jueves, 31 de julio de 2014

La división o la fuerza de la unión

Verdaderamente es muy cierta la frase que reza aquello de que la peor derrota es la que sobreviene sin haber combatido. Porque cuando se ha combatido siempre queda el consuelo de que se hizo todo lo que se pudo, a título personal o colectivo, aunque ello no fuera suficiente. Así que una derrota acompañada por la cobardía es la peor vergüenza y pésimo ejemplo para las generaciones venideras.

Las aspiraciones del adversario son tan elevadas y disparatadas que muy probablemente imposibilitarán su viabilidad y terminarán colapsando, pero ello no restará el grado de sufrimiento que traigan los días en que la Humanidad se cuestione qué es, adónde va, en qué cree y qué defiende. En un lado se puede observar un férreo monolitismo, nulos escrúpulos, ausencia de moral, una unidad de acción definida agitada por diversos actores, recursos ilimitados, y una osadía tan infinita como su estupidez porque ignoran que no habrá ningún beneficio, sólo llanto y crujir de dientes.

Pero lo que ofrece nuestro lado no resulta halagüeño porque la dispersión y la desidia lo preside todo. No hay unidad de acción pese a que muchos nos esforcemos en aunarnos bajo una serie de Principios innegociables; imperan personalismos, estériles reuniones que no quieren molestar, caudillismos inmerecidos, rivalidades absurdas que alimentan el desánimo por doquier y vacían las filas de los que estamos contra globalidades de grandes hermanos, de usureros codiciosos y de lobos con piel de cordero que pretenden condenarnos. Ya se sabe que el pecado favorito de Lucifer es la vanidad, porque le reporta gran provecho sin dar nada a cambio.

Hasta los grandes pilares, los baluartes que han sujetado la Cristiandad en situaciones excepcionales parecen disolverse presa de la corrosión a la que han sido llevados por sus miembros más destacados y señeros. En lugar de dar ejemplo, se obstinan en dar la espalda y silenciar lo que deben proclamar y defender a los cuatro vientos: Cuando no se es ejemplar, es que se está en el Yerro, y siendo así se forma parte del problema.

Y eso, en definitiva, es lo que deberíamos pensar todos los que estamos a este lado de la trinchera. Si formamos parte de ese Problema a causa de la indolencia, de la inacción, de la desunión, de descabelladas rencillas, de debates interminables; o por el contrario sumamos la acción a la reflexión y empezamos a decir alto y claro qué somos, adónde vamos, en qué creemos y qué defendemos, y lo más importante: La razón por la que jamás claudicaremos. Por encima de todo somos la solución de ese problema que queremos resolver por el bien de nuestros hijos, para que, si somos derrotados, les quede cuando menos la gallardía y las banderas de sus valerosos padres.

Porque es verdad, una gran verdad, que nuestra unión nos daría honor y una fuerza invencible. Y únicamente depende de nosotros. Ese "nosotros" ya es el primer paso...


miércoles, 9 de julio de 2014

Hemos hecho el rodaje...

Hemos acabado el rodaje y el resultado es que estamos agradecidos y satisfechos por la callada pero ilusionada acogida que ha tenido esta humilde revista digital disfrazada de blog, por aquello de vestir el (tecnológico) ropaje de los Tiempos. Lo que antes era el papel, hoy es la pantalla, si antaño pluma, hogaño teclado. Pero en realidad la lucha sigue siendo la misma: Transmitir Principios e Ideas y convencer desde la Certeza apoyándonos en las opiniones que sean necesarias. Con todo, la labor es ingente y creemos que estos pequeños pasos que llevamos dados sólo nos han de servir para coger velocidad y no dormirnos en los laureles cuando "Metaparte" se esfuerce en alcanzar la velocidad de crucero que le queremos imprimir.

Sinceramente, consideramos que es fundamental que haya una publicación que aborde las Humanidades, y la actualidad que pertenece a esas Humanidades, desde una perspectiva católica. Estamos hartos de que todo el ámbito de las Ciencias Humanas esté impregnado de ese tufo gnóstico-marxista que todo lo pudre con su yerro, y que ya era hora de plantar cara valientemente al Pensamiento Único de ese Gran Hermano que censura y margina a todos los que no comparten y difunden sus consignas en el más puro y cruel sectarismo.

Porque no somos sectarios, en esta revista digital caben las más diversas opiniones, como se puede comprobar, siempre que no se quebranten las líneas rojas del respeto a nuestra Fe religiosa y del Derecho a la Vida. Consideramos el Debate libre como fuente de riqueza porque todo lo que el Hombre crea, los sueños y las pesadillas, proceden de las Ideas, las positivas se forjan y templan como el acero, y las malas deben ser puestas en evidencia para que pasen al olvido. La Discusión destruye como no lo hace la censura más furibunda, que da aspecto de veracidad a lo que puede ser un auténtico disparate.

Desde hoy, hasta la segunda semana de septiembre, "Metaparte" coge aire para comenzar el próximo curso con la fuerza que nos será precisa porque albergamos la intuición de que se acercan hitos cruciales en la Historia de la Humanidad. Por ese motivo, sólo publicaremos un editorial más en el mes de julio, para recobrar, en la segunda semana de septiembre, la actividad normal de las secciones de "Metaparte" con toda la intensidad que sea menester.

Para que el Señor sea servido por nuestras reflexiones y trabajo...


miércoles, 2 de julio de 2014

La rancia tolerancia

A falta de pensamiento propio, carente de ideólogos de fuste que hayan erigido unos planteamientos sólidos y nacionales, el laicismo español (esto a su pesar), coge de aquí y de allá una serie de axiomas en los que deposita una fe que ya quisieran tener muchos creyentes, y cierra filas en torno a ellos aunque el cielo se haga añicos y se desplome sobre nuestras cabezas, como a algunos que vivían en cierta aldea gala, irreductible para más señas. Sin embargo, el mal trasciende fronteras y hace uso y abuso del término "Tolerancia" para extender su nefasta obra a costa de un concepto mal entendido y peor aplicado...

Las ideologías, en su entramado más básico, fueron concebidas para corroer la unidad de las naciones, siendo particularmente las que postulan un laicismo radical, el espolón de proa de esa planificación que está destruyendo las naciones que fueron alumbradas por y en el Cristianismo. La fuente de inspiración les viene de la Masonería, dándose el curioso caso de que, siendo esta sociedad una declarada herramienta sionista para desgastar al Cristianismo, la gran mayoría de sus miembros se consideran artífices de una fraternidad universal que tiene muy poco de fraternal: Una impostura porque delata más lo que se hace para beneficiar que lo que se dice para quedar bien. Lo que les une a todos, a masones, a jacobinos laicistas de izquierda, centro y derecha, a sionistas y a islamistas, es su furibundo anticristianismo, concretamente el Catolicismo. Conviene recordar la forma en que los ilustrados jacobinos guillotinaban religiosos por el simple hecho de serlo, ya en los inicios de la última década del siglo XVIII, aunque las sacudidas ya comenzaron en la civilizada Inglaterra que perseguía católicos por traidores. Nada nuevo bajo el sol. No en vano la Europa cristiana fue forjada a sangre y fuego, con la espada y la Cruz.

Pero todo lo buscan tapar con una libertad de conciencia que sólo es aplicable a los que nos hostigan. Esa es su tolerancia. Que no nos tomen por estúpidos. La insulsa palabrería, los eufemismos, el decir una cosa y hacer la opuesta, el no llamar a las cosas por su nombre o denominarlas de un modo que no les corresponde es típica y netamente masón, que es donde beben estos laicistas soberbios y endiosados. Engañarán a los que no estén advertidos, a los alienados, a los manipulables consumidores de las verdades oficiales, pero no a nosotros, que sabemos como las gastan, algo que ignoran los centristas de esa europa mezquina y estúpida que da la espalda a aquellos que pretenden socavarla por ser, precisamente, hija de esa Cruz y esa espada que la mantuvo a salvo, gracias a Dios, de caer bajo las tiranías que la han amenazado y que la vuelven a amenazar nuevamente, esta vez desde dentro y desde arriba. Y sobre todo desde los que manejan el dinero que nos roban. 

El veneno se inocula por todos los medios. Se frivoliza y ridiculiza el Derecho a la vida, auténtico fundamento de la sociedad. Se pone en solfa la idea de la patria y de lo nacional de cada país, seña de identidad de los individuos desde que se agruparon como colectivo al margen de clanes y tribus. Se ultrajan símbolos cristianos y se relativiza sistemáticamente lo indeseable, lo deplorable, para mejor socavar la convivencia, en las parejas, en las familias y en las propias naciones. Se sustituye la enseñanza por el adoctrinamiento, se marginan las Humanidades frente a lo científico-técnico cuando han convivido sin ningún problema hasta estos días. Divide y vencerás, y lo llevan la práctica con exactitud de comisario político marxista, con eficacia de gulag. Silencian con descaro las persecuciones y los martirios de cristianos mientras que pregonan a los cuatro vientos el sufrimiento (veraz o fingido) de otras personas con el objeto de seguir engañando y manipulando. Como lo van consiguiendo a medias, ahora pretenden convertir Internet en una "realidad policial" para que su rancia tolerancia, parcial y nauseabunda, no se vea quebrantada por la verdad de lo que pasa realmente.Si alguien insulta y/o mata a los cristianos no pasa nada, si un cristiano se harta y se defiende con argumentos simplemente, se le manda a la Guardia Civil. Por intolerante.

Para que luego vengan con sus rollos y cuentos de libertades de expresión, de conciencia y de tolerancia, que son calzadas de doble sentido o son una completa farsa; eso sin entrar en que hay cuestiones que no se hablan siquiera por intolerables, el Mal, en cualquiera de sus expresiones, es intolerable en cualquier modo, como tampoco toleraría nadie que fueran a buscarle a su casa para darle muerte.

Así que hablemos de lo que es tolerable o no, lo que quitará las caretas a muchos y sabremos qué son; y dejen la manida "tolerancia" tranquila, que únicamente la usan cuando les conviene.