martes, 23 de septiembre de 2014

Lo que no se quiere oír

"No dejes que la realidad te estropee una buena noticia", es una máxima de polémica procedencia y autoría, pero que a la que no le escasean adeptos: En una época de cínico relativismo, lo que más abunda son los hipócritas. Y en esas andamos, que hoy por hoy cualquier orate y/o ignorante puede encaramarse a la tarima de un aula a predicar sus buenas noticias, tan buenas que sólo pueden ser fabricadas a gusto del consumidor.

No es que sea triste, bochornoso, insultante y/o ridículo que un experto tenga la osadía de proferir sus bobadas en público, que eso es muy fácil ahora mismo merced a Internet; lo triste, bochornoso, insultante y/o ridículo es que ello se perpetre con fondos públicos generosamente dispuestos, sin ningún tipo de control o rigor, a costa de todos los españoles para mayor ofensa y que NADIE, absolutamente nadie más aparte de los que estamos en esta trinchera, lo denuncie o critique.

Así que es posible envenenar a un par de generaciones de españoles con mentiras y más mentiras, que el gobierno de la Concordia (o de la Cobardía) que sucesivamente ha ido padeciendo este país les ha premiado además con más y más dinero, con más y más competencias para ilustrar su incompetencia, felonía y maldad, y que todo ello sea total y absolutamente tolerado, por desconocimiento o apatía, por los españolitos que una vez aspiraron a todo y ahora sólo aspiran a tener mucha igualdad, que debe de ser que merece más consideración que su propia Patria, por lo que no extraña que tengan mejor tratamiento los de fuera que sus compatriotas necesitados porque la igualdad con nuestros nacionales es fascismo, como bien se encargan de aclarar los voceros a sueldo del sistema.

Es el signo de los Tiempos. Lo más abyecto no sólo es admisible sino que además se nos obliga a costearlo, y se nos censura, señala y calumnia cuando manifestamos que estas fechorías deben cesar de inmediato y deben ser refutadas por todos los medios. Pero no hallarán más que a CESCIHUM y a un puñado de valientes estudiosos prestos y listos para esa labor. En la cobarde España no hay otra cosa que cobardes españoles. Y sálvese quien pueda.

Así que sigan en eso de que la realidad no les estropee las buenas noticias que el gobierno y los que manejan a este gobierno les inoculan en dosis diarias desde los medios de manipulación. Cuando se adultera la Historia para encizañar y para sembrar odio, es que ya se está preparado para todo. Creánse que vivimos en el mejor de los mundos posibles, mientras los españoles que sufren son como aquellos fantasmas de los que únicamente hablamos un reducido grupo de personas que prefieren la verdad a la ficción que crean algunos para alcanzar sus taimados fines. 

Porque como dijo Orwell, que terminó espantado de las prácticas democráticas del Frente Popular, "si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír".