martes, 16 de septiembre de 2014

Razón de Estado o el Estado sin razón

Alguien dijo que "el Estado debe poseer pleno Poder para facilitar la vida y aliviar la carga de sus administrados". Dicho esto así se puede remitir a diversas interpretaciones, unas socarronas y sarcásticas y otras encendidas y leales en su favor. Pero lo que a nadie se el escapa, como perogrullada a Perogrullo, es que el "Estado" ha estado, está y estará (ya saben mis pacientes lectores que no rehuyo los juegos de palabras) formado por personas, y que esas personas actúan en función de determinados intereses, no siempre los que se debieran por Patriotismo, para llevar a término sus objetivos.

Porque el Patriotismo es la máxima que han de seguir sus servidores, pero no es así en demasiadas ocasiones y no se denuncia y no se exige en la medida de la gravedad que implica ese incumplimiento. Se puede afirmar que es impune quien se sirve del Estado para sus espurios fines, bien porque se esconde tras un impresentable concepto de la "obediencia debida", bien porque se escuda en la resbaladiza concepción del "interés público"... Lo que no deja de ser irónico en quien no ha hecho más que primar su particular interés.

El Estado es una herramienta, un instrumento, no un fin en sí mismo. El Estado no debería de ser una entidad al margen de la nación, ni independiente de ella, el Estado, en su más amplia definición, habría de ser la suma de todos los nacionales de un país, como su versión bélica, el ejército, lo es de una sociedad en armas que lucha por su supervivencia ante una invasión. Por eso resulta harto llamativo y doloroso encontrarse con que el Estado del país de uno tiene el feo hábito de estigmatizarle por su Fe o filiación política. Y que los cobardes individuos que no tienen ni la formación ni el sentido del Honor de rebatir sus opiniones, certezas y Testimonios a título personal, se valen de los resortes, medios y recursos que el Estado para, torticeramente, emplearlos en su persecución e, incluso, en la consecución de su muerte civil en lugar de servir al ciudadano como le corresponde. Porque, insisto, el Estado son las personas que lo manejan, y son ellas las que deben responder de los abusos que cometan, ya sean la inmisericorde desatención hacia sus nacionales o la mera y simple traición, como se deduce de la actuación de los gobernantes que han ido desfilando con sus tejemanejes por esta sufrida España en los últimos cuarenta años.

Y ahora estamos en una tesitura histórica porque el Estado se halla ante la tentación de utilizar infinidad de información para indagar, saber y/o averiguar si cualquier Juan Español sube, baja, va o llega, casi sin restricciones ni límites éticos, porque los que se esconden tras ese parapeto que es la palabra "Estado" adolecen por completo del menor asomo de escrúpulos, fiel y oscuro reflejo de la clase política que ha escogido tercamente esos mismos españoles que mucho se quejan y poco hacen. Es tanto el abuso del sustantivo, que hasta "Estado" sirve para enmascarar y ocultar el nombre de la nación que es España. Los pobres ignorantes quieren desconocer que "España" es mucho más que una simple herramienta administrativa denominada comúnmente como "Estado"...

En este estado de cosas andamos... Con Estados de derecho que son Estados de desecho... Con unos Estados, en lo que era la antigua Cristiandad y con especial crueldad en España, que se autodenominan con mucha soberbia "democracias" cuando son criptocracias cleptómanas manejadas por oligarcas que se obstinan en favorecer a inmigrantes cultural y/o religiosamente hostiles a nuestra Tradición e Historia, discriminando a la población autóctona; Estados que ofenden deliberadamente las convicciones religiosas que le han configurado y protegido a lo largo de los siglos; Estados que ayudan a esos inmigrantes pero que prohíben ayudar a sus propios compatriotas; Estados que benefician y promueven políticas eugenésicas; Estados que destruyen la Familia como institución; Estados que permiten mezquitas pagadas por países que persiguen cristianos; Estados que contratan mercenarios en vez de fomentar el Patriotismo; Estados que destruyen la Enseñanza por empleabilidades que suman millones de desempleados; Estados que amparan la libertad de expresión siempre que no moleste a sus patrones, que no es la soberanía popular, ni mucho menos; Estados que protegen los derechos humanos de asesinos pero desprecian los derechos humanos de los asesinados y de sus familias; Estados que consideran la cobardía, la desidia y la traición como una virtud "democrática" cuando debería de proscribir esas actitudes... Y así hasta el aburrimiento.

Porque esos "Estados" son el verdadero "malestar" de muchos que estamos "apestados" e "indigestados" por tanta corrupción, felonía y maldad contra nuestra Patria.