martes, 20 de mayo de 2014

¿Europa o Unión Europea?

Realmente no queríamos asomarnos a ese cuarto oscuro de las Humanidades que es la Política. No, porque si por definición la Política es "el Arte de hacer felices a los pueblos", desde hace bastante resulta que los políticos se han empeñado en llevar la contraria a tan bella descripción. Así que aprovechamos que el próximo domingo, 25 de mayo de 2014, nos abren las urnas para que expresemos nuestras opiniones, para lanzar un par de recados.

Efectivamente, una vez más,  se acuerdan de nosotros para las elecciones, lo que ya es una tradición. Desde esa Unión Europea sin alma que sólo sirve a financieros y a charcuteros, desde esa Unión Europea vacía que ha dado la espalda a su Historia, a su herencia cristiana, a su diversidad cultural, a la propia idea de ser, como lo fue, referente  y vanguardia del Pensamiento Filosófico y de las inquietudes artísticas del mundo, se nos "invita" a votar no sé sabe muy bien qué, si que les dejemos seguir en esa senda que sólo nos llevará a repetir nuestras peores pesadillas o que les demos un poquito de aliento para terminar ese maldito proyecto que ignora que Europa es mucho más que una Unión Europea fallida y en la que únicamente creen sus operarios. Los mismos que prefieren dejar a nuestros niños sin desayuno antes que perder una sola de sus prebendas.



Y da la casualidad de que la clase política española le ha salido como el alumno más aventajado. Es lo que pasa con los conversos, que tienen que ser más papistas que el Papa. Si Europa presenta síntomas claros de estar más que harta de esta Unión Europea de usureros y mercaderes, aquí hacen como si ese malestar no existiese y quisieran arreglar la enfermedad con mayores dosis de ese tóxico. Lo único que precisa la Unión Europea es regresar a Europa, recuperar y respetar ese mosaico de naciones cargadas de Historia para que sus capítulos más negros, esos que ahora se ciernen sobre nuestro futuro, no vuelvan más. La auténtica riqueza, señores de Bruselas, no está en unos balances, en datos de déficit, en números fríos que no ofrecen, insensibles, ni una palabra sobre el drama que están viviendo tantas personas y tantas familias: No, la Economía no es lo más importante, ni lo explica todo. La riqueza de verdad, señores burócratas, es la que permite alcanzar nuevas fronteras. Y para imaginarlas es necesario, lamentablemente para ustedes y sus secuaces españoles, una formación integral que contemple a las Humanidades como su piedra angular. Esas Humanidades a las que se ha humillado y arcabuceado implacablemente para evitar justo lo que tenemos: Un paro escalofriante en España y minijobs en el resto de Europa. Algunos pensamos que era ese su objetivo, Dios sabrá para qué, aunque muchos lo presumimos.

Entonces, ¿qué prefieren? ¿La Unión Europea oscura, opaca y descreída, intolerante en su "tolerancia" que padecemos, o la luminosa Europa de las catedrales que se embarcó para descubrir el mundo?