tropel, sin aparente orden ni concierto, hoy un funeral, mañana una presentación literaria, al otro una reunión; hasta que un buen (o mal) día desaparecíamos de ese chapucero escenario que es la Realidad como por escotillón con una convencional esquela por epitafio y un apresurado responso para despedir al difunto. Sí, con algo de vergüenza, no sea que resucite y nos recite las verdades del barquero (¿Caronte?). Así parece deslizarse la Vida, como si nada, como si todo fuese un sueño, según el gran Calderón de la Barca, o, acaso más inquietante si cabe, el sueño en un sueño de Poe.

Desapareceremos y nuestra memoria no será ni el polvo que se acumula sobre nuestro mobiliario. A nadie le importarán nuestras cuitas dentro de cincuenta, ochenta o cien años. No seremos más que una reseña en los labios de nuestros descendientes, en el mejor de los ejemplos, como la desfigurada crónica que ahora contamos cuando nos referimos a los que nos precedieron, de los que apenas conocemos nada más que unas cuantas anécdotas y episodios... Nada más que una mezcla de sombras, murmullos y lamentos.

Sin embargo hay algo mucho más alarmante que ese "escotillón" al que aludía el genial escritor sevillano, y que no es la tradicional fosa que acoge indiferente nuestros desvelos, desdichas y promesas incumplidas. Las personas desaparecen, literalmente, con especial incidencia en algunos países de la América Española, sin dejar otro rastro más que el dolor en sus seres queridos y pasan a formar parte de esa interminable nómina de casos no resueltos por los FCSE de sus respectivas naciones. Puede que la mayoría se esfumen por voluntad propia, por la angustia de una vida que no es vida y opten por resetear su existencia en una decisión desesperada... En adultos, es una posibilidad. Lo malo es que son incontables las desapariciones de niños, a uno y a otro lado del Atlántico. Pero el número de desapariciones es crecientemente alto, en una sociedad donde la información, sobre todo la personal, es puesta en almoneda sin nuestro consentimiento y que, por ese motivo, no debería de ser difícil recuperar, aún en contra de su voluntad, a los desaparecidos. Entonces, ¿qué es de ellos?

Es posible que la contestación se encuentre en una pesadilla. Natural, si ese es el tejido real de la Vida, como que los sueños se desvanezcan al despertar.


martes, 13 de octubre de 2015

Las peras del olmo

Resulta que no deja de hacer gracia la manera en que algunos tuercen el lenguaje para adecuarlo a su hipocresía y cinismo. Cuando esos elementos sueltan sus paridas, hay que respetarlas a mayor gloria de la libertad de expresión. Si somos nosotros, hemos de ser acosados y escarmentados porque nuestras palabras y pensamientos son peligrosamente intolerantes. Ellos no ofenden, sino que manifiestan sus reflexiones; mientras que nosotros inducimos al odio. Y se quedan tan anchos con su indigencia moral porque no se les rebate, ni los medios lo permiten, dóciles que son, desde hace décadas. Saben sobradamente que esos argumentos no tienen ni media bofetada, así que no nos permiten desmontarlos.

Como saben que sale gratis arremeter e insultar a la Patria, a los símbolos de la Nación o a los cristianos, por citar tres sufridos ejemplos. Sus patochadas se convierten en certezas que tenemos que respetar cuando esta gentecita es incapaz de tolerar nuestras certezas, opiniones y argumentaciones. Y estos son los que hablan de libertad, amigos de ideologías que la conculcan sistemáticamente, ideologías que suman más de cien millones de muertos entre todas sus versiones. Claro, que estos difuntos no cuentan y somos unos reaccionarios. Esa palabra es muy complicada para ellos. Nos llamarían "fascistas", que últimamente todo lo que les desagrada es de eso, si un mosquito les pica, este es "fascista". Si les cala un chaparrón, es que las nubes eran "fascistas", y si es un gripazo lo que pillan, es que los virus desfilan en formación con el brazo en alto. Cosas de la ignorancia, que simplifica todo desde la simpleza de mentes simples. No hay que pedir peras al olmo ni raciocinio a los bobos que se congratulan de serlo.

Sin embargo, no serán tan estúpidos como para atreverse contra otros. Les consta lo mal que encajan sus gracietas sin gracia, que una cosa es fotografiarse con pañuelos palestinos y otra muy distinta señalar las fechorías de los chicos de Sión. Que no se muerde la mano que da de comer. Defecar sobre España es algo que suscita mucho jolgorio entre renegados y descerebrados que se jactan de serlo, que en estos tiempos de mediocridad prefieren consumir kultura y creerse sus necedades (a eso llaman "reflexionar"), que estudiar y pensar por sí mismos. Eso les convertiría en seres humanos, pero, gregarios como los borregos, ellos elegirán siempre seguir siendo gente. Diógenes se desesperaría en estos días de mierda envuelta en engaño.

Ayer estuvieron repitiendo sus sandeces de nuevo porque, precisamente, pueden proferirlas al haber una Nación, la más antigua de Europa, que se lo permite merced a determinadas unidades de las Fuerzas Armadas que todavía conservan algo de abnegado espíritu militar. Y eso a pesar de los sucesivos gobiernos (risas) que han pretendido y pretenden triturar las instituciones encargadas de velar por la defensa e integridad de nuestra Patria.

Ayer volvieron a afirmar que no hay nada que celebrar pasando por encima de la certeza histórica, comprobada hasta la saciedad. Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, este rebaño seguirá instalado en sus consignas, que su escaso intelecto no da para más e intentar cultivar tierra sembrada de sal es tarea tan estéril como hablar con un muro o pedir, sea con insistencia, peras al olmo.


martes, 6 de octubre de 2015

Inoperancia y maldad

Si ya se puede denominar a la realidad como una ficción aceptada por la mayoría, o, al menos tolerada de mejor o peor grado; lo que venimos contemplando desde un difuso momento, acaso unas cuantas décadas atrás, hasta el día de hoy, es una impostura permanente promovida por los personajes y grupos que manejan el Poder real.

Hemos aludido reiteradas veces a la labor de los medios de manipulación, que se hallan en unas pocas manos y muy orientadas hacia unos objetivos a costa de mentir por sistema a la opinión pública para moldearla, advertirla o exhortarla, según convenga a los intereses que se hayan determinado en esas tenebrosas tenidas donde se decide sobre la vida o la muerte de millones de seres humanos. Desgraciadamente hace mucho tiempo que esos mass media dejaron de cumplir con su deber social de informar con imparcialidad y/o expresar su parecer con honestidad intelectual: Ahora lo que campa por sus respetos son juntaletras de corta y pega, que repiten consignas dadas por el que manda, que es también el que paga. Si uno desea informarse de veras, ha de zambullirse en este difuso medio que es Internet y ponerse a la ingente tarea de separar el grano de la paja, la basura de los innumerables trols que abundan por la Red de Redes, y si se tiene criterio y una cabeza bien amueblada, llegar a inferir la verdad o conformarse con no andar muy errado.

Hemos aludido reiteradas veces a la labor de los gobiernos, chicos obedientes donde los haya, que se encargan de mortificar a los contribuyentes con su propio dinero. Es lo que tiene la palabra "Democracia", que todo lo que toca debe trocarlo en soportable o incluso conveniente, solamente porque vivimos (risas) en una Democracia. Y las democracias hacen palidecer la antigua infalibilidad papal, que en estos días también deja bastante que desear, quizás porque el Espíritu Santo esté de vacaciones. Así que se consienten las mayores tonterías, los disparates más insólitos simplemente porque han sido paridos por el zote y/o el malvado de turno, propuesto por quienes ya sabemos y aparentemente puesto ahí por la inmarcesible, inagotable, omnisciente e incontrovertible voluntad popular. Coma mierda, un billón de moscas no puede equivocarse.

Y todo ello puede comprobarse en estas horas, agitadas e inciertas porque ignoramos que habrá de desencadenarse en el escenario de Oriente Medio, donde una Alianza dice llevar combatiendo a los del Califato durante el último añito. El resultado, que unos cuantos monumentos son historia porque ya no existen, y lo peor, que la sanguinaria persecución contra los cristianos ha hecho recordar y renovar el Testimonio de lo que es convertirse en Mártir por la Fe. Es decir, que los ejércitos de los países más desarrollados, con la tecnología que les asiste, con la competencia que se les supone, como el valor, por su profesionalidad, con todo ello, insistimos, no han sido capaces de hacer cosquillas siquiera a los supuestamente civiles armados del Califato, bien provistos de todo por los adinerados servidores cuya causa es el Sionismo y no la defensa de sus respectivas patrias, que no cabe mayor traición.

Y he aquí, que una nación, antigua enemiga que fue en la época en que servía al Marxismo, con unas pocas jornadas de bombardeos, los ha puesto en desbandada. Podríamos pensar que dicha Alianza es un remedo trágico de los soldados que formaban parte del "pelotón chiflado" y que sus mandos operativos son unos incapaces, a tenor del escaso éxito de sus misiones militares, lo que sabemos positivamente que no es así. Entonces queda sólo una opción, y es enormemente desasosegante: En realidad no se pretendía aniquilar a los muchachos suníes del Califato, que todo ha sido una gigantesca farsa (otra más) y que los objetivos eran otros muy distintos como se puede deducir de que, al contrario de lo que huera y pomposamente parlotean los democráticos dirigentes de nuestras naciones, se les está financiando y vendiendo armamento. Casualmente, por supuesto, estos presuntos fanáticos no se han atrevido a molestar a Israel pese a tenerlo muy a mano. Por algo será. Ni siquiera para cubrir las apariencias, que ya se han instalado en el descaro más atroz porque para eso tienen a su servicio a los medios de manipulación de lo que antaño fue la Cristiandad. 

Así que después de todo, Rusia les está hostigando. No sabemos qué intenciones se ocultan tras esta intervención, pero lo que tenemos claro es que bastantes verdugos de cristianos están ahora muertos. Y esta es una buena noticia, por mucho que les fastidie a los dóciles criados que nos acosan desde los gobiernos, que deberían servir lealmente a sus naciones (como la nuestra) en lugar de destruirlas con su inoperancia y maldad.



martes, 29 de septiembre de 2015

Independencias o el agua de Marte

Resulta que hay evidentes indicios de que en Marte hay agua. No de que la hubo, sino de que, en estos momentos, es muy posible que un feliz microorganismo marciano ande chapoteando en ese elemento tan caro para la Vida tal como la conocemos en este planeta. Uno se maravilla de esta confirmación y se pregunta cuánto se tardará en poblarlo con chalets adosados con piscina individual. Porque si agua hay hasta puede que existan playitas para plantar la sombrilla a unos cuantos grados bajo cero mientras los nenes corretean con la pelota para no congelarse. 

Hay agua en Marte, hecho que ya sospechábamos algunos. Claro que éramos (y somos) conspiranoicos. Estaban los neganoicos a sueldo turnándose para ponernos a parir y ahora resulta que por ahí ya no podrán tosernos. No hay nada como un vasito de agua (marciana) para que se les pase el soponcio, siempre con la seguridad de que serán generosamente remunerados por su labor desinformativa e intoxicadora. Las penas con pan son menos penas y la lejanía de Marte hace pensar que desde allí no importa demasiado el informe e ininteligible coro nuestro que aguijonea el silencio del vacío espacial. Hay otros vacíos mentales, de dimensiones tan colosales como la del Universo, que desgraciadamente dan eco a las chorradas de ciertos tipejos que reniegan de lo que son para que resuenen al máximo. Cosas de estos chicos de la cofradía de los neganoicos, que deciden qué es noticia y qué hay que silenciar para que el rebaño no se soliviante. 

Así que hay agua en Marte. Fíjate. Se supone que tanta como para salpicar las sondas que anduvieron y que andarán por allí. Tanta como para humedecer de emoción los ojos de los científicos que lo llevan investigando (lo que les dejan) una pila de años. Quizás haya océanos bajo esa corteza de barro congelado. Todo eso ya son conjeturas, es lo que tiene la imaginación, que cuando se ve espoleada se convierte en un torrente de sentimientos, de imágenes y de esperanzas. Una nueva Frontera. Un nuevo Mundo. Una nueva Promesa.

Pero lo que aquí escasea, hasta el punto de que se puede inferir que no hay gota de conocimiento, es el raciocinio y el coraje más elemental. A un grupete de ignorantes se les empieza a conceder fondos sin límite porque afirman, sin ningún fundamento, que son diferentes, que su región es una nació, que hablan la llengua en la que escribió Cervantes, que nació por allí, y por esas razones y muchas más someten a una constante extorsión al resto de sus compatriotas durante los últimos cuarenta años. Cuarenta. Bovinamente, ese resto de compatriotas, a través de los gobernantes (risas) que se les ha dado a elegir, les dan todo. La Sanidad, la Educación, Pensiones, que se margine la lengua común, que se ofenda sin consecuencias todos y cada uno de los símbolos de la Nación (esta sí, con mayúsculas), aderezado con fondos, fondos y más fondos. Dinero, dinero y dinero sin cuento, sin más, con la ilusión o la mala intención de que se sientan complacidos y de que cesen en sus interminables exigencias, en sus permanentes reproches sobre unos agravios que jamás existieron pero que demasiados se creen porque lo que se enseña en los colegios deja bastante que desear desde hace décadas. Ahora esos ignorantes piden una independencia que nunca existió. Están forrados con nuestro dinero y su corrupción, hay una legión de bobos necesarios que les secundan porque los pobrecitos han padecido la enseñanza que asuela lo que era antaño la Cristiandad; en tanto que a sus compatriotas (aún) sólo parece preocuparles los engaños con que se les ameniza la vida desde los medios de manipulación y su gobierno (más risas) no quiere ser capaz de acabar con todo este disparate porque sirve a otros intereses que no son los de su Patria.

Lo dicho. Hay agua en Marte, pero aquí no queda ni una gota de coraje.



martes, 22 de septiembre de 2015

La humillación de un premio

Hace casi un año que dimos nuestra opinión, desde nuestras certezas, que si no son muchas sí que son sólidas, sobre los certámenes, los premios y los premiados. Las Humanidades no deberían precisar eso para sobrevivir, y el simple hecho de que existan lo único que implica es una imponente mala conciencia colectiva de los dirigentes mundiales sobre lo que vienen perpetrando con esta rama del conocimiento, la única que le da al Hombre su carácter más humano. Por ello los que mandan arremeten contra las Humanidades, porque saben de sobra que el espíritu crítico se asienta sobre ellas, y no se trata de gobernar, sino de engañar.

Pocas cosas y situaciones tan ridículas como que un "premiado" insulte descaradamente a los que le otorgan un galardón. Es de sentido común que ese gesto habría de suponer la revocación inmediata del premio, pero esto es España, el experimento de ingeniería social más avanzado en sus consecuencias, y al presunto artista se le ríe la gracia mientras simulan que se indignan los que tendrían que hacer algo en serio y no de mentirijillas. Aquí ofender a la nación y a sus nacionales está bien visto porque es "libertad de expresión", pero si alguien duda de las versiones oficiales de determinados sucesos, como por ejemplo el referido al Holocausto, ya no hay libertad de expresión que valga y terminará con su carrera arruinada, sancionado severamente y/o directamente en prisión.

Así que no es de extrañar que un sujeto recoja un premio, agarre la pasta, que es lo que importa, (sin hacer ascos aunque venga de los españoles), y se ponga a cagar sobre la Patria gracias a la cual ha llegado a donde está por mucho que le fastidie, porque esta y no otra ha sido la que ha financiado sus mediocridades, que es lo que ahora se considera más, señal ineluctable de la extendida decadencia de estos Días. Sabido todo esto, en los corrales ya están discutiendo a qué raposo galardonar; y los rebaños andan alborotados porque si los españoles, que son muy demócratas, van dando premios a troche y moche a quienes les humillan, los borregos no han de ser menos y debaten entre sí sobre el lobo que les devora con mayor crueldad para entregarle su reconocimiento más devoto. Esto es España: La traición, la afrenta, el delito, la deserción y la cobardía no sólo se aplauden sino que además se homenajean en lugar de proscribirse. 

Y todos encantados porque somos muy demócratas, tanto que cuando vengan a nuestras casas a echarnos de ellas para cohabitar con nuestros cónyuges, lo único que haremos será sonreír porque seremos la hostia y media de demócratas y de tolerantes. Es lo que tiene ir permitiendo lo que es inadmisible: Que al final se consiente todo porque no se es nada.


martes, 15 de septiembre de 2015

No lo llamen madurez, sino cobardía

Hace ya algún tiempo que escuche en una cafetería, en esas conversaciones sin principio ni fin, que llegan a nuestros oídos merced a algún invisible mecanismo que ignoramos; una frase que lejos de tranquilizarme como podría ser prima facie, me desazonó considerablemente y me convenció definitivamente de la terrible enfermedad que se extiende como un cáncer por todas las sociedades de la antigua Cristiandad, que hogaño no sabría cómo referirme a lo que fue ese territorio unido por el espíritu. Santo, desde luego.

El suceso que metió esa locución como cartucho en la recámara no viene al caso porque sería materia de otro Editorial. Simplemente la frase en cuestión venía a decir, palabra arriba o abajo que "era envidiable el grado de madurez y tolerancia de la sociedad, que ya no se echa al monte por nada y que cada cual va a ganarse las lentejas como mejor puede". Ahí quedó esto. Ahora resulta que la traición por omisión es madurez y la pura cobardía de toda la vida, tolerancia. Que únicamente importa poner un plato en la mesa aunque haya sido prostituyendo nuestros pareceres y sentires "porque hay que comer". Con un par se dicen chorradas semejantes, lo que es una paradoja porque lo que no hay, precisamente, son arrestos (por no usar otro término más coloquial). Es mejor hambre honrada que abundancia ultrajada. Pero estas sentencias antiguas y "anticuadas" les sonarán a chino a los nuevos apóstoles de una supervivencia de esclavo. Que es como nos quieren ver.

En Sociología hay un concepto denominado "anomia", cuya paternidad se vincula a Émile Durkheim, inspirado por Auguste Comte. De manera resumida, la Anomia es un fenómeno patológico en que la sociedad se "descose" porque sus leyes, principios y creencias dejan de tener sentido para un número significativo de los individuos que la componen, y no siguen sus reglas porque entienden que son superfluas y de inferior calidad que la propia y egoísta seguridad personal. Al no tener efecto esa estructura que asegura la continuidad del colectivo, al no haber una "Disciplina Social" que cohesione y blinde una sociedad procurando que cada miembro de ella cumpla con su deber, la ficción aceptada por todos que es la organización de un modo de vida se descompone y colapsa: Volvemos a la jungla o a ser "fagocitados" por otro grupo que sí tenga conjurado ese peligroso tumor sociológico que está identificado como Anomia. No se extrañen si contemplan, cada vez con mayor frecuencia, escenas propias de un desesperado "sálvese quien pueda". Cuando todo vale es porque nada vale ya: Si no hay reacción frente a los disparates que nos sirven, si nadie se preocupa de defender la Verdad porque sólo importa el mísero plato de lentejas que no se desea arriesgar y porque es preferible malvivir que pelear por lo que se cree... No lo adornen, no es madurez ni serenidad, es simple y llana COBARDÍA. 

Y ello, toda la vida de Dios, es lo que define a los pusilánimes.


martes, 8 de septiembre de 2015

La doble moral

Es un espectáculo deplorable. Bochornoso. Parece que a la opinión pública, ñoña, necia, mezquina y crédula de las mentiras oficiales sólo la movilizan los cadáveres de niños servidos desde los medios de manipulación habituales. ¿Les indignan las imágenes de inocentes asesinados? ¿Es este el camino para que crean que el objetivo final de todo esto es acabar con el Occidente cristiano? Pues al pie de este Editorial tienen una, como botón de muestra. Claro, que estos niños son cristianos y por esa razón solamente reciben desdén de los que mandan. Los mismos dirigentes salidos de las logias que han creado conflictos y problemas allá donde se les ha señalado en las tenidas, por mandato del Sionismo más atroz, se mesan los cabellos (acaso les sería más propio si se rasgasen las vestiduras) por una marea de refugiados que han generado ellos deliberadamente para dar otro paso más en el Plan Kalergi que van aplicando en la vieja Europa, que agoniza salvo que Dios le ponga remedio.

Ni se han inmutado cuando sus muchachos del Califato, sostenido con fondos y recursos de los que ya conocemos su procedencia, han masacrado pueblos enteros en Siria e Iraq, han torturado y asesinado a cuantos cristianos se han encontrado y han destruido convenientemente restos arqueológicos de incalculable valor. Ni una sola referencia, o muy tangencial, en los medios afines a los gobiernos que el Sionismo ha ido imponiendo mediante el engaño y la deuda a lo largo y ancho de lo que un día fue la Cristiandad. Únicamente hemos sido unos cuantos, descoordinadamente y bajo hostigamiento, los que hemos ido denunciando y proclamando la verdad. 

Ahora hay que "remover las conciencias". Ahora hay que servir el cadáver de un pequeño, tan inocente como los que no suscitan el interés de esos medios vinculados a determinados apellidos. Ahora sí, para meternos a los muchachos del Califato, camuflados como refugiados, sin que protestemos los intolerantes. Si buscan culpables de este desastre que ya tenemos servido no los busquen en los mapas: Los encontrarán mucho más cerca de lo que piensan.

Es lo que pasa con los carroñeros, que siempre andan merodeando a los moribundos, porque mientras unos ya no se mueven porque los han matado, otros tampoco se mueven aunque vayan a matarlos...


martes, 1 de septiembre de 2015

El regreso

Los problemas poseen la perseverante virtud de aguardar nuestro regreso. Da igual si nos hemos ausentado unos días o unas semanas, si hemos estado a la vuelta de la esquina o en la otra punta del planeta: Calladamente, pacientemente nos esperarán para derramar su hiel sobre nosotros. Puede que algunos regresen, pero hay cuestiones que ni siquiera se han ido.

Como la hipocresía, esa señora con permanente aire de reina ofendida. Se crea un problema que no existía en algún país, y luego se ponen de perfil los que lo han generado, eso sí, con grandes aspavientos y un ataque de buenismo histérico que da arcadas. 

Como la desidia, esa individua que prefiere dejar las cosas sin hacer a la espera de que se solucionen solas. Y lo que normalmente ocurre es que, lejos de resolverse, empeoran. Del mismo modo que su colega anterior, gusta de frecuentar las voluntades de los políticos que gobiernan (o eso dicen) los países de Occidente, pero además se extiende como plaga por todos sus pueblos, que se conforman con creer que viven en una democracia, lo que no es más que una ficción. Los gobernados pueden esgrimir esa pobre excusa, no los que detentan el Poder. Si la desidia fuera su comportamiento habitual para todos los asuntos que abordan, podría entenderse que nuestros dirigentes son un hatajo de bons vivants entregados a la molicie, unos hedonistas rendidos al ejercicio de la erótica del placer que únicamente se mueven por asegurarse la reelección. Sin embargo, contrariamente, los veremos en fase maníaca, hiperactivos, cuando se trata de amordazarnos, controlarnos, engañarnos y robarnos (¿o matarnos?). Así que su desidia es selectiva y sólo pretende perjudicarnos.

Como la manipulación y la alienación, que estas van cogidas de la mano. Estas damas no pueden dar un paso sin cooperadores necesarios entre los comunicadores y periodistas, a los que premia con munificencia por los servicios que les prestan. Nunca las verán lejos de los círculos de los poderosos, que son los interesados en sufragar sus tóxicos paseos por la opinión pública para su provecho, haciendo estragos entre los sujetos más indocumentados y otros tontos útiles, que terminan siendo el brazo armado de la manipulación contra los que venimos señalando las mentiras y la maldad de los que mueven los hilos de las marionetas. Unas marionetas alienadas que no se despegan ni un ápice de las bobadas que vomitan los Mass Media (algunos dicen "mierda", no exentos de razón).

Como los embustes. Estos son primos de las precedentes, y se reproducen por doquier en cuanto nos descuidamos, procaces ellos, siempre que haya logias y/o tipejos implicados en sus manejos. Así hay regiones enteras que caen en sus nocivas redes por darles un crédito que no merecen. Incluso generación tras generación toman por veraz lo que no es más que una colección de falacias, como la referida a la "leyenda negra" que tantos y tan buenos servicios ha prestado, y aún presta, a los enemigos de España. Los embustes tienen muy buena prensa entre los que mandan porque son baratos y anónimos, como la cobarde mano que se esconde tras arrojar la piedra. No en vano fueron destacados miembros de la cofradía de los gobernantes los que excretaron frases como "una mentira cien veces repetida pasa por cierta" o "no dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Sabido ello no es de extrañar que permanezcan, retozones ellos, por aquí y por allá malmetiendo y encizañando con su mendacidad. Todo porque siempre hay quienes prefieren dormir en un engaño que despertar de una pesadilla.

Pero es que despertar resulta tan fatigoso...


martes, 30 de junio de 2015

Hasta septiembre

Esta es la última edición de "Metaparte" del presente curso. Cuando regresemos, si Dios quiere, el martes uno del próximo septiembre es posible, sólo posible, que añoremos lo que ha sido este 2014-2015 porque el 2015-2016 se presenta tortuoso y complicado. E inquietante.

Comprendemos que haya personas que no quieran ver más allá de lo que les vendan los voceros a sueldo de Sión, flores y pajaritos de neganoicos que prefieren la ausencia de reflexión de una opinión pública que se halla bajo una narcosis preocupante, inducida y malintencionada. De veras que se puede entender. Sin embargo no existen flores ni pajaritos sino zarzas espinadas y buitres tan cobardes que únicamente aguardan el momento de abalanzarse sobre un difunto que ya no pueda defenderse. No hay peor ciego que el que se obstina en no querer ver lo que tiene delante.

No mencionamos nada, confiamos en que el lector esté avisado y sepa a qué eventos, que ya los tenemos encima, son los que referimos sin citarlos con temor, angustia y, ¿por qué no?, con un poso de esperanza. Dicen que no hay parto sin sangre. Lo malo es que no sabemos a quien pertenecerá aunque lo sospechemos. Siempre caen los que ya cayeron antes para el mundo.

Nos despedimos hasta el uno de septiembre. Ni siquiera sabemos, porque está en manos de la Providencia, si habrá un amanecer que se bautice con esa denominación, pero si lo hay, por encima de guerras y rumores de guerras, de crisis que no cesan, de carroñeros venteando podredumbre, de mordazas democráticas, de democracias nausebundas y tiránicas; por encima de todo eso, tengan la certeza de que acudiremos a encontrarnos con ustedes para ofrecerles una visión del mundo, tan amplia como desgarradora, para instarles a que recuperen las riendas de sus propias vidas y desconfíen del que manda.

Porque detrás de ese hay otros que mandan más y con mayor maldad.



martes, 23 de junio de 2015

De rodillas (No olvidamos 1898)

Hay algunas personas que no se enteran. O bien no quieren enterarse. Hemos dicho infinidad de veces que la Historia es maestra de la Vida, y que únicamente es necesario conocerla, o asomarse a la veraz, que no es tan inaccesible, para percatarse de los riesgos que se asumen cuando se pretende humillar a una nación entera que no es responsable del expolio que han realizado sus gobernantes. Sí lo es de haberles votado y de haber consentido ese engaño, pero en el pecado va la penitencia y pasar por estúpidos ya es bastante bochornoso.

Estos neoliberales que transpiran marxismo en cada una de sus palabras desde que escupen aquello de que "la economía es lo más importante", amigos de la Globalización y de ese fantoche infecto que es el Nuevo Orden Mundial que nos quieren colar con Tratados elaborados y suscritos a espaldas de la ciudadanía, deberían de saber (puede que su estupidez no se lo permita) que poner de rodillas a las naciones es semilla segura de una cosecha de crueles conflictos. Claro que también puede ser eso lo que buscan, nada es descartable entre esta gentecita que se reparte entre petulantes petimetres, ignorantes sin sueldo, voceros en nómina y hermanos de logia. Dignos hijos de la Ilustración que cuenta por millones y millones los difuntos que ha causado.

Mirando el espejo griego cabe afirmar, no ya como opinión sino como certeza rotunda y contundente, que es absolutamente preciso recuperar la Soberanía Nacional para comenzar a gobernar este viejo país. Que si no se asegura la defensa íntegra del territorio español, no nos sirve de nada pertenecer a la OTAN. Que si nuestras industrias han sido desmanteladas y malvendidas por una serie de gobiernos incompetentes y/o corruptos para formar parte de un invento cuyo recorrido, tal como está planteado, está agotado; debemos escapar de esa trituradora de sociedades. Que no podemos ponernos en el punto de mira, jugando a una ruleta rusa, ofreciendo nuestra Nación (a una potencia que nunca nos ha tratado en pie de igualdad) como base de unas operaciones cuyo alcance y objetivos desconocemos. Y sobre todo porque nos sobran gobernantes que no sienten España como un legado para nuestros hijos, repartiéndose un botín que es nuestra Patria entre ancianos con amistades entrañables que pagamos todos, miembros del partido (diferentes siglas para la misma mierda de sistema) pensando en su retiro, y empresas oligopolistas más pendientes de depredar a los consumidores a golpe de BOE que de atenderlos como, se supone, es propio de un libre mercado que no es una cosa ni la otra. 

Esto, a grandes rasgos, es España hoy. Un puñado de buitres carroñeros y de parásitos alimentándose de ustedes. Pregúntense si eso es lo que quieren dejar a sus descendientes.


martes, 16 de junio de 2015

Si vis pacem...

Si vis pacem para bellum ("Si quieres la paz, prepara la guerra"). La vieja frase romana no se ha equivocado en siglos, y es cierto, por desgracia, que la mejor manera de preservar la paz es mediante un sutil juego disuasorio en que el enemigo no tenga claro que vaya a salir ganando si le da por atacarnos. El miedo que guarda la viña también lo corrobora.

Sin embargo, también es cierto que prepararla demasiado logrará que el enemigo no tenga otra alternativa que defenderse, también por esa antigua máxima que reza que dos se terminarán pegando si uno de ellos se empeña en ello. No hay diálogo posible con el psicópata que pretende matarte, como no lo hay con los gobiernos de unas naciones que no contemplan otra salida a sus males y miserias que acabar con sus crisis y excedentes del mercado laboral ("parados" vamos, que deshumanizar semánticamente a las víctimas es el primer paso hacia las fosas comunes) que a golpe de misil y de bayoneta. Les ido salido bien hasta ahora, y la mezcla de criminales y lacayos que rigen los Destinos de Occidente creen, erróneamente, que en esta ocasión será lo mismo: Unos cuantos millones o cientos de millones de caídos para instaurar su perverso Nuevo Orden Mundial sin que nadie rechiste, con el Hombre esclavizado, controlado y escaneado hasta la arcada. Cuantos más muertos mejor, y mejor si son patriotas, que son los que acuden a defender a sus países cuando tocan a rebato, para que luego no estorben y puedan pastorear los rebaños que hoy en día son las sociedades de medio mundo. El otro medio será un pacífico cementerio.

Así que muy serio y muy grave tiene que ser lo que andan preparando cuando nos entretienen con la cortina de humo de la política española (sustituya por el país del que se trate), convertida en un circo, en una farsa donde medran personajes corrompidos, tipejos sin escrúpulos e/o iluminados de la misma pasta que Lenin, Stalin y Pol Pot. Cuando un Sistema únicamente ofrece las opciones de seguir en la sartén o caer al fuego, no se engañen: Hay que cambiarlo de parte a parte y echar abajo todo el decorado para desenmascarar a los causantes del daño que nos están infligiendo.

Por desear la paz, por patriotismo y por supervivencia.



martes, 9 de junio de 2015

Libertades u ofensas

Esto de las libertades pone de manifiesto la inabarcable hipocresía de determinados sujetos. Según su enigmática (y previsible) ley del embudo, las libertades únicamente son de aplicación y de recibo cuando son ellos los que hacen uso y abuso de ellas. De ese modo cuando nos ofenden se amparan en la libertad de expresión y no hay quien les tosa, porque también se han atribuido (porque ellos lo valen) expedir certificados de demócratas. Como a nosotros merecer ese calificativo de la siniestra Ilustración nos la trae al pairo, vamos a analizar brevemente lo incongruente de sus fechorías.

Nos exigen respeto a sus opiniones. Bien, esto es razonable. Nosotros no tenemos ningún inconveniente en respetar sus bobadas, incluso cuando se hace machacona e indiscriminada apología de ellas en los medios de manipulación, que siguen las consignas del enemigo silenciándonos por sistema. Efectivamente, respetamos todos sus pareceres. Sin embargo no esperen la misma actitud si somos nosotros los que manifestamos nuestras certezas: Solamente hallarán insultos y calumnias contra nosotros.

Da la casualidad de que nosotros sí defendemos esto de la Libertad, que es una vía de doble sentido (y no una autopista para ofendernos por activa y por pasiva), y tanto la queremos preservar que la reivindicamos para nuestra Patria. Hoy España es una "doncella desvalida" (como afirmó Sánchez Dragó) en manos de oscuros intereses hostiles, con su Soberanía enajenada ante la atonía y cobardía de su sociedad, la traición de sus políticos y el secular egoísmo de una dinastía que nunca consideró a España más que como una herramienta al servicio de su Casa (ejemplos: para ello no hay más que leerse el Tratado de Utrecht-Rastadt, el Tratado de París de 1898, ver el comportamiento de los titulares de la Corona en 1808 o el vergonzoso episodio del abandono de una provincia española como era el Sáhara).

Claro que decir esto nos coloca en el punto de mira. Así se demuestra la veracidad de lo que afirmamos: Que ellos tienen todas las libertades (de expresión, de cátedra, de reunión, de asociación, etc) para debilitar y atacar a su país (como el tonto del pueblo que tiraba piedras a su tejado), mientras que nosotros no tenemos derecho a nada por ser patriotas. Nos impiden asociarnos para expresar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y honrar nuestras certezas porque estos individuos se hacen los ofendidos en tanto que nosotros tenemos que comulgar con sus endemoniadas ruedas de molino y soportar sus pitidos, sus blasfemias y las llamas con que queman nuestras banderas. Si sucede una emergencia nacional, nosotros iremos a defender nuestra Patria como hemos hecho siempre, para que luego ellos vuelvan a vomitar sobre los símbolos de la Nación más antigua de Occidente.


martes, 2 de junio de 2015

¿Qué les pasa a los españoles?

Años ha, un gran amigo norteamericano que ya no está por desgracia, se hacía esa retórica pregunta. Él conocía de sobra la Historia de España. Es muy posible que también le doliese España pese a haber nacido en Louisiana, no en vano me confesó en muchas ocasiones que "moral e históricamente" se sentía más vinculado a nuestra Nación que a la suya. Hay cosas que ni el cuerpo de Marines puede modificar.

"¿Qué les pasa a los españoles?" me decía y yo no encontraba respuesta. Venían a la mente muchos análisis, reflexiones, todo lo que se quiera, pero nada definitivo más allá de las frases de Bismarck ("Estoy firmemente convencido de que España es la nación más fuerte del mundo; los españoles llevan siglos queriendo destruirla y aún no lo han conseguido"); de Bartrina ("Si os alaba Inglaterra, será inglés; si habla mal de Prusia, es francés; pero si habla mal de los España, es español"); del duque de Wellington ("España es el único lugar del mundo donde dos más dos no suman cuatro"); de Chesterton ("No he visto nada más difícil que poner de acuerdo a dos españoles"); o Hitler ("No imagino soldados más valientes. Indisciplinados, desobedecen para retirarse, para cubrirse, desafían a la muerte. Pero sé que los nuestros están contentos y seguros cuando tienen a los españoles por vecinos de trinchera"); entre muchas otras que llenarían una enciclopedia con nuestras glorias y nuestras miserias, que de todo hay cuando se han hecho cosas que ninguna otra nación ha logrado igualar.

¿Qué les pasa a los españoles? Acaso lo mismo que cuando se arrebata malintencionadamente la esencia de algo: Que ya no es más lo que era. Los españoles son hijos primogénitos de la Cruz y de Roma, concibieron la Nación más antigua de Occidente y su lealtad al emperador romano consta en todos sus juramentos incluso cuando ya no había en Roma más que un hatajo de petulantes malhechores. Era el siglo VI y el español de entonces, llamado hispano, apuntaba maneras de que si el mundo no era de su gusto, él cambiaría la faz de la Tierra, como presentía sabiamente san Isidoro de Sevilla. Como siempre la traición y las luchas internas posibilitaron que una fe hostil y una raza agresiva invadiese su territorio. Entonces se percató que la Cruz, Roma y la Libertad de sus hijos eran lo mismo, e inició una Reconquista paciente teniéndolo todo en contra, sabiendo que la Córdoba musulmana era casi imbatible. Hijos de la esperanza y de la desesperación, capaces de lo mejor cuando todo está perdido y de lo peor cuando tienen todo a su merced, siempre con la grandeza que se intuye por hallarse cerca de la Eternidad. Si los españoles han extraviado, o se les ha extraviado, esa Cruz, ese inconsciente lazo con la Roma imperial que engrandecieron hasta su límite y ese inalienable amor por su Libertad, no lo duden: Es que ya no son españoles.

¿Qué les pasa a los españoles? Es complicado defender una Nación secuestrada y zarandeada por los lacayos que la han gobernado y la gobiernan, más pendientes de proteger a colectivos reducidos y poderosos, a la orden de tenidas y de discretas reuniones, que de salvaguardar el bienestar de sus nacionales. De Justicia Social en definitiva, que es lo que vertebra, de forma genuina e irreversible, a una nación para abrir un luminoso horizonte, una promesa, a todos sus hijos. No se puede esperar patriotismo de quienes no se sienten orgullosos de su país. Si el nacionalismo alimenta el odio contra los otros, el patriotismo únicamente, (y nada menos) pondera las virtudes nacionales. Por eso aquel es mezquino, mentiroso e indeseable mientras que este es generoso, veraz y fecundo.

¿Qué les pasa a los españoles? No hay peor división que la que se interioriza, ni peor engaño que el tenido por verdad. La sobrevalorada Ilustración sembró el enfrentamiento intestino en las viejas naciones con invenciones políticas de "izquierdas" y "derechas" con el único fin de debilitarlas y desmembrarlas. La vieja máxima de "divide y vencerás" ("divide et impera" en latín) fue aplicada sin cuartel y no es casualidad que las peores adversidades para nuestra Nación hayan sobrevenido desde entonces. Alguien se interesó hace algunas semanas por mi adscripción política... Simplemente le contesté que "soy español", y es cierto que en estos días esa respuesta presenta una significación por sí misma: Hoy se elige ser español por encima de cualesquiera otras consideraciones porque se ha permitido, cuando no se ha colaborado directamente, en la inoculación de un "Himalaya de mentiras" (como señaló el lúcido Besteiro) en las nuevas generaciones. Se creen cualquier cosa porque no se les ha enseñado a defenderse de esas patrañas y aquellos polvos trajeron estos lodos: Algo tan surrealista como ver a españoles renegando de ser españoles y que haya españoles que no consideren a su Patria como la casa que tienen que defender.

Y lo que no se defiende y se cuida, se pierde.


martes, 26 de mayo de 2015

El acierto de las moscas

Cuando se escoge entre lo peor y lo pésimo, no resulta extraño que la decisión final sea un esperpento, contradictoria rayando la bipolaridad, disparatada frisando lo surrealista. Cosas de España, absurda sin más, capaz de lo mejor y de lo peor, no en vano esta fue la tierra que vio nacer a Valle Inclán, a Buñuel, a Miguel Mihura o a Ramón Gómez de la Serna, entre otros.

Así que el españolito, ese que vino al mundo y que Antonio Machado le encomendó a Dios porque una de las dos Españas habría de helarle el corazón, se ve en la complicada tesitura de elegir entre la galopante corrupción de los partidos del Régimen de 1978, impuestos por el Sionismo que ha dejado España como un solar; y dos partidos nuevos inspirados por el mismo problema que vienen a cambiar todo para que todo siga igual, como se deducirá de sus actos en los seguros pactos a los que van a llegar para asegurar la "gobernabilidad" y sus lentejas.

Esta es la infecta democracia (es mucho decir) que padecemos. Una ilusión en la que teóricamente se vota en libertad, pero que no es más que un espejismo porque la mesa está puesta y el pescado no va a servirse en ella porque otros lo vendieron hace tiempo. Las opciones patriotas están absolutamente marginadas, fragmentadas a conciencia (para esto sí son eficientes los servicios de inteligencia), se las calumnia y agrede sistemáticamente desde los medios de manipulación (de ahí su nombre) y lo que se promociona machaconamente es la misma mierda que consume un billón de moscas: Ellas no se equivocan.

Sin embargo, una mosca no es un ser humano. A menudo es preciso recalcar las perogrulladas para que queden claros los conceptos. La mierda que sirven al electorado español desde esos oscuros (en todos los sentidos) y verdaderos centros de Poder, no es adecuada para nuestra Patria ni para nuestro pueblo, y ello se puede comprobar en el deterioro que España ha sufrido en los últimos cuarenta años, a poco que se tenga memoria y a poco que uno se desmarque del discurso oficial de los voceros del Régimen, que no se aburren de corear las bobadas del tipo "lo que nos ha dado pertenecer a la Unión Europea" (desmantelar nuestros sectores agropecuarios y nuestra industria); "la democracia nos ha traído el progreso" (por eso estamos como estamos); "este país debe ser tolerante" (siguiendo el plan Kalergi para acabar con la población autóctona europea); "la democracia trajo el estado del Bienestar" (cuando toda la legislación que protegía al trabajador procede del Franquismo y el nuevo Régimen empezó a desmontarla al introducir el Estatuto de los Trabajadores en 1980); o esa necedad de que "estamos donde tenemos que estar" (en la OTAN y aliados de tres potenciales enemigos como son EE.UU., Reino Unido y Turquía), por citar unos cuantos ejemplos. 

Así que, cuando piensen que son libres para elegir a quienes votan, piensen si en realidad no están votando lo que les conviene a otros y no a sus hijos, sin ir más lejos...



martes, 19 de mayo de 2015

Una unidad de Destino en lo universal

No deja de resultar una paradoja que organizaciones y personas que defienden la unidad de España como un bien, como un concepto que se debe preservar a sangre y fuego, puedan caer en la trampa de hablar con frivolidad sobre su opción de voto en las próximos comicios regionales. Elegir alcaldes y concejales no debería corroer ese concepto que está por encima (o que tendría que estar) de cualquier disensión partidista, pero he aquí que España tiene sobre sí la maldición de parir donjulianes, antoniosperez y bellidosdolfos, y traicionar la Nación más antigua de Europa es hasta objeto de encomio por parte de sus ignorantes nacionales, que les han robado el país y aún siguen en la higuera.

Sin embargo, un sistema electoral que desprecia y ningunea la abstención perversamente ha de ser castigado donde más les duele para desmontar el ruinoso estado de las autonomías, que ese "tahúr del Mississippi" (Alfonso Guerra dixit) se sacó de la manga para contentar a los enemigos de España y que no le molestasen, acabando como suelen acabar los felones, esto es, sin plumas y cacareando, que cuando les dejó de ser útil le mandaron al vertedero de la Historia, por mucho que los palmeros de este corrompido Régimen le hayan puesto en un (inmerecido) pedestal.

Tampoco sirven los partidos de discurso (o praxis, tal que el que dice gobernar) marxista o las nuevas alternativas que hablan de regeneración cuando purgan a miembros que han militado en formaciones políticas patriotas. Porque eso significa que de ánimo "regenerador" tienen bien poquito y no son más que cachorros de un sistema que ha entrado en pánico y que pretende seguir engañando con nombres y siglas nuevas. Al votante ya no le vale ese victimismo, le hacemos responsable de lo que pase en el futuro. Este cuento ya sabemos como termina: Si el Poder corrompe, que lo hace, también debe de inducir a la amnesia. Es lo que tiene disfrutar de una vida regalada a costa del votante/contribuyente que vuelve a votar, una vez tras otra, a un entramado mafioso que únicamente persigue colocar a los suyos en la ubre sin gobernar desde el Patriotismo y el interés general de sus compatriotas. Ya no vale resignarse. Hay que romper con esta mezquina Unión europea de usureros, servil e inhumana que usa las vidas y haciendas de los ciudadanos como moneda de cambio, y rescatar de una vez nuestra soberanía nacional y a los españoles, que no pertenecen a Bruselas ni a las taifas caciquiles que nos chupan la sangre. 

Porque, queridos lectores, España no es una marca, ni algo discutido y discutible, ni una selección deportiva. España es una unidad de Destino en lo universal, una providencial realidad histórica forjada con enormes sacrificios que se desbordó fecunda en la Hispanidad, le escueza a quien le escueza, que mientras otras nacionalidades vienen dadas por nacimiento, como algo accidental, ser español se termina eligiendo y sintiendo. España duele, y si duele hay que sanarla. Así, mientras los políticos se empeñan en dividir y arruinar nuestra Nación por oscuros designios, mientras muchos españoles se dejan engañar por felonías, memeces y estupideces, todavía es posible arrancar España de sus sucias garras y recuperarla para nuestros hijos. 

Porque serán ellos los que recordarán el ejemplo de nuestro coraje o la vergüenza de nuestra cobardía. 


martes, 12 de mayo de 2015

El peligro de la verdad

Fue el gran y admirado Quevedo el que afirmó que es peligroso decir la verdad en un mundo sin Justicia. El bueno de don Francisco sabía de lo que hablaba, conocía perfectamente la estrategia de los poderosos para acallar las agudas voces que denunciaban sus excesos y patrocinaban hasta la náusea el mediocre séquito de cobistas y paniaguados que exageraban sus excelencias, no siendo más que una intencionada colección de ficciones.

Este medio, llamado "Metaparte" y sustentado por CESCIHUM, empezó siendo ninguneado. Lógico, algo con tan poca existencia no suponía riesgo alguno. Luego se pasó a la táctica de desprestigiarnos, por ello nos metieron en el saco de los "conspiranoicos" y de los radicales con oscuros vínculos con la Iglesia Católica, siendo ambos extremos absolutamente falsos: Hay mucho neganoico* interesado en que la opinión pública siga aletargada con cuestiones de la máxima trascendencia, suponemos que recibirán algún óbolo por su desinteresada labor desinformativa; y nuestra única vinculación con la Iglesia es que somos católicos, aparte de no esconderlo, no tenemos más relación ni apoyo. Somos completamente libres y festivamente independientes, solamente respondemos ante nuestras conciencias. De nuestros detractores y enemigos no es posible decir a quien se deben, pero lo sospechamos.

Es sumamente curioso que la libertad de prensa esté amparada (en claro retroceso) por las grandilocuentes Constituciones de los países de nuestro entorno, y sin embargo, en la práctica, todos aquellos que nos enorgullecemos de entonar un mensaje distinto al de los medios de manipulación (lo sentimos, pero se han ganado este apellido) somos sistemáticamente silenciados, denostados y amenazados. Tienen todos los recursos, concentran todas las cabeceras de prensa entre distintas siglas para disimular, emisoras de radio, cadenas de tv... Pueden reducirse a cuatro o cinco grupos mundiales como mucho si tiramos de la madeja de sus CEO's, paquetes de acciones y empresas participadas, teniendo un común denominador: Están sionizadas hasta la médula y su consigna es aplastar los medios alternativos (editoriales, publicaciones digitales, canales de YouTube, blogueros, etc). En esta guerra no hacen prisioneros. Claro que nosotros tampoco, y seguiremos en nuestro propósito. Les molestamos e incluso teniéndolo todo, también nos tienen miedo.

Es lo que pasa cuando se han servido de la mentira desde Waterloo...

*Llamamos neganoicos a los que no ven más que flores y pajaritos, casuales, por supuesto, en el devenir de los acontecimientos. Si por algo se caracteriza el Poder y quienes lo detentan, es por la transparencia y la bonhomía de sus acciones, por eso niegan y niegan que piensen siquiera en causarnos daño. No todas las conspiraciones son ciertas porque nada está más oculto que lo que se rodea de falsedades, pero quien tenga oídos que oiga, y quien ojos, que vea...


martes, 5 de mayo de 2015

Una tiranía democrática

Fue Churchill, político sobrevalorado por vencer en una guerra, el que dijo, hacia 1947, que "la Democracia es el menos malo de los sistemas políticos". La frase era mucho más larga y densa, pero su resumen bien pudiera ser el que ha trascendido abreviadamente. La ambigüedad de su posición, sus razonables dudas quedan completamente de manifiesto con una cita demoledora: "El mejor argumento contra la Democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio". Otro elemento, digno hijo de esa Ilustración que sólo puede ser defendida desde la manipulación, de nombre Benjamín Franklin, aseveró que "la Democracia son dos lobos y un cordero votando sobre los ingredientes de la comida", y sabía de lo que hablaba porque él se contaba entre los lobos.

La Democracia no es un fin en sí mismo, ni es tolerable un estado corrompido hasta la médula simplemente porque se trate de una "democracia". Es más, el simple hecho de que la corrupción campe por sus respetos la deslegitima absolutamente y constituye una afrenta para la nación que la soporta porque, precisamente por ser una "Democracia", la convierte en cómplice por tolerar todos sus desatinos. No nos vale la disculpa de que hay que acatar la decisión de la mayoría, cuando se está extraviado tanto da uno como cien mil y es necesario señalar y denunciar el disparate para corregirlo.

Una democracia corrupta es la peor tiranía porque no es más que un sepulcro blanqueado y disfraza el interés de una mafia abyecta, mezquina y ruin, que es la que manda, con los vistosos ropajes del bien común y el progreso del país. Y todo eso es mentira, algo que se puede comprobar meridianamente viendo como saltan personajes de los sucesivos gobiernos a los consejos de administración de los oligopolios que se han visto beneficiados con sus decisiones. Que nada tenían que ver con el bien común, al igual que la legión de enchufados incompetentes que dejarán en la administración.

Efectivamente, puede ser que la Democracia sea el menos malo de todos los sistemas políticos, cuando es como debe. Hasta puede ser que sus partidos tengan un funcionamiento ejemplar y patriota, lejos de la permanente traición que es fragmentar la voluntad de una nación para debilitarla y así favorecer a sus enemigos. Incluso es posible que sus próceres sean personas de lealtad nacional inquebrantable, moral intachable, desapegados del vil metal y de espartanas costumbres... Sin embargo es entonces cuando uno se percata de que la anterior descripción no es más que wishful thinking, y que la realidad es justamente la opuesta sin que nadie haga nada porque "al menos vivimos en una democracia", como si ese ungüento argumental neutralizase el hedor.

Pero el hedor sólo es posible combatirlo acabando con la fuente de la que procede. Cuando algo está podrido, hay que limpiar y reemplazarlo. Y si es una democracia, como se presume, sería fácil (no lo es, ya se encargan de silenciarnos) que se nos diese oportunidad de abrir los ojos y las entendederas de esa mayoría a la que se ha sumido en un conveniente coma inducido. Claro que, ¿y si en realidad no viviésemos en una democracia?