lunes, 22 de diciembre de 2014

Don Quijote tampoco se callaría

2014 se escurre por el sumidero del Tiempo con más pena que gloria. Suele ocurrir que grandes expectativas quedan en nada mientras que la frustración va generando ese poso, ese indefinible aroma del coraje concentrado y creado por tanto disparate y por tanto caradura.

Disfrutamos (nos tira la ironía, qué le vamos a hacer) de un gobierno que tiene la desvergüenza de llamarse "español" y que en vez de atajar las causas de tanto malestar y de tanta creciente miseria, se vale de "leyes mordaza" para que los que señalamos y denunciamos la verdad de unos hechos, no les estropeemos el armonioso mundo multicolor que nos quieren colar. Cada día está más claro que vivimos en su "película", una mezcla cutre de "Matrix" y "1984" en el que el líder (risas) suelta su cobardía y sus ocurrencias desde una pantalla de plasma. Decir la verdad de las cosas y de los sucesos es tarea peligrosa si cunde la injusticia y el esperpento por doquier, alentado desde las instancias desde las que se debería de poner coto. Pero ellos no sirven a su patria, sino a otros.

Sin embargo sucede que los hechos son contumaces y clamorosos por sí solos. Cacareaban sobre un acuerdo con los sindicatos de clase, que van a mantener lo suyo, para que desempleados de ciertas y significativas características tuviesen una mínima cobertura, y resulta que apenas protegerá y servirá de nada, digan lo que digan los medios de manipulación que ya preparan su servil artillería mediática aprovechándose de estos días de lágrima fácil y besuqueo indiscriminado. Nos venimos quejando desde hace décadas de las mediocridades de unos gobernantes con menos luces que un apagón, y hete aquí que no, que no se trataba de incompetencia, que tiene una mínima disculpa porque no se pueden pedir peras al olmo, no, se trataba de maldad y traición. Simple y llanamente se puede resumir así la política española de los últimos treinta y pico años.

Aquí todo vale y nadie dice nada salvo que baje de categoría un estúpido club de fútbol o se pretenda erradicar por vía judicial un nauseabundo ejemplo de la telebasura. Entonces sí, entonces, y sólo en estos casos, veremos a españolitos coordinándose disciplinadamente contra el atropello. Si se trata de España y de sus compatriotas, que ahí se las den todas. Por ejemplo, que se pone en la calle a asesinos, pues ello se hace con la mayor desinformación para que no trascienda, pero tampoco pasaría nada. Como tampoco pasa nada si alguien del partido que ha traicionado a todos y a cada uno de sus electores, a todas y cada una de sus promesas electorales, culpa de la corrupción a los españoles. Y lo peor es que no le falta algo de razón, porque es culpa de los españoles permitir, cuando no contribuir, un sistema político que es una gusanera, en el que se conculca el Derecho a la Vida y en el que decir la verdad tiene un coste muy alto. 

Pero somos así de quijotes y no nos acallarán, porque el cervantino personaje, recto y honrado por encima de su locura, tampoco callaría. Como tampoco impedirán que recordemos que por estas fechas nació Alguien que cambiaría para siempre nuestras vidas. No celebramos la Navidad para loar a los centros comerciales, ni al consumismo feroz que muestran los que aún pueden; ni seguimos el juego de los medios de manipulación que ningunean deliberada y taimadamente a Quien da sentido último a estos días. Ya pueden hacer cabriolas semánticas tan grotescas como "solsticios de invierno" o "saturnales" porque nosotros, inasequibles al desaliento, lo seguiremos llamando "Navidad" para homenajear y tener presente el mejor regalo: La Redención del Hombre.

Así pues, este modesto equipo que formamos CESCIHUM, nos complacemos en desearle feliz Navidad  y un año 2015 cargado de esperanza. Dicen que es lo último que se pierde.

La próxima edición de "Metaparte" se publicará, Dios mediante, el próximo día 7 de enero de 2015.