martes, 9 de septiembre de 2014

De nuestra campaña y otras campañas

Empezamos el nuevo curso con ilusión y entusiasmo. Tenemos más proyectos que recursos, es por ello que CESCIHUM ha sacado a la luz la campaña de micromecenazgo (ahora de moda como "crowdfunding") que denominamos "Somos CESCIHUM"...


Agradecemos cualquier ayuda económica y/o la máxima difusión de esta campaña que será aplicada para llevar a buen término las actividades que tenemos planteadas, independientemente de que se cubra la totalidad de la cantidad reseñada.

Retornamos a la periodicidad habitual con la mayor preocupación de lo que viene acaeciendo en nuestro sufrido y espantado mundo, padeciendo una campaña de violencia que nos trae oscuros presagios. Decía el gran Quevedo que "donde hay poca Justicia es peligroso tener razón", y jugando con la palabra, tenía toda la razón del sufrido y espantado mundo que mudo está desde hace tiempo como quien espera resignado el lugar por donde ha de venir el próximo golpe. Vivimos en una época en que los sucesos y los actos se valoran y califican en función de quien los promueva, no a tenor de sus intenciones y efectos. Y es que la Relatividad, fuera de la Física, aparte de no explicar nada, lo único que hace es daño.

Así asistimos con estupor a hechos como que si un edificio abandonado es okupado para desarrollar actos kulturales es contemplado con simpatía por parte de los voceros a sueldo que desempeñan su labor de desinformar e intoxicar desde los medios de manipulación; mientras que si otro edificio es ocupado para asistir a españoles que pasan necesidades, sus ocupantes serán cubiertos por el pétreo manto de silencio que ahoga todo lo que no le cuadre a los del Poder y/o destrozados sistemáticamente por los ingeniosos voceros, mencionados antes, que les afean su intolerancia con la mayor de las intransigencias. Vivimos en un país que no permite el hambre de los huéspedes, muy hostiles algunos, pero que tolera intolerablemente que nuestros compatriotas se suiciden o los suiciden porque algún usurero y/o político arribista les empuja a ello ante la indiferencia de quienes deberían socorrerles prioritariamente. Igual que las familias auxilian antes a los suyos, lo normal en un país debería ser apoyar a los nacionales antes que a nadie. Algo tan cabal resulta que hay que explicarlo con dibujitos, flores y pajaritos, a ver si lo entienden algunos zoquetes.

Y lo mismo cabe decir de la escalada de asesinatos que venimos soportando los cristianos. Se puede ultrajar una iglesia, se puede insultar a Cristo, se pueden decir y/o hacer un sinnúmero de fechorías contra nosotros, porque todo ello se parapeta en una muy discutible libertad de expresión o libertad religiosa, pero no se ve a esos cobardones apóstatas no ya realizar esas mismas fechorías, porque no tienen valentía, sino alzar siquiera una sola voz a favor de la libertad de las personas que dan Testimonio de Cristo en países cuya relación va aumentando. Dios no permita que los nuestros engrosen esa lista. Aunque hay mucho dinero y mucha mala voluntad para pagar que eso sea una realidad, que los que ahora les ríen y jalean las gracias terminarán lamentando. Lo que a nosotros nos ennoblece a ellos les vilipendia.

La ofensa es un halago cuando quien la profiere sirve a su maldad...