martes, 17 de junio de 2014

El masoquismo como ideología

Es verdaderamente lamentable hasta qué punto se ha mercantilizado todo. Se confunde sistemáticamente el precio con el valor de algunas cuestiones que no deberían tener precio alguno por ser innegociables, pero lo malo es que hoy todo está en almoneda porque todo es negociable. Algunos lo llamamos "prostituirse", pero claro, es que somos unos peligrosos reaccionarios.

Vemos con horror que lo que antes era puro y simple "patriotismo", desinteresado y honrado; hogaño es una "marca". Y se habla de "Marca España" con frivolidad, como si el país fuera una empresa con cuenta de resultados, que mientras arroje beneficios, ahí se las den todas a los españoles que sufren: No es asunto de los deplorables gobiernos que viene padeciendo la Nación más antigua de Europa y baluarte de la Cristiandad.

Al ser una "marca", puede dar en quiebra. De hecho, va camino de la quiebra económica, que si no se ha producido es porque el señor de la impresora del BCE, (apellidado Draghi pero que no buscar dragar ni limpiar nada porque seguimos enlodados hasta las cejas) la ha puesto a trabajar con encendido entusiasmo estajanovista, lo que no es extraño en esta intervencionista y soviética Unión europea. Al ser una "marca", como dicen estúpidamente voceros e inspiradores, lo más seguro es que dé en quiebra por la sencilla razón de que las marcas se compran, o no, y están sujetas a movimientos de mercado que no siempre están claros, ni siempre son transparentes porque hay determinados grupos que ganan mucho dinero con el sufrimiento del prójimo. Más, si están asociadas a un material tan sensible como una nación, que debería ser gobernada con patriotismo y no con "espíritu fenicio".

Y ustedes se preguntarán, "pero, ¿cómo es posible que pueda quebrar la "marca" España? ¿No dicen que es indestructible?" Eso decía Bismarck, que no había nación más autolítica que España y que terminaba sobreviviendo una vez y otra, por lo que deducía que cuando controlásemos nuestros instintos suicidas, el país volvería a ser lo que nunca debió de dejar de ser, particularmente con algún Borbón ciñendo su Corona. Lo que tiene conocer la Historia (ojo, la HISTORIA, no historietas que cuentan algunos) es que sabes culpar al que tienes que culpar. Si España fue perdiendo paulatinamente su esencia, con la América Española primero, y después, como triste y negro colofón, con la derrota que nos arrancó Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, sin olvidar la cobardía que nos arrebató el Sáhara, es posible inferir que otras regiones sigan el mismo camino. Es más, es que ya estamos en ello, por mucho que los medios de manipulación se empeñen en cantar las bondades de quienes nos han metido en este laberíntico callejón sin salida y que nos pinten una situación tan maravillosa que no nos la merecemos. Lo que sí nos merecemos es otra Monarquía y otro modelo de Estado. Pero a los españoles les pone andar descalzos por el filo de la navaja. Será la expresión del masoquismo más duro convertido en ideología. 

Sí, somos pesimistas. Cuando se junta un sujeto con determinación frente a otro que no lo está y que además ni siquiera tiene Principios, es fácil anticipar lo que va a suceder. Pero no hay mal que por bien no venga: Ocurre a menudo que, ligero de equipaje se puede volar más alto, y que los malos despertares acaban de golpe con las peores pesadillas. 

Las lágrimas suelen arrastrar y llevarse por delante a los que las causan.